e street band

Bruce Springsteen inicia su gira 2023 en buena forma

Foto: The E Street Band 2023. Danny Clinch

En el Amalie Arena de Tampa, Florida, Bruce Springsteen and The E Street Band iniciaron la gira 2023 con un concierto de 2 horas y 41 minutos ininterrumpidos. El concierto mostró con equilibrio los distintos periodos de la carrera del artista, incluyendo una buena ración de canciones de Letter to You, un par de versiones soul del álbum Only The Strong Survive, los grandes éxitos y algunas canciones de sus primeros discos.

«No Surrender» fue el primer disparo de la gira, seguida de la reciente «Ghosts» (una de las canciones más destacadas de Letter to You), «Prove it All Night» y la propia «Letter to You», para seguir sin pausa con dos clásicos como son «The Promised Land» y «Out in the Street».

La parte más sorprendente llegó a continuación, con Springsteen reivindicando joyas de los 70 como «Candy’s Room», que enlazó directamente con una pletórica «Kitty’s Back», para lucimiento individual de cada miembro de la banda. Y es que en esta gira ha recuperado el formato de la gira Wrecking Ball de 2012-2013, con sección de coros y percusión y sección de vientos.

A saber: en la E Street Band siguen Max, Garry, Steve, Roy, Charlie, Nils, Soozie, Jake y Patti; en la sección de vientos encontramos a Eddie Manion (saxo), Barry Danielian (trompeta), Curt Ramm (trompeta) y el recién incorporado Ozzie Melendez (trombón), y en la sección de coros a Curtis King Jr., Michelle Moore, Lisa Lowell y Ada Ayer, además del percusionista Anthony Almonte. La vuelta de Patti Scialfa ha reforzado los duos vocales con Bruce en la bienvenida «Brilliant Disguise» y también en «Because the Night».

Tampa, Florida 1 Febrero 2023. Foto © René Van Diemen.

En el primer concierto la sensación es que aun falta rodaje y Bruce no hace demasiado uso de vocalistas y vientos, quienes en muchas canciones salen del escenario. Destacan sobre todo en canciones como la citada «Kitty’s Back», la versión extendida de «The E Street Shuffle» o las dos versiones soul: «Nightshft» y «Don’t Play That Song», y más adelante en «Johnny 99», «Wrecking Ball» o algunos de los bises.

En general, y debido a la edad de la banda, hay menos movimiento por el escenario. Bruce se muestra más comedido, camina por la tarima pero sin saltos ni carreras, y se centra en cantar y tocar la guitarra, con algunas incursiones momentáneas hacia la extensión frontal del escenario, para acercarse al público, aunque nunca llega a subir a nadie al escenario ni a entrar en contacto físico (quizá pura precaución médica, la pandemia sigue ahí). Sólo casi al final del show, durante «Tenth Avenue Freeze-Out» deja el escenario para rodear la zona vallada delantera y situarse en pleno centro de la pista. Es el momento de más proximidad con sus fans, aunque al poco tiempo vuelve al escenario.

A medio concierto Bruce ofrece una versión acústica de «Last Man Standing», donde cuenta primero la historia de los Castiles y la muerte de su compañero George Theiss en 2018, motivo que inspiró la canción. Es una de las pocas veces en que Bruce habla al público, ya que el ritmo del concierto es alto, canción tras canción sin apenas freno ni descanso. Tampoco derrocha en los solos de guitarra, cortos y concisos.

A continuación, en el siguiente bloque esas canciones que sin ser grandes éxitos sí son grandísimas composiciones de gran calado para cualquier fan. Así llegan «Backstreets», «Because the Night» y «She’s the One», en versiones idénticas a las que hemos podido escuchar en estos últimos 20 años. Ya enfilando la recta final aparecen «Wrecking Ball», «The Rising» y «Badlands». Hay que decir que en general no hay cambios ni nuevos arreglos o detalles en todas estas canciones: Springsteen va a lo seguro y nada de lo que ofrece se desvía de lo conocido hasta ahora. Seguramente sea algo lógico en un inicio de gira donde impera coger el ritmo y tener a la banda bien rodada, antes de lanzarse a improvisar o añadir nuevas canciones o versiones (todo llegará, como ya sabemos, según avance la gira).

Vista general del escenario y el pabellón de Tampa. Foto © René Van Diemen

Tras un ligero respiro, y sin llegar a abandonar el escenario, continúan con una larga serie de bises que empiezan con una potente versión de «Burnin’ Train», esa canción descartada de las sesiones de Human Touch (ni siquiera la aprovechó para Tracks) y que Bruce, felizmente, incluyó en el ‘reciente’ Letter to You.

El resto, todo clásicos: «Born to Run», «Rosalita», «Glory Days», «Dancing in the Dark» y «Tenth Avenue Freeze-Out», tocados a buen ritmo. Seguramente no complacerán a los seguidores más acérrimos, pero para la gran mayoría de asistentes son piezas, grandes éxitos, totalmente imprescindibles. Normal, y más comprensible cuando has pagado 300, 400 o 500 dólares por una entrada (y 1000 para ser uno de los privilegiados 400 que estaban en el corralito delantero, el llamado «pit»).

Una estupenda versión acústica de «I’ll See You in My Dreams» puso fin a una noche de nostalgia, re-encuentros y emociones que no se vivían desde que finalizó la ya lejana gira por Australia y Nueva Zelanda en Febrero de 2017. Queda mucho por delante y a buen seguro que el concierto evolucionará y nos esperan grandes noches. Este primer concierto ha demostrado que a pesar de la edad, Bruce y sus músicos siguen siendo capaces de dar un gran espectáculo, sólido, potente, emotivo.

He aquí una copia del repertorio tal como lo preparó Bruce (no hubo cambios de canciones ni de orden):

 

La E Street Band calienta motores

The Vogel Theatre, Red Bank, Nueva Jersey, donde Bruce ha estado ensayando para su nueva gira

El día 9 de enero empezaron los ensayos para la nueva gira en el teatro Vogel de Red Bank, NJ. Bruce Springsteen reunió a la E Street Band para empezar a conformar el esqueleto del repertorio de la gira que arrancará el 1 de febrero en Tampa, Florida.

Además de la E Street Band, con Patti Scialfa, se ha añadido una sección de vientos entre cuyos músicos figuran Jake Clemons, Eddie Manion, Curt Ramm y Ozzie Melendez (trombonista de Brooklyn que colabora con Springsteen por primera vez, de larga carrera junto a artistas de la talla de Billy Joel, Paul Simon,  Diana Ross o Celia Cruz). En la sección de coros encontramos a Curtis King Jr., Michelle Moore y Anthony Almonte (también percusionista, procedente de la banda de Little Steven). Faltan por identificar algunos miembros más tanto de la sección de vientos como la de coros.

En estos primeros días de ensayos se han centrado en los grandes clásicos («Born to Run», «Badlands», «The Rising», «Prove it All Night», «The Promised Land», «Dancing in the Dark», «Glory Days», «Rosalita» o «Tenth Avenue Freeze-Out») junto a diversas canciones de diferentes épocas, como «Kitty’s Back», «The E Street Shufle», «Night», «Janey Needs a Shooter», «Something in the night», «Darlington County», «Because the Night», «Backstreets», «Candy’s Room», «Out in the Street», «She’s the One», «Johnny 99», «Brilliant Disguise» o «No Surrender».

En cuanto a material nuevo, parece que canciones como «Ghosts», «Letter to you», «House of a 1000 Guitars», «Nightswift», «Don’t Play That Song» y «Do I Love You (Indeed I Do)» son la candidatas a formar parte de modo estable del nuevo setlist. Por supuesto no se descarta, como siempre suele suceder, que una vez arranque la gira Springsteen vaya añadiendo otras canciones al repertorio, una vez la banda (sobre todo los nuevos miembros) tengan el rodaje suficiente tras aprender esas más de 30 canciones que han ensayado por el momento.

Tras 7 días de ensayos en Red Bank (entre el 9 y el 18 de enero), los equipos se desplazaron el día 24 al Cure Insurance Arena de Trenton, Nueva Jersey, donde se está efectuando los ensayos finales y las pruebas de todos los equipos de luces y sonido que llevarán en la gira.

Se prevé que el día 28 se instalen ya en Tampa, Florida para una ronda final de ensayos antes del concierto de inauguración del día 1.

Foto: Michael Goldberg

50 años de Greetings from Asbury Park NJ

Se cumplen este mes 50 años de la publicación del primer álbum de Bruce Springsteen, Greetings from Asbury Park NJ. Para conmemorarlo, la entidad Bruce Springsteen Archives and Center for American Music organizó un simposio el día 7 de enero donde se reunieron más de 600 personas para escuchar diversos debates y conferencias centrados en ese primer álbum.

Sin duda la mesa redonda que más interés despertó fue la formada por Mike Appel (mánager de Springsteen entre 1972 y 1976), el periodista Bob Santelli y los miembros de la E Street Band (en 1973) Garry Tallent, David Sancious y Vini Lopez, quienes rememoraron la grabación de ese disco y la gira que le siguió.

Al final del encuentro, los tres músicos, junto al cantante Pat Roddy, interpretaron en directo «Does This Bus Stop at 82nd Street?», y «It’s Hard to Be a Saint in the City». Se espera que a finales de este año se organice un nuevo simposio para celebrar los 50 años del segundo álbum de Bruce Springsteen, The Wild, The Innocent and the E Street Shuffle.

Asbury Park 1996 y Nashville 2008, polos opuestos, emociones compartidas

Los dos últimos conciertos publicados en la colección Archive Series nos ofrecen dos polos opuestos de la carrera de Bruce Springsteen. Por un lado la majestuosa gira acústica de 1995-97, conocida como Solo Acoustic Tour, y en el otro extremo una de las giras más importantes del siglo XXI con la E Street Band, la gira Magic de 2007-2008.

Como el nombre indica, Asbury Park 11/26/96 incluye el concierto íntegro celebrado en Asbury Park ese día, el tercero de tres noches benéficas en la ciudad que le vio crecer como músico y que dio título a su álbum de debut. Fueron tres noches repletas de sorpresas, donde mezcló las canciones que formaban el esquema de esa gira austera (temas como «Straight Time», «Sinaloa Cowboys», «The Line», «Across the Border» o «The Ghost of Tom Joad») con multitud de canciones de toda su carrera, dando especial énfasis a las canciones que gestó en la propia Asbury Park en 1973 y que formaron parte de sus dos primeros discos. A saber: «For You», «It’s Hard to be a Saint in the City» (ambas como apertura del concierto), «Wild Billy’s Circus Story», «Spirit in the Night», «Sandy» y «Rosalita», momentos irrepetibles acompañado de invitados de la talla de Vini Lopez, Danny Federici, Richard Blackwell, Big Danny Gallagher  y Steve Van Zandt, en un claro tributo a sus primeros años de carrera.

Tres canciones de Tunnel of Love aportan otro punto único a esta velada. Acompañado de la voz de Patti, el acordeón de Danny Federici o el violín de Soozie Tyrell, Springsteen borda las versiones de «Tougher Than the Rest», «All That Heaven Will Allow» o la infrecuente «When You’re Alone» (solo 12 versiones en directo en toda su historia). Completan la actuación otras joyas como «Shut out the Light» (apropiadamente seguida de «Born in the USA»), «Two Hearts», «This Hard Land», «I Don’t Wanna Go Home» o el diamante que fue esa noche «Racing in the Street», con especial lucimiento de Soozie y su violín en una versión deslumbrante. Íntimo, sorprendente y relevante, cuatro adjetivos que definen al Springsteen de esa gira en solitario.

En el lado opuesto, Nashville Aug. 21, 2008 nos muestra el lado más eléctrico, ruidoso y emocionante de Bruce con la E Street Band. El concierto en Nashville, antepenúltimo de la gira Magic, hubiera pasado a la cumbre de los conciertos de esa era sino fuera porque dos días después llegó el aclamado concierto en St. Louis (también publicado oficialmente), que lo eclipsó todo y los expertos consideran como el mejor concierto del artista desde 1984.

En un final de gira donde Springsteen se mostró pletórico, el concierto de Nashville destacó por su intensidad y por un repertorio repleto de guiños a sus conciertos de los años 70. De entrada, en las pruebas de sonido de esa tarde se pudo escuchar a la E Street Band ensayando «Let the Good Times Roll», «Then She Kissed Me», «Mountain of Love» y «When you Walk in the Room», dos de las cuales pronto sonarían en público en St. Louis.

De modo sorprendente el concierto arrancó con «Out in the Street», seguida de «Radio Nowhere», el trallazo eléctrico que abría Magic. Tras una intensa «Spirit in the Night» llegó el «momento carteles». Bruce se paseaba por la primera fila recogiendo peticiones de los fans en forma de cartel. Luego escogía 3 o 4 canciones, una lotería que podía resultar en algo mágico o algo más bien estéril dependiendo de su elección, y ponía a prueba a la banda tocando canciones sin previo ensayo. A Nashville le tocó noche de magia y Bruce eligió «Good Rockin’ Tonight» (frenética, él mismo recordó que la había tocado en Passaic en 1978), seguida de «Growin’ Up» con historia incluida en su parte central tal como hacía en las míticas giras de los 70… «Well, there I was, it was Christmas Eve …1964…», trasladándonos casi de forma inmediata al Agora Show de 1978.

Acabado el paseo por los 70, suena «I’m Goin’ Down», la canción de Born in the USA más olvidada en sus conciertos, seguida de «Held Up Without a Gun», un minuto de auténtica euforia roquera procedente de las sesiones de The River (con sólo 5 apariciones en concierto), y otra outtake de The River: «Loose Ends». Sin tiempo a respirar, el concierto vuelve a su caudal habitual, con las hiper-eléctricas «Youngstown» y «Murder Incorporated», momentos de ruido guitarrero al máximo volumen.

Sin pausa Bruce vuelve a recuperar el espíritu de los 70 enlazando con la tremenda «She’s the One», incluyendo la BoDiddleyana «Mona» en su momento inicial (y la cabeza se nos va de forma inconsciente a esa noche en el Winterland en 1978). En homenaje al country de Nashville se permite cantar una parte del clásico «I Walk the Line» de Johnny Cash antes de «I’m On Fire» y de dar paso al habitual fin de concierto en esa gira, con «The Rising», las indispensables «Last to Die» y «Long Walk Home», y «Badlands».

En los bises se sale de nuevo del guión y añade «Rosalita» junto a una inesperada versión del «I Fought the Law» de Bobby Fuller, otro guiño al pasado y una buena sesión de rockabilly clásico con riff de guitarra contagioso. En resumen, dos conciertos de alto nivel que están ya entre lo mejor que ha salido del Archive Series. Queda ver qué concierto de su archivo sin fondo publicará el artista antes de acabar este mes, como suele hace cada año alrededor de las fechas navideñas.

Atlanta, Oct 1, 1978


Durante décadas han circulado grabaciones de la mayoría de conciertos de Bruce Springsteen, de diversa calidad, ya fuesen de conciertos emitidos por la radio, de grabaciones directas de la mesa de mezclas del concierto o, en su mayoría, grabadas de forma clandestina por algún fan provisto de una pequeña grabadora cassette.

Del concierto en Atlanta del 1 de octubre de 1978 sólo existía una pésima grabación de la primera parte del concierto, incompleta, con cortes y que apenas conseguía que te hicieras a la idea de como había ido el concierto. De la segunda parte, ni rastro. Ni siquiera entre los asistentes había consenso sobre las canciones que habían tocado esa noche.

Springsteen tocó en el teatro Fox de Atlanta dos noches, el 30 de septiembre y el 1 de octubre. El primer concierto se emitió por radio ese día, y circuló ampliamente entre coleccionistas. Se le considera uno de los mejores conciertos de su carrera y además fue publicado oficialmente en los Archive Series.

En 1978 grabar un concierto en multi-pistas implicaba tener que desplazar una camión con todos los equipos de grabación necesarios y aparcar la unidad móvil en el exterior del recinto. Siempre se asumió que una vez allí los equipos se quedarían para grabar ambas noches. Nunca se confirmó este punto. Hasta ahora.

Del archivo oficial nos llega Atlanta, Oct 1, 1978, la grabación completa de una noche que ya podemos afirmar que fue memorable y es uno de los mejores conciertos del archivo (disponible en la tienda oficial como descarga o en CD). Springsteen estaba entonces en el momento álgido de la gira tras tres conciertos en Passaic, uno en Boston (¡del cual aun no circula grabación alguna!) y uno en Alabama, todos con una intensidad in crescendo noche tras noche.

Tras un espectacular primer concierto, la segunda noche era en realidad el último concierto de la gira Darkness. Así estaba previsto en ese momento, antes de que se tomara la decisión de continuar la gira otros dos meses hasta final de año. Por entonces Bruce quería volver al estudio de nuevo, y la reserva que había en octubre para una gira europea completa fue anulada (se preveía ya un concierto en París el 1 de octubre). Europa tuvo que esperar tres años más (¿cómo hubiera sido una gira europea entonces, justo entonces, en ese momento de la gira, en pequeños recintos y ante un público novel pero seguro entusiasta?).

Así las cosas, Bruce abre la noche diciendo que es la última de la gira, su concierto nº 86 ese año, y lo celebra con una sorprendente y tremenda versión de esa joya stoniana que es «The Last Time». Sin descanso empalma con un «Badlands» encendido y trepidante, seguido de «Spirit in the Night», con su habitual incursión entre el público y el motor de la E Street Band perfectamente engrasado.

Han sido solo 15 minutos pero el concierto ya está a un nivel estratosférico, como demuestran a continuación las versiones de «Darkness on the Edge of Town», «Heartbreak Hotel» o «The Promised Land». La voz de Bruce se retuerce e inflexiona en cada estrofa de una manera distinta a otras noches, derrochando emoción y pasión (atención a «Darkness…» o a los cambios de entonación en el estribillo de «The Promised Land»).

Es en «Prove it All Night» cuando llega el apogeo eléctrico, la banda acelerando mientras Bruce se desgañita y saca fuego de su guitarra con unos solos que, si eso es posible, superan a otras noches de la misma gira. Acaba la canción. El público explota. El éxtasis.

Si fuera un concierto normal de un artista normal ese sería el final del concierto. Hora y pico épica, fuerzas agotadas y la mínima energía para conseguir arrastrarse hasta el camerino. Pero es Bruce Springsteen y es 1978 y esto es solo el primer plato, que incluye también la intensa «It’s My Life», «Thunder Road» (dedicada a un fan que conoció la noche antes en el backstage, cuando aún pasaban esas cosas de forma natural) y ese par de maravillas que son «Meeting Across the River» y «Jungleland».

Gracias al extraordinario sonido (al nivel de las mezclas de Bob Clearmountain en los conciertos de Passaic) podemos disfrutar cada nota de cada instrumento, el público gritando entusiasmado pidiendo canciones (Bruce les avisa: «guardad energía, será una noche larga») y el ambiente de emoción en el teatro (¡que lujo ver esto en un teatro!). La mezcla permite apreciar con claridad los coros de Van Zandt, los detalles de Danny al órgano, las melodías de bajo de Garry Tallent o los potentes solos de Clarence, bestia parda del saxo en su máximo esplendor.

La segunda parte arranca con la infrecuente y deliciosa «For You», seguida de clásicos incombustibles de la gira («Fire», «Candy’s Room», «Point Blank», «Because the Night»-¡qué locura de versión!-) antes de ofrecer 35 maravillosos minutos enteramente extraídos de su segundo álbum The Wild, The Innocent & the E Street Shuffle.

La trilogía formada por «Kitty’s Back», «Incident on 57th Street» y «Rosalita» es un colofón perfecto para un concierto perfecto. Springsteen muestra su lado más romántico en la segunda, la E Street Band demuestra su enorme talento en la primera y todo explota en la tercera. Tres temazos inconmensurables.

Sin casi recuperar fuerzas vuelven al escenario para la traca final: «Born to Run», «Tenth Avenue Freeze-Out» y «Detroit Medley», todas con el motor a mil y el público en plena histeria, y de propina el desenfreno final con la enloquecida «Quarter to Three», que te agota la energía incluso sin estar allí.

Qué banda! Qué noche! Qué gira!

PD: En la web de Getty Images puedes ver 76 fotos espectaculares de estos dos conciertos en Atlanta, tomadas por Rick Diamond y Tom Hill.

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