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Nassau Coliseum Dec. 28, 1980


Con la edición del concierto del 28 de diciembre de 1980 en el Nassau Coliseum de Nueva York se completa la trilogía de conciertos que Bruce Springsteen & The E Street Band ofrecieron para cerrar de forma majestuosa el año y la primera parte de la gira The River.

Esta actuación, la primera de las tres noches, arranca con la versión roquera del clásico «Merry Christmas, Baby» de Lou Baxter (grabada en 1947 por Johnny Moore, aunque la versión de Springsteen está basada en la de Otis Redding de 1963), seguida de un explosivo trio formado por «Badlands», «Two Hearts» y «Tenth Avenue Freeze-Out» para mostrar el poderío de la E Street Band.

Entre los momentos destacados están el estreno de «This Land is Your Land», con un Bruce más concienciado social y políticamente tras leer la biografía de Woody Guthrie escrita por Joe Klein, tal como menciona antes de iniciar la canción, en una versión distinta de la que llegaría a Europa en la gira de 1981.

La primera parte transcurre combinando rocks poderosos y acelerados («Out in the Street», «Prove it All Night», «Who’ll Stop the Rain» o «The Promised Land») con baladas que dan un respiro a la intensidad de la noche («Independence Day», «Factory» o «The River»), culminando con una sentida «Thunder Road» donde Bruce deja cantar al público más estrofas de lo habitual, convirtiéndola en una de las versiones más emocionantes de su carrera.

Tras un descanso Bruce y los E Streeters vuelven al escenario para una segunda parte trepidante repleta de canciones de The River (llegaron a tocar 13 temas del álbum esa noche). Tras un inicio desenfrenado con «Cadillac Ranch» y «Hungry Heart» llega la festiva «Sherry Darling», con su extenso solo de saxo al final. Ojo a los coros en «Hungry Heart» a cargo de los invitados Mark Volman y Howard Kaylan (conocidos como «Flo & Eddie») replicando lo que ya hicieron en la versión del álbum, y al entusiasmado público cantando a todo volumen la primera estrofa de la canción y el estribillo. 

Tiempo ahora de revisar el pasado con dos outtakes del Darkness: «Fire» y «Because the Night». Se da la circunstancia de que esta última fue publicada en la caja Live/1975-85, aunque el larguísimo solo de guitarra fue cambiado por un solo más corto que Bruce hizo en el estudio en 1986, alterando así la verdadera versión en directo, una práctica que repitió en muchas otras canciones de la famosa caja.

Sus primeros discos quedan bien representados por sendas y estupendas versiones de «Sandy», «For You» y «Rosalita», las cuales acompañan a las canciones de The River, con sus canciones más eléctricas («The Ties That Bind», «Ramrod», «You Can Look»), alternadas con las baladas («Stolen Car», «Wreck on the Highway», «Point Blank»).

A un concierto de por sí muy extenso se añade una contundente tanda de bises, con la apropiada «Santa Claus is Coming to Town» junto a «Jungleland», «Born to Run» y el «Detroit Medley», alargando el show hasta las 3 horas y media, dejando a un público exhausto que ha tenido la ocasión de celebrar el final del año con un concierto impresionante (que incluso sería superado en las dos noches siguientes, también publicadas del archivo oficial).

Bruce Springsteen acababa de llegar por fin al nº 1 de las listas con su flamante doble álbum The River, tenía 31 años, se permitía tocar casi cuatro horas cada noche junto a una E Street Band en plenitud y se preparaba para la conquista de Europa el año siguiente.

Más sobre The Legendary 1979 No Nukes Concerts

Como parte de la promoción de The Legendary 1979 No Nukes Concerts se han estrenado dos clips en Youtube, uno con Bruce, Steve, Thom Zomny y Jon Landau comentando la película y otro en formato documental sobre la situación de Bruce y Estados Unidos en 1979.

Mientras tanto el pasado día 12 se hizo la presentación oficial de la película en los Basie Center Cinemas de Red Bank, New Jersey, con la presencia del realizador Thom Zimny y el locutor de E Street Radio Jim Rotolo. Cuando subieron al escenario para presentar la película llegó la sorpresa… un tercer acompañante les seguía: el propio Bruce Springsteen, quien tras unos breve comentarios vio la película desde la última fila de la sala, sin ser molestado.

25 años de American Babylon

En 1995 muchos de nosotros supimos de la existencia de Joe Grushecky por primera vez. El hecho de que Bruce Springsteen decidiera producir un disco para Joe puso a éste en el mapa. Compusieron canciones a medias, grabaron en el estudio del de New Jersey y Bruce dejó su huella en el disco. Un disco redondo, excelente y cargado de grandes momentos como «Labor of Love», «Homestead», «No Strings Attached», «Lovers Left Alive» o ese trallazo que es «Never Be Enough Time».

Las distintas visitas de Joe a nuestro país entre 1996 y 2005 (que Point Blank organizó) crearon un público fiel que durante años llenó sus conciertos, y forjaron un lazo que Joe aun recuerda con cariño. 25 años después de la publicación del álbum American Babylon, Grushecky ha lanzado esta misma semana la edición «25th Anniversary» del disco, en formato doble y cargado de sorpresas. En el primer CD se añaden 3 demos de «Chain’ Smokin», «Only Lovers Left Alive» y «Never Be Enough Time».

Pero es el segundo disco el que acapara el interés. No en vano incluye uno de los conciertos en Pittsburgh que Joe sus Houserockers dieron en octubre de 1995, cuando se embarcaron en una gira promocional por la costa este estadounidense donde su guitarrista (y vocalista ocasional) era… ¡Bruce Springsteen!


Un gran gesto de Bruce, que decidió unirse a la banda como uno más y disfrutar del momento. El resultado fueron llenazos en cada ciudad (el objetivo de la colaboración de Springsteen no era otro que el ayudar a su amigo) y unos conciertos explosivos donde Bruce y Joe compartían estribillos y sudores, y Bruce y Bill Toms (guitarrista de los Houserockers) se enzarzaban en duelos instrumentales de alto voltaje (solo hay que oir el incendiario final de «Never Be Enough Time»).

Cuando Bruce tomaba las riendas al final del show, público y banda compartían ya el éxtasis mientras Bruce se dejaba el pellejo en «Light of Day» y «Down the Road Apiece». El concierto, íntegro, se publica ahora en esta edición especial imprescindible en la colección de cualquier Springsteeniano o, simplemente, de cualquier buen aficionado del rock americano.

Bruce responde al Colbert Questionert

El programa de Stephen Colbert emitió el 11 de noviembre un segmento nuevo de la entrevista que tuvo con Springsteen el 25 de octubre. Se trata de un clásico del programa: el «Colbert Questionert», donde somete a su invitado a diversas preguntas de toda índole, con el característico humor del programa en ocasiones. En el vídeo puedes ver el segmento completo, y aquí leer algunas de las preguntas y respuestas:

¿Qué animal te da más miedo?: «Solía ser el tiburón, porque fui surfista de joven. Pero me ha picado varias veces una araña reclusa, y te deja una lamentable llaga necrótica. No me gustan las arañas»

¿Qué crees que pasa cuando morimos?: «La conciencia individual… adiós. Pero nuestras almas y espíritus crecen y viven en la gente que hemos querido y nos han querido y en la gente que hemos impactado con nuestro trabajo y nuestra experiencia diaria. Así que me quedo con eso»

¿Tu película favorita de acción?: «Vanishing Point» (Punto Límite Cero, 1971)

¿Vale la pena hacer ejercicio?: «Tengo 72 años»

La aplicación que más usas en tu teléfono: «Siri, como se va a…»

¿Qué canción escucharías el resto de tu vida?: «Summer Wind, de Frank Sinatra»

La épica de Springsteen: nuestra crónica del film No Nukes


por Salva Trepat

A pesar de su reluctancia a participar en actos de carácter político, Bruce Springsteen aceptó formar parte de los conciertos No Nukes en 1979 tras la insistencia de su amigo Jackson Browne, uno de los fundadores de M.U.S.E., la organización anti-nuclear formada por varios músicos.

En medio de las sesiones de grabación del que sería su álbum The River un año después, Springsteen se tomó un respiro para dar sendas actuaciones en el Madison Square Garden de Nueva York los días 21 y 22 de septiembre, acompañado de la E Street Band. Hacía sólo nueve meses que había terminado la gira Darkness on the Edge of Town, probablemente la más celebrada de su carrera, con conciertos apoteósicos de tres horas de duración que marcaron época. Las expectativas eran enormes.

Ambos conciertos fueron filmados por un equipo profesional de cine dotado de 6 cámaras estratégicamente situadas alrededor del escenario, tres de ellas justo delante de la zona central del mismo, donde Bruce entraba en contacto directo con los fans, y dos de ellas en los laterales (cerca de Danny y Roy), además de una cámara en el lado opuesto del pabellón que ofrecía un plano general del escenario y el público del Garden. Es precisamente la situación de esas cámaras la que nos ofrece una visión privilegiada de los conciertos, y nos lo hace vivir como si fuéramos espectadores situados justo en la primera fila, con la oportunidad de ver cada detalle de los movimientos de Bruce y su banda.

El sonido, estupendamente remezclado por Bob Clearmountain de las cintas multi-pistas originales, añade más contundencia al visionado. Tras un recibimiento clamoroso, Bruce arranca con la impetuosa «Prove it All Night» y lo primero que adivinamos es que la voz de esa gira ’78 sigue intacta, con Bruce dejándose la garganta en cada estribillo y sonando con la misma fuerza que en esa gira. El solo final de la primera canción así lo demuestra: incendiario. Max, esa bestia de la batería, aporrea como si no hubiera mañana y Bruce no para no un segundo.

Dos segundos de pausa y el aullido «One, Two…» nos lleva a «Badlands». Son cinco minutos de intensidad creciente, con un énfasis vocal endiablado, Roy marcando con fuerza los clásicos acordes de piano y Max, de nuevo, redoblando con más fuerza que nunca. El apogeo llega con el solo de guitarra y los movimientos alocados a lo Pete Townsend (todo visto desde los poquísimos centímetros que separan la cámara del cuerpo de Bruce), enlazando con esa otra fuerza de la naturaleza que era Clarence Clemons, en un solo de una furia incontenible mientras Bruce salta sobre la tarima. No hay pasado ni diez minutos y el Madison es ya un delirio. Parece increíble que tras una versión como esta le quede ni un ápice de voz.

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