e street band

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 5


La noche del 21 de abril dejó una huella imborrable, como atestiguan las crónicas publicadas tras el concierto.


Diario Ya 28 abril 1981 – Antonio G. de Oteiza

«No sé que conciertos nos deparará este 1981, pero casi doy por seguro que hemos presenciado el mejor concierto del año o por lo menos el más intenso y arrasador.»

«La inundación llegó a sus niveles más altos con dos apoteósicos bises; un avasallador ‘Born to run’ y una auténtica declaración de principios, ‘Rockin’ all Over the World'».


Diario de Barcelona 23 abril 1981 – Noam Ciusqui

«El festival que ofreció el martes por la noche el señor, y nunca tan bien apropiado lo de señor, Bruce Springsteen fue todo un acontecimiento que a pesar de ser anunciado como tal asombró a grandes y chicos provocando la caída de la baba y el mayor estupor posible».

«Bruce se nos mostró arrasador y dejándose llevar por la gente se lanzó a ella a través de su música, coreada un sinfín de veces por todo el público. Bruce notó una conexión, una imparable ola que le envolvió con sus voces, brincos y gritos».

«Este muchacho que lleva a América en sus venas, que dejó un día la escuela porque tenía la necesidad de aprender de la vida, pasó por Barcelona dejando, repetimos, una profunda huella. Sin lugar a dudas calificaríamos a este concierto del martes por la noche como el mejor en lo que va de año y en lo que nuestras mentes pueden recordar».


El Periódico 23 abril 1981 – Gabriel Jaraba

«El concierto que el martes dio Bruce Springsteen en el Palacio de los Deportes de Barcelona ha sido, sin duda alguna, el mejor espectáculo rock que se ha visto en Barcelona en los últimos años».

«Una voz fuera de serie, una vitalidad en escena, una clarividencia en la selección del repertorio, una poesía en su interpretación y una fuerza imparable en la banda que le acompaña son sus poderes, a los que el público barcelonés se rindió por completo».

«Springsteen y su conjunto entusiasmaron al público barcelonés como hacía años no se había visto por aquí. Escuchando a Springsteen uno piensa en los buenos tiempos y se hincha de ánimo pensando en que si alguien es capaz de cantar así, puede que vuelva de nuevo».


El País 23 abril 1981 – Jose Manuel Costa

«De cuando en cuando, cada mucho tiempo en música, se dan aconteceres que rebasan cualquier capacidad de asombro, hechos frente a los cuales la lógica no sirve de nada, ni siquiera la comprensión. Así fue lo de Bruce Springsteen».

«Intentar describir lo que sucedió el pasado martes en el Palacio de Deportes de Montjuich es casi una locura, uno se siente pequeño y casi absurdo intentando hacerlo, porque lo único que apetece decir es algo así como qué bello, qué grande, qué bello».

«Clarence Clemons, un saxo negro vestido de verde y luego de rojo, que sonreía a todos cuando tocaba la pandereta, para luego soltar unos riffs que cortaban el aliento. Es una de las mejores bandas que corren por los escenarios, un prodigio a la altura del jefe».

«Luego subió a una amable espectadora hasta el escenario y se pone a bailar con ella, salta sobre el piano, corre por aquí y por allá, provoca la respuesta de la gente, sus coros. Rie con todos y grita con todos: se le ve disfrutar y nunca se cansa».

«La gente, apabullada desde un principio por la intensidad y la marcha del héroe, pasaba ahora a alucinar con su resistencia física. Aquello parecía no tener fin, pero lo tuvo. El otro día no sé lo que vimos, pero sí lo que vivimos: la verdad del rock and roll».


El Alcázar 23 abril 1981 – José Manuel Cuéllar

«Hay conciertos en los que el tiempo parece interminable y otros en los que las horas parecen segundos. El de Bruce Springsteen, a pesar de durar dos horas y cincuenta minutos, con un descanso de media hora, pareció un soplo de vida sobre la decaída y gélida noche barcelonesa».

«Tras una formidable versión del ‘Because the night’ en el que la banda mostró un altísimo nivel de compenetración y la gente casi tapa la voz del americano con su propio canto, llegó lo más increíble de la noche… Se apagaron las luces y las notas del piano de Roy Bittan cruzaron la noche barcelonesa como un relámpago hiriendo los corazones de los allí reunidos y haciendo enmudecer cerca de ocho mil gargantas. Empezaban los compases de una alucinante versión del ‘Point Blank’, que ponía los pelos de punta al personal. Springsteen cantaba ya a pleno pulmón, su voz atronaba el pabellón barcelonés y el ‘A quemarropa’ hacía llorar a los incondicionales».

«Springsteen sudaba por todos los poros de su cuerpo. Pero cuando creíamos que se derrumbaba, volvía a renacer como el Ave Fénix para conquistar de nuevo al público. Salió dos veces más y sólo su formidable potencia física le permitió aguantar la paliza».


Mañana: más prensa diaria, las crónicas de las revistas y las entrevistas post-concierto con Springsteen.

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 4

Pocos conciertos suelen propiciar tanta unanimidad entre prensa y fans. Las críticas publicadas en los días posteriores al concierto estaban colmadas de superlativos ante lo que se acababa de vivir.

Foto: Ferran Sendra (autor del libro Rocks on the Road)

El Noticiero Universal 22 abril 1981 – Raimundo Martínez

«Un gran músico, un elocuente intérprete, todo un hombre de escena había llevado a cabo uno de los mejores conciertos dados en Barcelona desde que el rock existe aquí».

«Las manos se alzan al aire y el ambiente crece y crece. Cuando acaba la primera parte todos saben ya que están presenciando un concierto único y transcendente».

«Es un ídolo de carne y también de cerebro. Con ese pantalón ceñido, como el de Lou Reed; con esas sugerencias de Presley-Pelvis, con lo trágico del mejor Cohen, Bruce opera desde su plano personal y único. Sabe que el mundo es un zoológico urbano que necesita la alegría en dosis desmesuradas. Y sirve el encuentro como un torrente de sensaciones».

«Tres horas de duración intensamente vividas ante un músico creativo, comunicativo y fascinante que se encontró con un público que no esperaba y se creció ante el recibimiento, recibiendo a cambio una despedida como en pocos lugares le han tributado».

«Bruce fue la esperanza, realidad y promesa. Todo en una pieza. Llovía a la salida demostrando las contradicciones climáticas. Una salida silenciosa, sin prisas. La alegría había sido total durante tres horas intensas. Algo difícil para los tiempos que corren».


La Vanguardia 23 abril 1981 – Albert Mallofré

«Le vimos en acción al frente de la E Street Band, seis instrumentistas excepcionales, y él mismo constantemente como líder efectivo, cantando, tocando su guitarra, conduciendo el espectáculo en persona y derrochando vitalidad contagiosa a raudales».

«Y sin trucos, ni ostentaciones, ni martingala teatralera, produciéndose siempre con espontaneidad y apoyándose únicamente en conceptos musicales y artísticos, a pecho descubierto, Bruce Springsteen se entregó en cuerpo y alma, cantando, guitarreando, saltando, bailando, estando en todo en todo momento, feliz y comunicativo, sudoroso y sonriente, sintiendo su obra en profundidad, haciendo partícipes a todos de su entusiasmo y magnetizando literalmente al público deslumbrado».

«Desde la impresionante interpretación de ‘Factory’ hasta el trepidante ‘Devil with the blue dress’, Springsteen montó un show increíblemente atractivo y ejecutado con radiante precisión».

«Fue, en suma, un debut triunfal de Bruce Springsteen en España, afirmativo, categórico y concluyente de que en sus manos se encuentra hoy en día lo más vital del rock progresivo».


El Correo Español 24 abril 1981 – Javier Fuentenebro

«Desgrana con su garganta rota el tema ‘La Fábrica’ dentro de una intimidad casi hiriente. Un gran comienzo para el concierto más maravilloso que he visto en mi vida. Tres horas en compañía de Bruce Springsteen y su E Street Band».

«Bruce Springsteen ríe, hace muecas, mirando siempre al negrote, al que mima sobremanera. Tanto él como su banda alucinan cuando el público hace coros en el tema ‘The Ties That Bind’. El ‘yai, yai, yai…’ es ensordecedor. Se anima y ofrece repetidamente el micrófono a los congregados en los límites del escenario. Ha habido comunicación desde el segundo tema. Es increíble. Suda, se mueve incansablemente, baja el escalón acompañado del negro enorme, provoca al personal… absolutamente simpático y quedón».

«Griterío inmenso, cerillas encendidas… era demasiado para resistirse y Bruce vuelve. Y vuelve con ‘Born to run’, la canción que le consagró como poeta callejero. Una versión tremenda. Y que no deja que el clímax decaiga. Empalma un medley de clásico rock and roll y el Boss saca fuerzas de su cansancio para saltar, gritarnos, animar a su banda, bailar, subirse a los amplificadores, al piano… ¡señor, qué energía! Se va otra vez y nuevo follón. La gente quiere más y Springsteen también. Sale otra vez al escenario y nos obsequia con un ‘Rockin’ all Over the World» demoledor».

«Y ahora sí. Se despide con un ‘Os quiero’ agotado, exhausto… igual que todos nosotros. Nos dejó literalmente aplastados, para el arrastre, pero contentos. Salimos a la una de la madrugada del pabellón sudando, roncos, con reseco, pero convencidos de haber disfrutado de uno de los pocos shows sinceros que quedan actualmente».


Marca 24 abril 1981

«Estoy por decir que después de los conciertos de los Beatles y de los Stones, probablemente, éste ha sido el tercer mejor concierto que he visto aquí, en nuestro país».

«El concepto de rock and roll de Springsteen es total. Conduce su música hacia el apocalipsis, apoyado por una increíble banda de profesionales, donde el negrito Clarence Clemons es el reclamo, el lujo, pero que quizá sea una anécdota ante la super calidad del pianista Roy Bittan o las habilidades de Steve Van Zandt, que es un guitarrista increíble».

«Y todavía dos horas después del concierto Springsteen, ante unos pocos periodistas, hasta las cuatro de la mañana de aquel martes del gran acontecimiento, estuvo explicándonos su vida, sus movimientos, su amor y respeto todavía por Bob Dylan. Su amor por la audiencia, por la reacción del público español, hasta llegar a su propia convicción de que en todos lados es igual. Bruce Springsteen, amén de tener un increíble talento es encima una buena persona».


Hoja del Lunes 27 abril 1981 – Santiago Alcanda

«Springsteen, inquieto en la escena en sus temas fuertes, mueve sin cesar su guitarra, salta, se arrodilla, se sube a un enorme ‘bafle’, se tira a la tarima, vuelve a saltar junto a la primera fila de público en fervor -porque ahí no permite valla de separación-; por sus brazos y mejillas, borbollones de líquido sudoroso no paran de caer al suelo con ritmo del mismo cuerpo de Springsteen.»

«¡Qué piano, qué armónica, qué guitarras en ‘The River’, en ‘Point Blank’ -el no va más- o en la reencarnación de Woody Guthrie en ‘This Land is Your Land’! Todo en dos horas y cincuenta minutos de pasión comunicacional, porque todos participaron».


Mañana: más crónicas de prensa.

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 3

«Cualquier persona que fue salió enloquecida»

Adrián Vogel (del libro Bruce Springsteen en España)


La larga espera acabó la semana después de Pascua, y Springsteen aterrizaba en Barcelona el lunes día 20 de abril. Como cuenta Adrián Vogel (entonces en CBS y encargado de acompañar al artista durante su estancia) en el estupendo libro Bruce Springsteen en España (Jordi Bianciotto y Mar Cortés 2011), llevaron al artista a dar una vuelta y que conociera Barcelona, y Bruce «quedó acojonado con Gaudí. Dijo aquello de que era como cuando vio a Elvis en el Ed Sullivan Show. Era un tipo con capacidad de entender a Gaudí y de entender también la Rambla. Tenía un gran afán por aprender».

El Correo Catalán, 21 de abril de 1981

A media tarde del día 21 Springsteen y su troupe llegaron al Palau, y durante las pruebas de sonido Bruce se dedicó a pasearse por las gradas para comprobar que el sonido era adecuado, como pudieron comprobar una docena de fans que se colaron tras un despiste de algún portero que abrió puertas antes de hora.

El póster de CBS para las tiendas

Llega la noche y durante casi tres horas, el deliro, la emoción, el desbordamiento, la apoteosis, la euforia… un cúmulo de emociones que quedaron marcadas a fuego en el recuerdo de 7.000 afortunados. «Cualquier persona que fue salió enloquecida y se convirtió en la propagadora más importante del artista», recordaba Adrián Vogel.

El concierto mezcló canciones de sus tres discos más conocidos en ese momento, Born to Run, Darkness on the Edge of Town y The River, con una única pincelada a sus dos primeras obras (la explosiva «Rosalita», con la que finalizó la segunda parte) y versiones de John Fogerty («Who’ll Stop the Rain?» -de su etapa en la Creedence- y «Rockin’ All Over The World») o Woody Guthrie («This Land is Your Land»).

Un pequeño y ávido grupo de fans intrépidos contravino las prohibiciones habituales y grabó el concierto. Existen al menos 4 grabaciones de audio (de distinta calidad, aunque ninguna muy destacable) y dos en vídeo: unos pocos minutos -sin sonido- filmados en película Super8 al inicio del concierto, y los 25 minutos de vídeo con diez canciones que aun se pueden ver en Youtube.

El lado oscuro de la fuerza…

El vídeo más completo lo grabó Gaspar Fraga, quien ese día decidió probar su nueva cámara en el concierto. En aquella época una cámara portátil tenía un peso considerable, y se componía de dos piezas, la propia cámara y un grabador con la correspondiente cinta VHS. Entrar el equipo y tener la paciencia de grabar era poco menos que una proeza.

Pocos años después, al conocer de la existencia de dicha filmación, contacté con Gaspar, quien muy amablemente -y sin apenas conocerme- me recibió en su casa, me mostró el impresionante documento y me permitió hacer copias para compartir con amigos.

Uno de estos amigos, Manuel Huerga, subió muchos años después el vídeo a Youtube y, como se dice, el resto es historia…

Vídeo: 25 minutos gloriosos en 10 vídeos.

Bruce Springsteen en barcelona 1981 - el éxtasis
Éxtasis en Barcelona. Danny Federici, Clarence Clemons y Bruce. Foto © Francesc Fàbregas.

El repertorio del concierto en Barcelona fue el siguiente:

       Primera parte:

  1. FACTORY
  2. PROVE IT ALL NIGHT
  3. OUT IN THE STREET
  4. THE TIES THAT BIND
  5. DARKNESS ON THE EDGE OF TOWN
  6. INDEPENDENCE DAY
  7. WHO’LL STOP THE RAIN
  8. TWO HEARTS
  9. THE PROMISED LAND
  10. THIS LAND IS YOUR LAND
  11. THE RIVER
  12. BADLANDS
  13. THUNDER ROAD

    Segunda parte:
  14. CADILLAC RANCH
  15. SHERRY DARLING
  16. HUNGRY HEART
  17. BECAUSE THE NIGHT
  18. YOU CAN LOOK (BUT YOU BETTER NOT TOUCH)
  19. POINT BLANK
  20. RACING IN THE STREET
  21. BACKSTREETS
  22. RAMROD
  23. ROSALITA (COME OUT TONIGHT)

    Bis:
  24. BORN TO RUN
  25. DETROIT MEDLEY
  26. ROCKIN’ ALL OVER THE WORLD

Mañana: la reacción de la prensa.

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 2

Estamos en marzo de 1981 y las opciones de ver a Springsteen por estos lares se habían desvanecido. Pero sucedió lo inesperado: Springsteen, exhausto, canceló diversos conciertos de su gira americana, que fueron pospuestos hasta primeros de marzo. El cambio de fechas y el agotamiento físico del artista forzaron la cancelación de la gira británica que arrancaba ese mismo mes, cuyas fechas se movieron a mayo y junio. Se movieron más fechas continentales y eso abrió las puertas a intentarlo de nuevo. Francia, donde debía dar cuatro conciertos (dos en París, uno en Lyon y uno en Montpellier), salió perjudicada, perdiendo el concierto del 24 de abril en Montpellier (que se trasladó más al norte, a Lyon).

Anuncio en prensa con las fechas originalmente previstas en el Reino Unido en marzo y abril
Las fechas británicas se trasladaron a mayo y junio. Los compradores recibieron esta postal informativa.

Y así el 24 de marzo saltaba la noticia. Gay & Company, via télex, anunciaba un único concierto: «Confirmamos fecha de 21 de abril de Bruce Springsteen en Barcelona». Se intentó una segunda fecha en Madrid pero fue imposible. La prensa española se hacía eco de las exigencias: sillas en pista y 10 millones de pesetas de caché. Lo primero, como sabemos, no llegó a cumplirse.

Diario Pueblo, 25 de marzo de 1981

A primeros de abril, a pocas semanas del concierto, se pusieron las entradas a la venta. Unas 7.000 personas acudieron a la cita, incluyendo cientos de fans que vinieron en autocares organizados desde Madrid, Bilbao, Valencia, Valladolid, Murcia y otras ciudades. Ya por entonces había un nutrido grupo de fans entregados que de ninguna manera iban a perderse un acontecimiento histórico.

The River había llegado a las listas de éxitos españolas, «Sherry Darling» se publicó como segundo single (con una inédita, la estupenda «Be True», en la cara B) y no paraba de sonar en todas las emisoras. Springsteen había consolidado, paso a paso desde la edición de Born to Run en 1975, una carrera sólida que había aumentado el mito año a año. Se oía hablar de sus conciertos legendarios, pero prácticamente nadie aquí lo había podido atestiguar, salvo la docena de periodistas que CBS mandó a Londres en 1975 para ver uno de los pocos conciertos que Springsteen ofreció en Europa ese año.

La ciudad se llenó de posters anunciando el concierto (compartiendo cartel con otro concierto mítico, el de The Clash en Badalona el 28 de abril), las tiendas tuvieron su poster también (en color, hecho por la discográfica y donde hablaba de «única actuación en España») y se publicaron anuncios en prensa (El Noticiero Universal sorteó entradas para 35 afortunados).

Una preciosa entrada a todo color garantizada la puerta al paraíso Springsteeniano, tras pagar las 900 pesetas que costaba. Ya sólo quedaba esperar unos días hasta que llegaran las 21:30 del (lluvioso) martes 21 de abril.


Mañana: el concierto.

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 1

«Los rostros que vimos entre el público fueron de los más hermosos y apasionados de todo el planeta. Tocamos para unos pocos miles, pero el entusiasmo que mostraron conmovió a la banda y fue algo inolvidable. Volveríamos»

Bruce Springsteen, en su biografía Born to Run (2016)

«Cuando la banda tocó las primeras notas de Prove it All Night, la multitud se puso en pie de repente y empezó a saltar, a cantar, a gritar, a agitarse compulsivamente. Fue como un delirio colectivo, como si les fuera la vida en cada una de las notas de esas canciones.
Jamás he vuelto a ver un grupo de fans que lo ‘demostrara toda la noche’ como aquella multitud en 1981. Ni en Barcelona, ni en ningún otro sitio. Fue el mejor concierto al que he asistido en mi vida.»

Dave Marsh, en su libro Bruce Springsteen On Tour 1968-2005 (2006)


Tanto Bruce como su biógrafo Dave Marsh recuerdan con especial cariño y grandes elogios el primer concierto que el artista ofreció en Barcelona el 21 de abril de 1981.

Cuando en enero de ese año se anunció que Springsteen y la E Street Band darían una extensa gira por Europa en primavera, España no aparecía en la lista de países elegidos. El camino hacia el 21 de abril era aún incierto y tortuoso.

La gira debía iniciarse el 19 de marzo en el Reino Unido, para proseguir por el continente a partir del 9 de abril. La promotora Gay & Company intentó contratar a Springsteen, como se refleja en los artículos publicados en esos primeros meses.

El 21 de enero el diario Pueblo recogía los primeros rumores («Dicen que viene Bruce Springsteen»), donde se especulaba con dos conciertos (Madrid y Barcelona) a finales de marzo, aunque ya avanzaba que «no hay que hacerse demasiadas ilusiones». El día 28 retomaban el tema afirmando que «la cosa va por buen camino», aunque parecía descartar Madrid por la falta de locales adecuados a las exigencias de «los mánagers del músico», que exigían «unas mínimas condiciones».

Diario Pueblo, 21 de enero de 1981

En febrero (a diez días del golpe de estado) Marca era contundente: «Springsteen no actuará en España». Se habían anunciado ya las fechas europeas y España quedaba descartada. Según el diario deportivo, «Springsteen se subió a su montaña, exigiendo asientos numerados y pidiendo un caché bastante alto. Cosas que no se pueden cumplir con la infraestructura española».

Llegado este punto la decepción era grande. Una vez más una gira internacional esquivaba España. Para muchos tocaría cruzar la frontera francesa o perder la oportunidad.

Mientras tanto el doble The River seguía escalando posiciones, con «Hungry Heart» sonando con fuerza en la radio, y llegaba a las 25.000 unidades vendidas, consolidando una sólida base de seguidores en el país.


Mañana: la confirmación.

Diario Pueblo, 28 de enero de 1981
Marca, 13 de febrero de 1981

 

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