e street band

Giants Stadium, NJ August 22, 1985

Este mes el concierto de archivo llega con algo de retraso pero complacerá a gran parte de los seguidores y coleccionistas de Bruce Springsteen. Se trata del larguísimo concierto en el Giants Stadium de East Rutherford (Nueva Jersey) del 22 de agosto de 1985, el cuarto de una serie de conciertos en su tierra natal, en pleno apogeo de la gira Born in the USA, ya cerca de su final, y con las ventas del disco multiplicándose por millones en todo el mundo y diversas canciones del álbum en lo más alto de las listas de ventas.

La elección de este concierto no es casual: esa noche la E Street Band contó con el regreso de Steve Van Zandt, por entonces Little Steven, aunque fuera solo en la tanda de bises, con espléndidas interpretaciones de «Two Hearts», «Ramrod», «Twist and Shout-Do You Love Me?» (¡16 minutos!), «Jersey Girl» y una pletórica «Sherry Darling» como cierre de concierto.

Todo ante un público masivo, leal, entusiasta y enfervorizado (como atestigua la grabación). un Springsteen en plena forma vocal y la banda más rodada que nunca a esas alturas. El show en el Giants Stadium nos muestra una setlist clásico de esa gira, potente desde su apertura con «Born in the USA», «Badlands» y «Out in the Street», manteniendo canciones de Nebraska incluso en un estadio gigantesco («Johnny 99» y «Atlantic City»), junto a diez de las doce canciones del álbum, y furiosas versiones de «Trapped», «Seeds», «Born to Run» o «The Promised Land».

Bruce Springsteen llegó al cielo ese año y tocó la luna, convertido en la estrella más brillante del firmamento. Nada sería ya igual desde ese momento. El concierto se puede adquirir (via descarga o en CD) en la web de Nugs. El sonido, no hace falta decirlo, es extraordinario.

Berkeley, July 1, 1978

Tras un retraso de dos semanas, ha llegado por fin el concierto de este mes del archivo de Springsteen. Y la espera ha valido la pena: Berkeley, California, 1 de julio de 1978.

En las primeras semanas de la gira Darkness, y con un setlist aún en progreso, Springsteen aterriza en el pequeño teatro de Berkeley (3.483 personas) para ofrecer dos conciertos consecutivos. Afortunadamente, la unidad móvil de grabación de Jimmy Iovine estaba presente y registró el concierto (posiblemente también el del día anterior).

Del mismo se extrajeron en su día dos canciones, «Prove it All Night» y «Paradise by the C», que fueron emitidas por radio tres días después durante una entrevista con Mary Turner en la emisora KMET de Los Ángeles (la misma que dos días después emitiría en directo el mítico concierto en el minúsculo teatro Roxy).

Al parecer, Springsteen se pasó la noche con su equipo mezclando las dos canciones para tenerlas listas al día siguiente, ya que el plan original, que nunca se materializó, era publicar un maxi-single con las dos canciones. Las versiones que durante años han circulado de ambos temas provienen de la grabación de la entrevista con Mary Turner del 4 de julio.

El concierto nunca llegó a circular al completo (solo la primera parte se filtró, grabada de la mesa de mezclas) ni siquiera grabada por fans. Hoy por fin podemos escuchar el concierto en su integridad y vale la pena destacar los puntos fuertes del mismo. Además de la espontaneidad propia de los primeros conciertos de una gira, donde las canciones no han evolucionado hasta sus versiones definitivas, y de la cercanía del público en un recinto pequeño (se aprecia claramente durante toda la grabación) encontramos:

  • Una explosiva versión de «Night» (tras una no menos explosiva arrancada con «Badlands»)
  • La estupenda «For You», que al poco desapareció del repertorio de la gira.
  • Una espectacular «Adam Raised a Cain», con un exhuberante incendio guitarrero.
  • «Because the Night» en estado aun embrionario, con el solo de guitarra hacia el final y un abrupto cierre tras el mismo.
  • La emotiva historia de «Growin’ Up» hablando de su infancia, la «maldita guitarra» y los problemas con su padre, con sus propios padres y su hermana Pam presentes en la primera fila esa noche.
  • El broche de oro del concierto es «The Promise», en probablemente su mejor versión en directo. Piano y voz únicamente, con un sentimiento a flor de piel esa noche cuando añade un párrafo sobre su padre, a quien dedica la canción. Fue la primera canción que escribió tras publicar Born to Run, la grabó para Darkness pero quedó inédita hasta la edición de 18 Tracks en 1999.

Tras Agora, Roxy, Passaic (2), Winterland (2) y Atlanta… las grabaciones de la gira 1978 siempre son un plato fuerte en las publicaciones mensuales del archivo. Tras la caja «Vol.1» publicada por Nugs.net hace unos meses, ¿quizá la edición de Berkeley indica el inicio de un segundo volumen que se completará con más conciertos de esa gira?

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 6


Añadimos unas últimas crónicas de periódicos, junto a las de las revistas musicales del momento, que se volcaron también en elogios. Tras el concierto, media docena de periodistas pudieron entrevistar al artista, en dos tandas, en los camerinos del pabellón, pasadas las dos de la madrugada.


El Correo Catalán 23 abril 1981 – Angel Casas

«No quisiera dejarme llevar por la vehemencia de una impresión tan reciente pero déjenme que opine del concierto del martes por la noche en Montjuïc, el que nos trajo por primera vez hasta esta latitud a uno de los hombres más importantes del panorama americano de estos tiempos, Bruce Springsteen, ha sido -¿pongamos uno de los 10 mejores para no caer en la trampa de la inmediatez?- que he presenciado en mi vida, que ya es larga y me ha propiciado la asistencia a infinidad de actos musicales».

«Springsteen con o sin guitarra, añadiendo la armónica en los momentos precisos, fue un huracán que arrasó con cualquier prejuicio o postura previa. Demostró la larga vida del rock americano y nos dejó con las manos dolidas de tanto aplaudir. Tres horas largas del mejor rock: el de toda la vida».


ABC 23 abril 1981 – Tomás Cuesta

«Es como si un toro te cogiese así, entre sus cuernos y te llevase así, como en volandas ,y te arrebatase el aliento sin herirte y se te tensases, de pronto, todas las fibras de la espalda».

«Con ustedes, Bruce Springsteen, el único héroe que ha parido el rock desde que Hendrix murió y los Beatles se divorciaron. El heredero del trono que dejó vacante Elvis. El más intenso de los compositores, el más transido de los cantantes. El más ingenuo, ergo el más libre. El menos mental, ergo el más sabio».

«Demuéstralo toda la noche, «prove it all night», a la segunda canción, Springsteen tiene a su público enhebrado. Después son tres horas y media de montaña rusa (…), de subir hasta que la sangre se hace música, ahí, en tus sienes, y se convierte en un golpeteo acompasado».


El País 25 abril 1981 – Entrevista de J.M. Costa

«Casi una hora después del concierto, y salvando la presencia poco agradable de unos guardaespaldas tamaño king size, unos cuantos periodistas circulan entre las frías baldosas de un pasillo. Todavía reciente el tremendo concierto, el encontrarse frente a quien lo ha personalizado produce un efecto raro, como de incredulidad teñida de agradecimiento».

«Aunque físicamente estés agotado, por dentro te sientes vivo y esa energía te hace olvidar el resto. Quiero que la gente reciba algo por lo que paga; pero es que, además, cuando entras en contacto con esa gente son dos fuerzas que chocan. Es maravilloso. Y así comienza a hablar. Con una parsimoniosa dificultad para articular lo que piensa cuando se mete en profundidades».

«Lo que más ha influido en mí han sido películas como Las Uvas de la Ira o gente del rock como Elvis Presley. Pero no he leído demasiado, aún me queda mucho por delante«.

«A todo esto, Bruce se levanta de cuando en cuando para acallar el follón del pasillo, vuelve a sentarse con un sonrisa de disculpa, piensa mucho cada respuesta y luego se lanza por los cerros de sus propias preocupaciones. Preguntado sobre lo que es el rock, su respuesta es simple: No tengo definiciones particulares. El rock es vida. No tengo una ideología, me gusta la vida«.

«Cuando hablo de la gente que sale de la fábrica con la muerte en sus ojos no estoy haciéndolo en abstracto. Yo no guardo ninguna imagen de mi padre riendo. Es eso. Y eso crea en el vestuario un punto de solidaridad que impresiona tanto como la brevedad, lo afilado y el sentido de sus palabras. Puede parecer absurdamente tierno. No lo es».


Cambio 16 – 4 mayo 1981 – Entrevista de José Luís Rubio

«La semana pasada Bruce Springsteen dio un concierto en Barcelona, única parada de una gira por varios países europeos. Fue un verdadero maratón -duró casi tres horas-, pero dejó más exhausto al público que al cantante».

«Mis canciones no son particularmente autobiográficas -explica-. No tienen por qué tratar expresamente de mí, pero sí tratan de mis emociones. Hay muchos detalles de ‘Racing in the Street’, por ejemplo, que son imaginarios, pero el núcleo, el corazón de la canción, es auténtico«.

«El director Martin Scorsese me puso su película Malas Calles para ver si me interesaba. Luego, las cosas no salieron adelante«.

«El rock ya no es necesariamente una música para adolescentes -precisa-. Atrae a gente joven y a gente mayor. Para mí el rock sólo tiene una definición: vida. Y se queda pensativo, como si le fuera difícil comprender su propio pensamiento, de rocker salvaje convertido a la civilización, que se estruja la cabeza durante el día y escapa por la noche de la jaula para prenderle fuego a los coches, a la carretera, a los jóvenes enamorados y a toda la música».


Disco Actualidad – Mayo 1981 – Gonzalo de la Figuera

«Con una puntualidad inusitada, allí estaba él. Y la E Street Band al completo. El mejor concierto de rock que se haya visto en España (no podía ser de otra manera), acababa de comenzar. Resulta difícil resumir en unas líneas el cúmulo de sensaciones que vivimos la noche del 21 de abril. Toda la pasión, la fuerza y la universalidad del idioma rocanrolero se dieron cita durante más de tres horas, tres inolvidables horas en las que se puso de manifiesto que Springsteen es la representación más visceralmente viva del espíritu del rock».

«El público se sabía todas las canciones y cantaba a grito pelado, Bruce dejaba de cantar, dirigiendo el micro hacia la gente, y un inmenso coro continuaba por él».

«Se subió por el piano, por los bafles, se recorrió el escenario de rodillas acompañado de Clarence Clemons (¡qué fantástico negrazo!) y se lanzó prácticamente encima de los espectadores de las primeras filas, guitarra en ristre, acercándose a ellos lo más posible, haciendo de aquello un acto de comunión entre músicos y público de una emotividad acongojante».

«La E Street Band funcionó a las mil maravillas, y especialmente en las baladas Roy Bittan y Danny Federici demostraron su excepcional clase. Point Blank y Racing in the Street sonaron a sobrecogedora música celestial. La versión de Because the Night fue también soberbia. Y Thunder Road, y Rosalita, y Out in the Street, y Cadillac Ranch, hasta llegar al primer bis con el clásico Born to Run«.

«Tres horas de Springsteen en directo valen por mil elepés de lo que tú quieras».


Mañana: los entusiásticos reportajes de Vibraciones, El Gran Musical y Popular 1.

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 5


La noche del 21 de abril dejó una huella imborrable, como atestiguan las crónicas publicadas tras el concierto.


Diario Ya 28 abril 1981 – Antonio G. de Oteiza

«No sé que conciertos nos deparará este 1981, pero casi doy por seguro que hemos presenciado el mejor concierto del año o por lo menos el más intenso y arrasador.»

«La inundación llegó a sus niveles más altos con dos apoteósicos bises; un avasallador ‘Born to run’ y una auténtica declaración de principios, ‘Rockin’ all Over the World'».


Diario de Barcelona 23 abril 1981 – Noam Ciusqui

«El festival que ofreció el martes por la noche el señor, y nunca tan bien apropiado lo de señor, Bruce Springsteen fue todo un acontecimiento que a pesar de ser anunciado como tal asombró a grandes y chicos provocando la caída de la baba y el mayor estupor posible».

«Bruce se nos mostró arrasador y dejándose llevar por la gente se lanzó a ella a través de su música, coreada un sinfín de veces por todo el público. Bruce notó una conexión, una imparable ola que le envolvió con sus voces, brincos y gritos».

«Este muchacho que lleva a América en sus venas, que dejó un día la escuela porque tenía la necesidad de aprender de la vida, pasó por Barcelona dejando, repetimos, una profunda huella. Sin lugar a dudas calificaríamos a este concierto del martes por la noche como el mejor en lo que va de año y en lo que nuestras mentes pueden recordar».


El Periódico 23 abril 1981 – Gabriel Jaraba

«El concierto que el martes dio Bruce Springsteen en el Palacio de los Deportes de Barcelona ha sido, sin duda alguna, el mejor espectáculo rock que se ha visto en Barcelona en los últimos años».

«Una voz fuera de serie, una vitalidad en escena, una clarividencia en la selección del repertorio, una poesía en su interpretación y una fuerza imparable en la banda que le acompaña son sus poderes, a los que el público barcelonés se rindió por completo».

«Springsteen y su conjunto entusiasmaron al público barcelonés como hacía años no se había visto por aquí. Escuchando a Springsteen uno piensa en los buenos tiempos y se hincha de ánimo pensando en que si alguien es capaz de cantar así, puede que vuelva de nuevo».


El País 23 abril 1981 – Jose Manuel Costa

«De cuando en cuando, cada mucho tiempo en música, se dan aconteceres que rebasan cualquier capacidad de asombro, hechos frente a los cuales la lógica no sirve de nada, ni siquiera la comprensión. Así fue lo de Bruce Springsteen».

«Intentar describir lo que sucedió el pasado martes en el Palacio de Deportes de Montjuich es casi una locura, uno se siente pequeño y casi absurdo intentando hacerlo, porque lo único que apetece decir es algo así como qué bello, qué grande, qué bello».

«Clarence Clemons, un saxo negro vestido de verde y luego de rojo, que sonreía a todos cuando tocaba la pandereta, para luego soltar unos riffs que cortaban el aliento. Es una de las mejores bandas que corren por los escenarios, un prodigio a la altura del jefe».

«Luego subió a una amable espectadora hasta el escenario y se pone a bailar con ella, salta sobre el piano, corre por aquí y por allá, provoca la respuesta de la gente, sus coros. Rie con todos y grita con todos: se le ve disfrutar y nunca se cansa».

«La gente, apabullada desde un principio por la intensidad y la marcha del héroe, pasaba ahora a alucinar con su resistencia física. Aquello parecía no tener fin, pero lo tuvo. El otro día no sé lo que vimos, pero sí lo que vivimos: la verdad del rock and roll».


El Alcázar 23 abril 1981 – José Manuel Cuéllar

«Hay conciertos en los que el tiempo parece interminable y otros en los que las horas parecen segundos. El de Bruce Springsteen, a pesar de durar dos horas y cincuenta minutos, con un descanso de media hora, pareció un soplo de vida sobre la decaída y gélida noche barcelonesa».

«Tras una formidable versión del ‘Because the night’ en el que la banda mostró un altísimo nivel de compenetración y la gente casi tapa la voz del americano con su propio canto, llegó lo más increíble de la noche… Se apagaron las luces y las notas del piano de Roy Bittan cruzaron la noche barcelonesa como un relámpago hiriendo los corazones de los allí reunidos y haciendo enmudecer cerca de ocho mil gargantas. Empezaban los compases de una alucinante versión del ‘Point Blank’, que ponía los pelos de punta al personal. Springsteen cantaba ya a pleno pulmón, su voz atronaba el pabellón barcelonés y el ‘A quemarropa’ hacía llorar a los incondicionales».

«Springsteen sudaba por todos los poros de su cuerpo. Pero cuando creíamos que se derrumbaba, volvía a renacer como el Ave Fénix para conquistar de nuevo al público. Salió dos veces más y sólo su formidable potencia física le permitió aguantar la paliza».


Mañana: más prensa diaria, las crónicas de las revistas y las entrevistas post-concierto con Springsteen.

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 4

Pocos conciertos suelen propiciar tanta unanimidad entre prensa y fans. Las críticas publicadas en los días posteriores al concierto estaban colmadas de superlativos ante lo que se acababa de vivir.

Foto: Ferran Sendra (autor del libro Rocks on the Road)

El Noticiero Universal 22 abril 1981 – Raimundo Martínez

«Un gran músico, un elocuente intérprete, todo un hombre de escena había llevado a cabo uno de los mejores conciertos dados en Barcelona desde que el rock existe aquí».

«Las manos se alzan al aire y el ambiente crece y crece. Cuando acaba la primera parte todos saben ya que están presenciando un concierto único y transcendente».

«Es un ídolo de carne y también de cerebro. Con ese pantalón ceñido, como el de Lou Reed; con esas sugerencias de Presley-Pelvis, con lo trágico del mejor Cohen, Bruce opera desde su plano personal y único. Sabe que el mundo es un zoológico urbano que necesita la alegría en dosis desmesuradas. Y sirve el encuentro como un torrente de sensaciones».

«Tres horas de duración intensamente vividas ante un músico creativo, comunicativo y fascinante que se encontró con un público que no esperaba y se creció ante el recibimiento, recibiendo a cambio una despedida como en pocos lugares le han tributado».

«Bruce fue la esperanza, realidad y promesa. Todo en una pieza. Llovía a la salida demostrando las contradicciones climáticas. Una salida silenciosa, sin prisas. La alegría había sido total durante tres horas intensas. Algo difícil para los tiempos que corren».


La Vanguardia 23 abril 1981 – Albert Mallofré

«Le vimos en acción al frente de la E Street Band, seis instrumentistas excepcionales, y él mismo constantemente como líder efectivo, cantando, tocando su guitarra, conduciendo el espectáculo en persona y derrochando vitalidad contagiosa a raudales».

«Y sin trucos, ni ostentaciones, ni martingala teatralera, produciéndose siempre con espontaneidad y apoyándose únicamente en conceptos musicales y artísticos, a pecho descubierto, Bruce Springsteen se entregó en cuerpo y alma, cantando, guitarreando, saltando, bailando, estando en todo en todo momento, feliz y comunicativo, sudoroso y sonriente, sintiendo su obra en profundidad, haciendo partícipes a todos de su entusiasmo y magnetizando literalmente al público deslumbrado».

«Desde la impresionante interpretación de ‘Factory’ hasta el trepidante ‘Devil with the blue dress’, Springsteen montó un show increíblemente atractivo y ejecutado con radiante precisión».

«Fue, en suma, un debut triunfal de Bruce Springsteen en España, afirmativo, categórico y concluyente de que en sus manos se encuentra hoy en día lo más vital del rock progresivo».


El Correo Español 24 abril 1981 – Javier Fuentenebro

«Desgrana con su garganta rota el tema ‘La Fábrica’ dentro de una intimidad casi hiriente. Un gran comienzo para el concierto más maravilloso que he visto en mi vida. Tres horas en compañía de Bruce Springsteen y su E Street Band».

«Bruce Springsteen ríe, hace muecas, mirando siempre al negrote, al que mima sobremanera. Tanto él como su banda alucinan cuando el público hace coros en el tema ‘The Ties That Bind’. El ‘yai, yai, yai…’ es ensordecedor. Se anima y ofrece repetidamente el micrófono a los congregados en los límites del escenario. Ha habido comunicación desde el segundo tema. Es increíble. Suda, se mueve incansablemente, baja el escalón acompañado del negro enorme, provoca al personal… absolutamente simpático y quedón».

«Griterío inmenso, cerillas encendidas… era demasiado para resistirse y Bruce vuelve. Y vuelve con ‘Born to run’, la canción que le consagró como poeta callejero. Una versión tremenda. Y que no deja que el clímax decaiga. Empalma un medley de clásico rock and roll y el Boss saca fuerzas de su cansancio para saltar, gritarnos, animar a su banda, bailar, subirse a los amplificadores, al piano… ¡señor, qué energía! Se va otra vez y nuevo follón. La gente quiere más y Springsteen también. Sale otra vez al escenario y nos obsequia con un ‘Rockin’ all Over the World» demoledor».

«Y ahora sí. Se despide con un ‘Os quiero’ agotado, exhausto… igual que todos nosotros. Nos dejó literalmente aplastados, para el arrastre, pero contentos. Salimos a la una de la madrugada del pabellón sudando, roncos, con reseco, pero convencidos de haber disfrutado de uno de los pocos shows sinceros que quedan actualmente».


Marca 24 abril 1981

«Estoy por decir que después de los conciertos de los Beatles y de los Stones, probablemente, éste ha sido el tercer mejor concierto que he visto aquí, en nuestro país».

«El concepto de rock and roll de Springsteen es total. Conduce su música hacia el apocalipsis, apoyado por una increíble banda de profesionales, donde el negrito Clarence Clemons es el reclamo, el lujo, pero que quizá sea una anécdota ante la super calidad del pianista Roy Bittan o las habilidades de Steve Van Zandt, que es un guitarrista increíble».

«Y todavía dos horas después del concierto Springsteen, ante unos pocos periodistas, hasta las cuatro de la mañana de aquel martes del gran acontecimiento, estuvo explicándonos su vida, sus movimientos, su amor y respeto todavía por Bob Dylan. Su amor por la audiencia, por la reacción del público español, hasta llegar a su propia convicción de que en todos lados es igual. Bruce Springsteen, amén de tener un increíble talento es encima una buena persona».


Hoja del Lunes 27 abril 1981 – Santiago Alcanda

«Springsteen, inquieto en la escena en sus temas fuertes, mueve sin cesar su guitarra, salta, se arrodilla, se sube a un enorme ‘bafle’, se tira a la tarima, vuelve a saltar junto a la primera fila de público en fervor -porque ahí no permite valla de separación-; por sus brazos y mejillas, borbollones de líquido sudoroso no paran de caer al suelo con ritmo del mismo cuerpo de Springsteen.»

«¡Qué piano, qué armónica, qué guitarras en ‘The River’, en ‘Point Blank’ -el no va más- o en la reencarnación de Woody Guthrie en ‘This Land is Your Land’! Todo en dos horas y cincuenta minutos de pasión comunicacional, porque todos participaron».


Mañana: más crónicas de prensa.

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