13 enero, 2014

La madeja

HighHopespromo
Foto: Danny Clinch

por Miguel Martínez, Barcelona.

Aunque escribo esto sin que el disco haya sido oficialmente publicado, las reseñas, opiniones y análisis de High Hopes ya abundan. Alguna hasta me ha parecido interesante. Muy pocas, para ser sincero. Es inevitable empaparse de lugares comunes cuando se va repasando el despliegue de expertos en la materia -joder, cuántos hay, y qué rápido disparan- que tiene lugar cuando el autor de “Man At The Top” pone sobre la mesa un nuevo trabajo. Inevitable porque la mayoría tiran con la misma escopeta, la que se carga con balas de tópicos. Se van fusilando unos a otros, mirándose de reojo, rebatiéndose para ver quién la tiene / dice más grande. Una planicie. Me aburre el asunto, qué se le va a hacer. Será la edad, que no perdona. Que si desde Tunnel Of Love no publica una obra maestra (o desde Darkness On The Edge Of Town), que si la cara B de The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle, que si Brendan O’Brien por aquí y Brendan O’Brien por allá, que si el fracaso doble de 1992… Zzzzzzz. Bostezos.

Recuerdo cuando apareció Tracks; en noviembre hará ya, cómo pasa el tiempo, dieciséis años. Fue el cuarto CD, el dedicado a los años 90, el que más me interesó. Sigue siéndolo. A veces vuelvo a él. Era donde escuchabas a Springsteen alejarse de la zona de seguridad, tras dos décadas de siembra y cosecha. Era el CD que daba un contexto a lo de “Streets Of Philadelphia” y “Missing”, a lo de “Lift Me Up” de meses después… También a aquella versión de “Gypsy Woman” en un homenaje a Curtis Mayfield. Mamá siempre me dijo que no mirase los rayos del sol, pero ahí es donde está lo divertido, ¿lo recordáis? Ese cuarto CD venía a decir, básicamente, una cosa: el viaje va a ser largo y si todo sale bien moriré con las botas puestas. Perfecto, compro. Estamos ya en 2014 y las botas siguen en su sitio. High Hopes es, y aquí debería añadir “sin duda”, pero no lo voy a hacer, el disco que mejor corrobora esa impresión desde 1998. O puede que sea el segundo. Hay viaje y voracidad. Y no veo en él tanta anomalía. Más anomalía fue Nebraska. O el Túnel del Amor. Bienvenidas anomalías, quiero más. ¿Que no hay hilo conceptual, dicen algunos? Vaya, tendré que renovarme las gafas de leer, porque miro las letras del álbum y tirando del hilo siempre acabo en otras “madejas conceptuales” y viceversa. “The Wall”-”Shut Out The Light”-”Lost In The Flood”. Tres hilos de la misma madeja. Va, otro ejemplo: “Harry’s Place”-”Atlantic City”-“Meeting Across The River”… Y acaso el protagonista de “Hunter Of Insivible Game” ¿no es el mismo hombre -o tipo de hombre- que el de “Valentine’s Day”? Y así podríamos seguir, mismamente con paralelismos que nos recordaran que si aquí se han recuperado / revisitado “American Skin (41 Shots)” y “The Ghost Of Tom Joad” (con banda, que es como en un principio fue concebida), en Wrecking Ball se hizo lo propio con la canción que le daba título y con “Land Of Hope And Dreams”. ¿Dónde está la gran anomalía?

Ay, esperad, que lo del hilo conceptual se refiere más a una “cuestión interna” del disco, a que no tiene un discurso único. Empiezo por “High Hopes” y llegó hasta “Heaven’s Wall”, las seis primeras. Letras y sonido. Cojo las seis iniciales de, pongamos, Born In The USA (ese sí habíamos quedado en que tenía discurso único, ¿o ahora resulta que tampoco?), desde el tema titular hasta “I’m On Fire”. Disculpen, pero encajan mejor entre sí -o digamos que encajan igual, para no abusar- la media docena de historias del disco de 2014 que las del de 1984. Hagan la prueba con la oreja abierta, el diccionario al lado, la paciencia dentro y los prejuicios fuera. Y un apunte, para los escépticos: en el citado segmento del disco de hace treinta años había tres canciones cocinadas cuando / para Nebraska (“Born In The USA”, “Working On The Highway” y “Downbound Train”; la segunda titulada antes “Child Bride”, como algunos sabréis) y dos que se venían arrastrando desde Darkness On The Edge Of Town (“Darlington County” y “I’m On Fire”: The Promise hizo oficial lo segundo en 2010, como cualquiera que haya escuchado ahí el tema “Spanish Eyes” puede certificar). ¿Había más coherencia interna en Magic? ¿Qué distorsión diferente aportaba en 2007 “I’ll Work For Your Love», o, ya puestos, “You’ve Got It» en 2012, en relación a la de “Frankie Fell In Love” ahora”? Ninguna.

Luego está lo de que High Hopes es un álbum menor. Me suena a gente gritando de salida “¡jaque al rey!”. Parecido a lo que pasó con Lucky Town, disco al que, igual que me ocurre con el cuarto CD de Tracks, vuelvo a veces y con mucho gusto. En su momento, pero también luego, como un estigma, La Ciudad Afortunada ha ido recibiendo una política de rebajas y de capas de gris parecida a la que se tuvo que comer The Healing Game, el disco que Van Morrison sacó en 1997. Curioso doble vapuleo, siendo ambas grabaciones -donde sus autores, que no se retuvieron en ellas emocionalmente, volaron y excavaron al mismo tiempo- tan buenas como cualquier cosa buena suya. Greil Marcus tiene a The Healing Game en su Top 5 del irlandés, junto a Astral Weeks, St. Dominic’s Preview, Into The Music y Veedon Flence. Greil no hace prisioneros.

Falta el asunto de las tres versiones: la del tema titular, “Just Like Fire Would” y “Dream Baby Dream”. Aquí la pereza sube dos peldaños de golpe. Si cuestionamos eso, ¿qué decimos de la serie “American Recordings” de Johnny Cash? Sí, Cash, aquel que en 1983 tituló un disco “Johnny 99” e incluyó en él esa canción y “Highway Patrolman”, además de otra de George Jones, y otra de Guy Clark, y otra de… ¿Y qué decimos también del “Copy Cats” de Johnny Thunders -con Patty Palladin-, por ejemplo? En fin, que habrá que defenestrar al Bob Dylan de “Good As I Been To You” y “World Gone Wrong”, ¿no?

Bueno, os dejo discutiendo sobre cuál fue el mejor concierto de la gira del 78, o sobre Steel Mill, que es hora del vermú. De fondo igual me pongo “Queen Of The Supermarket”.¿Una tripleta con esa, “I Wanna Marry You” y “Mary Queen Of Arkansas”? Luego ta vez caiga “Harry’s Place” y la combine con “Woke Up This Morning” de Alabama 3, para así irme imaginando cómo habría quedado la primera abriendo los capítulos de ‘Los Soprano’. Salud.

 

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