1981

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 7 (y última)


«EL CONCIERTO DEL SIGLO: Siete mil almas no daban crédito a lo que veían y oían en Barcelona» (El Gran Musical)


Foto: Ferran Sendra

Cerramos la serie con algunas de las entrevistas y crónicas del concierto publicadas en revistas mensuales como El Gran Musical, Vibraciones, Popster y Popular 1.


El Gran Musical – Mayo 1981 – Julián Ruiz y Joaquín Luqui (entrevista)

«Bruce Springsteen no es el futuro, ni el pasado, nu el presente del rock. Es, sencillamente, el rock».

«Hacía años que el público no veia o nosotros no veíamos un concierto como el de Bruce Springsteen. Hay que apuntar la fecha, porque es todo un acontecimiento. Todo el que estuvo el 21 de abril, martes, en el Palacio de Deportes de Barcelona tardará en olvidar o quizá no lo hará nunca, el maravilloso, quizá asombroso concierto que Bruce Springsteen dio a unos 7.000 aficionados que tal vez no daban crédito a las vibraciones que recibieron».

«Para todos los que vivimos esa noche, el concierto de Bruce Springsteen queda ya como uno de los momentos imborrables de nuestra vida musical».

«Yo no había visto nunca a una estrella de ese tamaño ser bueno, buena persona, educado, amabilísimo y que tras hora y media de conversación, tras la paliza de tres horas que se había dado encima de un escenario, aparezca como contento de la conversación y dispuesto a no darla por terminada como nosotros no quisiéramos».

«Sí, claro que estoy cansado. Pero, ¿qué voy a hacer? Ves a esa gente que está entregada a ti, que ha pagado, que te quiere ver en acción. Y, entonces, yo pienso que no puedo fallarla, de ni ninguna manera, que tengo que estar con ella. Y volcarme y matarme por ella. Es lo menos que puedo hacer. Pero es maravilloso responder a esa audiencia, yo me siento muy feliz, increíblemente feliz«.

«Soy perfeccionista, pero tengo que serlo. Tengo que ser honesto conmigo mismo. Cuando vaya a tocar en un escenario las canciones que he grabado,  necesito me gusten y que esté convencido de ellas«.

«Me ha influido mucho Elvis Presley, todo lo que hacía cuando subía a un escenario y era maravilloso. También me ha influido poderosamente una película como Las Uvas de la Ira; en realidad, yo no he leído mucho todavía. Me queda mucho por aprender, por leer y soy consciente de ello, porque trato de comprender el presente«.


Vibraciones – Mayo 1981 – Ignacio Julià y Jordi Beltrán

«Han pasado ya más de veinticuatro horas y todavía me cuesta creerlo. Bruce Springsteen ha estado aquí, en Barcelona, y se ha llevado de calle los corazones hambrientos de todos los rockeros españoles. (…) Todos nos hemos quedado secos ante las tres horas de vitalidad total y absoluta que nos ofreció la E Street Band. La gente salió del Palacio de los Deportes exhausta, terriblemente cansada y satisfecha».

«Los músicos estaban realizando la prueba de sonido. (…) Bruce se paseaba por toda la sala comprobando el sonido desde primera fila hasta la última grada. Quería estar seguro de que hasta el último espectador iba a escucharle a la perfección. En un mundo tan inhumano como el del rock, un acto así se convierte en la más grande prueba de valor y humanidad, en el reflejo de un alma predispuesta a comunicarse y darse por completo a todos y cada uno de los componentes de su audiencia».

«Con Prove it all Night el escenario explotó en una descarga de luz y electricidad. Absolutamente todo el mundo está brincando y bailando al ritmo de la banda de Asbury Park. (…) Después vendrán, inteligentemente estructurados, bloques de canciones hiper-eléctricas combinados con otros de baladas desgarradoramente románticas».

«Un espectáculo inolvidable y tan variado y real como la vida misma».


Popular 1 – Junio 1981 – Entrevista de Julián Ruiz e Ignacio Comas

«El muchacho todavía no da crédito a que sus canciones se corearan en el Palacio de los Deportes de Barcelona, que la gente hubiera respondido con una naturalidad asombrosa, como si fuera un elemento más de la familia, como si en realidad estuviera en casa».

«Bruce Springsteen es un genio aunque no es Elvis ni los Beatles ni siquiera Dylan, pero tiene un poco de los tres, aunque no sea original ni revolucionario ni sabiamente nuevo y sólo sea un maravilloso actor del rock, que interpreta como nadie el papel de número uno, como si cada noche en el teatro de un escenario de rock tuviera que demostrarlo».

«Esto es de lo que se trató, un concierto de rock, directo y con fuerza, sin trabas escenográficas ni ideologías que desviasen o interviniesen en la atención y apreciación de la música. (…) Clarence Clemons, con esa presencia humana importante y unos arranques espléndidos con su instrumento, hacía llegar a la música a esas cimas de fuerza, garra e impacto en el ánimo excitado del público, que los buenos saxofonistas saben conseguir como nadie».

«Apoya los codos en los brazos de su asiento, junta las mano, a veces esconde la cabeza y habla: Sí, claro que estaba cansado y me canso cuando salgo a escena. Pero veo esa gente, que ha pagado, que se emociona conmigo, vibra y, entonces comprendo que me tengo que volcar yo mismo, que tengo que sudar las canciones, que tengo que proporcionarles esa energía que ellos también están poniendo. Yo no creo en el futuro. Vivo del presente y de los momentos presentes. Siempre he pensado que me tomo un concierto como si en realidad fuera de verdad el último de mi vida. Es así. Ellos han pagado y se merecen lo mejor de mi parte«.

«Algunas de mis canciones pueden parecer básicamente autobiográficas, dan esa impresión, pero en muchas ocasiones no lo son. La verdad es que no todas tratan de mí. Algunas veces, simplemente me fijo en lo que tengo a mi lado y saco historias, historias que a mí me puedan convencer de verdad, que hasta cierto punto sean verdaderas«.

«No se puede definir el rock. ¿Para qué? Yo no quiero intentarlo. Pero el rock es como la vida. El rock es vida, es la vida. Se sufre, se es feliz con él, se siente, se manifiesta«.

«Hay algo peculiar en Springsteen y es que no habla mal de nadie. Toda persona que nombra siempre es para ponerla bien. No encuentra frases despectivas para nadie. Llegamos poco a poco al tema español: Pues sí, me ha sorprendido el público español. Pero me he dado cuenta de que en todos lados las reacciones de la gente son las mismas, que tenemos una misma comunión de ideas, unos mismos sentimientos. Y eso es maravilloso«.


Vibraciones – Junio 1981 – Ignacio Julià y Jordi Beltrán (entrevista)

«De todas las horas que pasé cerca de él, lo que mejor le define no es la energía feroz con que interpretó Backstreets, ni el arte y el sentimiento que puso en Point Blank, sino una anécdota que a muchos les parecerá idiota, pero le retrata a la perfección. Cuando a las cuatro de la madrugada terminó la entrevista, Bruce se despidió dándome un fuerte abrazo, y su gesto desbordó honestidad y simpatía, no tuvo nada de hipócrita. Muchos lo han intentado, pero él ha sido el único en convencerme -con su música y su persona- de que las cosas están muy mal, pero ¡qué demonios!, saldremos adelante. Ahora o nunca».

«Después de largas horas de espera, nos conseguimos el privilegio de entrar en el camerino de Bruce Springsteen. Son las dos y media de la madrugada, estaremos ahí hasta las cuatro. nada de fotografías, nada de mini-cassettes, CBS cuida muy bien a su cachorro predilecto. Bruce nos está esperando».

«¿Cómo puedes hacer un show como el que acabamos de presenciar y seguir vivo? Me lo han preguntado muchas veces… Existe una energía dentro de cada persona que aparece en el momento en que el cansancio parece estar acabando contigo. Esa energía llega en el mismo momento en que tu resistencia termina, pero tú sigues adelante, casi sin sentir tu propio cuerpo«.

«Nunca vi sonreir a mi padre, nunca. Puedes imaginarte lo que esto significó para mi. Nunca nos entendimos, pero ahora sé que había grandes cosas dentro de él, es solo que no supo comunicármelas, como yo no super comunicarle las mías«.

«Mi vida fuera de la música fue muy vulgar hasta que un día alguien me recomendó ‘Las uvas de la ira’, una película de John Ford que pasaban aquella noche por la tele. En América, cuando pasan por la tele una película en blanco y negro, todo el mundo automáticamente cambian de canal. Yo mismo había cambiado de canal varias veces al principio de ‘Las uvas de la ira’, pero aquella noche la vi. Y esa película despertó mi curiosidad por enterarme de las cosas, por leer libros, ver películas. Comencé a ver todas las películas de John Ford, que pude, los westerns y todo eso, y me enseñaron mucho más sobre la historia de mi país que todos mis años de escuela juntos«.

«Darkness es un disco con un único punto de vista, y con The River quise conseguir algo más parecido a la realidad, a la vida misma. En la vida hay momentos tristes y momento de reflexión, pero también hay momentos de alegría y, bueno, está muy bien salir el sábado por la tarde con los amigos y entrar en un bar con ganas de juerga. Creo que uno de los puntos más importantes de la música pop es que ha sido capaz de producir, en el mismo momento, cosas como Like a Rolling Stone de Bob Dylan y What’s Goin’ on de Marvin Gaye. Por esto en mi disco hay piezas festivas como Sherry Darling y Hungry Heart, y temas de reflexión como Point Blank«.

«¿Para cuando ese prometido disco en directo? Bueno, yo soy el primero que estoy interesado en grabar un disco en vivo, porque creo que mis canciones suenan mucho mejor en directo que en estudio. Pero ahora mismo estoy de gira y ya empiezo a tener ideas nuevas, y me muero de ganas de volver a casa para encerrarme unos días en unos estudios y empezar a trabajarlas- Pero supongo que ese disco en vivo saldrá algún día«.


Popster – Julio 1981 – Especial Bruce Springsteen – Ignacio Julià y Francesc Fàbregas (fotos)

Popster dedicó un número especial a Springsteen, repasando su carrera y con multitud de fotos del concierto de Barcelona del 21 de abril de 1981.

«Un nombre mágico. Para algunos la maravilla de New Jersey. Para otros el nuevo mesías del rock’n’roll. (…) Para mí, bueno, para mí Bruce Springsteen es la única superestrella digna de admiración, el último rocker, alguien que todavía es capaz de hacer maravillosas canciones, originales pero repletas de resonancias: Elvis, el rythm & blues, Sam & Dave, el poder de la música rock, Van Morrison, la música negra, América y todas sus contradicciones…».

«El doble álbum que ha vuelto a encumbrar a Bruce Springsteen, esta vez de forma universal, es seguramente la obra más importante, a todos los niveles, que un artista del rock ha realizado en lo que va de año. Es más, estoy seguro de que 1981 finalizará haciendo todavía más grande y torrencial ese caudal de canciones, conceptos y posturas vitales que Bruce nos ofrece. Veinte canciones que se combinan para crear una obra única e irrepetible, un documento de lo que es o debería ser el rock y, por extensión, la vida misma. Música vital y fresca con la que se puede bailar y beber los fines de semana, pero también música realista y comprometida con la realidad que nos hace pensar e incluso replantear la existencia cotidiana a cada uno de los que nos hemos enamorado perdidamente de The River«.

«Puedes aprenderte todos los discos de Bruce Springsteen de memoria, incluidos los piratas, y seguirás sin saber nada acerca de él hasta que le veas subido a un escenario. Su intensidad escénica es casi legendaria. La E Street Band es una de las formaciones rockeras más calientes y afinadas del mundo, y sabe apoyar en todo momento a un Bruce Springsteen que durante tres horas da todo lo que tiene y mucho más en un espectáculo tremendo en donde la comunicación total y absoluta con el público es lo más importante. Bruce hacer bailar a su público, le hace vibrar hasta el infinito, y le obliga prácticamente a vivir una experiencia única aprovechándose de una energía interpretativa feroz e increíble. Se ha dicho otras veces, pero debo repetirlo. Bruce Springsteen y la E Street Band en directo son ‘el mayor espectáculo del mundo’. Su única actuación española -el 21 de abril de este año en Barcelona- fue un acontecimiento histórico para el rock de este país».

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 6


Añadimos unas últimas crónicas de periódicos, junto a las de las revistas musicales del momento, que se volcaron también en elogios. Tras el concierto, media docena de periodistas pudieron entrevistar al artista, en dos tandas, en los camerinos del pabellón, pasadas las dos de la madrugada.


El Correo Catalán 23 abril 1981 – Angel Casas

«No quisiera dejarme llevar por la vehemencia de una impresión tan reciente pero déjenme que opine del concierto del martes por la noche en Montjuïc, el que nos trajo por primera vez hasta esta latitud a uno de los hombres más importantes del panorama americano de estos tiempos, Bruce Springsteen, ha sido -¿pongamos uno de los 10 mejores para no caer en la trampa de la inmediatez?- que he presenciado en mi vida, que ya es larga y me ha propiciado la asistencia a infinidad de actos musicales».

«Springsteen con o sin guitarra, añadiendo la armónica en los momentos precisos, fue un huracán que arrasó con cualquier prejuicio o postura previa. Demostró la larga vida del rock americano y nos dejó con las manos dolidas de tanto aplaudir. Tres horas largas del mejor rock: el de toda la vida».


ABC 23 abril 1981 – Tomás Cuesta

«Es como si un toro te cogiese así, entre sus cuernos y te llevase así, como en volandas ,y te arrebatase el aliento sin herirte y se te tensases, de pronto, todas las fibras de la espalda».

«Con ustedes, Bruce Springsteen, el único héroe que ha parido el rock desde que Hendrix murió y los Beatles se divorciaron. El heredero del trono que dejó vacante Elvis. El más intenso de los compositores, el más transido de los cantantes. El más ingenuo, ergo el más libre. El menos mental, ergo el más sabio».

«Demuéstralo toda la noche, «prove it all night», a la segunda canción, Springsteen tiene a su público enhebrado. Después son tres horas y media de montaña rusa (…), de subir hasta que la sangre se hace música, ahí, en tus sienes, y se convierte en un golpeteo acompasado».


El País 25 abril 1981 – Entrevista de J.M. Costa

«Casi una hora después del concierto, y salvando la presencia poco agradable de unos guardaespaldas tamaño king size, unos cuantos periodistas circulan entre las frías baldosas de un pasillo. Todavía reciente el tremendo concierto, el encontrarse frente a quien lo ha personalizado produce un efecto raro, como de incredulidad teñida de agradecimiento».

«Aunque físicamente estés agotado, por dentro te sientes vivo y esa energía te hace olvidar el resto. Quiero que la gente reciba algo por lo que paga; pero es que, además, cuando entras en contacto con esa gente son dos fuerzas que chocan. Es maravilloso. Y así comienza a hablar. Con una parsimoniosa dificultad para articular lo que piensa cuando se mete en profundidades».

«Lo que más ha influido en mí han sido películas como Las Uvas de la Ira o gente del rock como Elvis Presley. Pero no he leído demasiado, aún me queda mucho por delante«.

«A todo esto, Bruce se levanta de cuando en cuando para acallar el follón del pasillo, vuelve a sentarse con un sonrisa de disculpa, piensa mucho cada respuesta y luego se lanza por los cerros de sus propias preocupaciones. Preguntado sobre lo que es el rock, su respuesta es simple: No tengo definiciones particulares. El rock es vida. No tengo una ideología, me gusta la vida«.

«Cuando hablo de la gente que sale de la fábrica con la muerte en sus ojos no estoy haciéndolo en abstracto. Yo no guardo ninguna imagen de mi padre riendo. Es eso. Y eso crea en el vestuario un punto de solidaridad que impresiona tanto como la brevedad, lo afilado y el sentido de sus palabras. Puede parecer absurdamente tierno. No lo es».


Cambio 16 – 4 mayo 1981 – Entrevista de José Luís Rubio

«La semana pasada Bruce Springsteen dio un concierto en Barcelona, única parada de una gira por varios países europeos. Fue un verdadero maratón -duró casi tres horas-, pero dejó más exhausto al público que al cantante».

«Mis canciones no son particularmente autobiográficas -explica-. No tienen por qué tratar expresamente de mí, pero sí tratan de mis emociones. Hay muchos detalles de ‘Racing in the Street’, por ejemplo, que son imaginarios, pero el núcleo, el corazón de la canción, es auténtico«.

«El director Martin Scorsese me puso su película Malas Calles para ver si me interesaba. Luego, las cosas no salieron adelante«.

«El rock ya no es necesariamente una música para adolescentes -precisa-. Atrae a gente joven y a gente mayor. Para mí el rock sólo tiene una definición: vida. Y se queda pensativo, como si le fuera difícil comprender su propio pensamiento, de rocker salvaje convertido a la civilización, que se estruja la cabeza durante el día y escapa por la noche de la jaula para prenderle fuego a los coches, a la carretera, a los jóvenes enamorados y a toda la música».


Disco Actualidad – Mayo 1981 – Gonzalo de la Figuera

«Con una puntualidad inusitada, allí estaba él. Y la E Street Band al completo. El mejor concierto de rock que se haya visto en España (no podía ser de otra manera), acababa de comenzar. Resulta difícil resumir en unas líneas el cúmulo de sensaciones que vivimos la noche del 21 de abril. Toda la pasión, la fuerza y la universalidad del idioma rocanrolero se dieron cita durante más de tres horas, tres inolvidables horas en las que se puso de manifiesto que Springsteen es la representación más visceralmente viva del espíritu del rock».

«El público se sabía todas las canciones y cantaba a grito pelado, Bruce dejaba de cantar, dirigiendo el micro hacia la gente, y un inmenso coro continuaba por él».

«Se subió por el piano, por los bafles, se recorrió el escenario de rodillas acompañado de Clarence Clemons (¡qué fantástico negrazo!) y se lanzó prácticamente encima de los espectadores de las primeras filas, guitarra en ristre, acercándose a ellos lo más posible, haciendo de aquello un acto de comunión entre músicos y público de una emotividad acongojante».

«La E Street Band funcionó a las mil maravillas, y especialmente en las baladas Roy Bittan y Danny Federici demostraron su excepcional clase. Point Blank y Racing in the Street sonaron a sobrecogedora música celestial. La versión de Because the Night fue también soberbia. Y Thunder Road, y Rosalita, y Out in the Street, y Cadillac Ranch, hasta llegar al primer bis con el clásico Born to Run«.

«Tres horas de Springsteen en directo valen por mil elepés de lo que tú quieras».


Mañana: los entusiásticos reportajes de Vibraciones, El Gran Musical y Popular 1.

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 5


La noche del 21 de abril dejó una huella imborrable, como atestiguan las crónicas publicadas tras el concierto.


Diario Ya 28 abril 1981 – Antonio G. de Oteiza

«No sé que conciertos nos deparará este 1981, pero casi doy por seguro que hemos presenciado el mejor concierto del año o por lo menos el más intenso y arrasador.»

«La inundación llegó a sus niveles más altos con dos apoteósicos bises; un avasallador ‘Born to run’ y una auténtica declaración de principios, ‘Rockin’ all Over the World'».


Diario de Barcelona 23 abril 1981 – Noam Ciusqui

«El festival que ofreció el martes por la noche el señor, y nunca tan bien apropiado lo de señor, Bruce Springsteen fue todo un acontecimiento que a pesar de ser anunciado como tal asombró a grandes y chicos provocando la caída de la baba y el mayor estupor posible».

«Bruce se nos mostró arrasador y dejándose llevar por la gente se lanzó a ella a través de su música, coreada un sinfín de veces por todo el público. Bruce notó una conexión, una imparable ola que le envolvió con sus voces, brincos y gritos».

«Este muchacho que lleva a América en sus venas, que dejó un día la escuela porque tenía la necesidad de aprender de la vida, pasó por Barcelona dejando, repetimos, una profunda huella. Sin lugar a dudas calificaríamos a este concierto del martes por la noche como el mejor en lo que va de año y en lo que nuestras mentes pueden recordar».


El Periódico 23 abril 1981 – Gabriel Jaraba

«El concierto que el martes dio Bruce Springsteen en el Palacio de los Deportes de Barcelona ha sido, sin duda alguna, el mejor espectáculo rock que se ha visto en Barcelona en los últimos años».

«Una voz fuera de serie, una vitalidad en escena, una clarividencia en la selección del repertorio, una poesía en su interpretación y una fuerza imparable en la banda que le acompaña son sus poderes, a los que el público barcelonés se rindió por completo».

«Springsteen y su conjunto entusiasmaron al público barcelonés como hacía años no se había visto por aquí. Escuchando a Springsteen uno piensa en los buenos tiempos y se hincha de ánimo pensando en que si alguien es capaz de cantar así, puede que vuelva de nuevo».


El País 23 abril 1981 – Jose Manuel Costa

«De cuando en cuando, cada mucho tiempo en música, se dan aconteceres que rebasan cualquier capacidad de asombro, hechos frente a los cuales la lógica no sirve de nada, ni siquiera la comprensión. Así fue lo de Bruce Springsteen».

«Intentar describir lo que sucedió el pasado martes en el Palacio de Deportes de Montjuich es casi una locura, uno se siente pequeño y casi absurdo intentando hacerlo, porque lo único que apetece decir es algo así como qué bello, qué grande, qué bello».

«Clarence Clemons, un saxo negro vestido de verde y luego de rojo, que sonreía a todos cuando tocaba la pandereta, para luego soltar unos riffs que cortaban el aliento. Es una de las mejores bandas que corren por los escenarios, un prodigio a la altura del jefe».

«Luego subió a una amable espectadora hasta el escenario y se pone a bailar con ella, salta sobre el piano, corre por aquí y por allá, provoca la respuesta de la gente, sus coros. Rie con todos y grita con todos: se le ve disfrutar y nunca se cansa».

«La gente, apabullada desde un principio por la intensidad y la marcha del héroe, pasaba ahora a alucinar con su resistencia física. Aquello parecía no tener fin, pero lo tuvo. El otro día no sé lo que vimos, pero sí lo que vivimos: la verdad del rock and roll».


El Alcázar 23 abril 1981 – José Manuel Cuéllar

«Hay conciertos en los que el tiempo parece interminable y otros en los que las horas parecen segundos. El de Bruce Springsteen, a pesar de durar dos horas y cincuenta minutos, con un descanso de media hora, pareció un soplo de vida sobre la decaída y gélida noche barcelonesa».

«Tras una formidable versión del ‘Because the night’ en el que la banda mostró un altísimo nivel de compenetración y la gente casi tapa la voz del americano con su propio canto, llegó lo más increíble de la noche… Se apagaron las luces y las notas del piano de Roy Bittan cruzaron la noche barcelonesa como un relámpago hiriendo los corazones de los allí reunidos y haciendo enmudecer cerca de ocho mil gargantas. Empezaban los compases de una alucinante versión del ‘Point Blank’, que ponía los pelos de punta al personal. Springsteen cantaba ya a pleno pulmón, su voz atronaba el pabellón barcelonés y el ‘A quemarropa’ hacía llorar a los incondicionales».

«Springsteen sudaba por todos los poros de su cuerpo. Pero cuando creíamos que se derrumbaba, volvía a renacer como el Ave Fénix para conquistar de nuevo al público. Salió dos veces más y sólo su formidable potencia física le permitió aguantar la paliza».


Mañana: más prensa diaria, las crónicas de las revistas y las entrevistas post-concierto con Springsteen.

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 4

Pocos conciertos suelen propiciar tanta unanimidad entre prensa y fans. Las críticas publicadas en los días posteriores al concierto estaban colmadas de superlativos ante lo que se acababa de vivir.

Foto: Ferran Sendra (autor del libro Rocks on the Road)

El Noticiero Universal 22 abril 1981 – Raimundo Martínez

«Un gran músico, un elocuente intérprete, todo un hombre de escena había llevado a cabo uno de los mejores conciertos dados en Barcelona desde que el rock existe aquí».

«Las manos se alzan al aire y el ambiente crece y crece. Cuando acaba la primera parte todos saben ya que están presenciando un concierto único y transcendente».

«Es un ídolo de carne y también de cerebro. Con ese pantalón ceñido, como el de Lou Reed; con esas sugerencias de Presley-Pelvis, con lo trágico del mejor Cohen, Bruce opera desde su plano personal y único. Sabe que el mundo es un zoológico urbano que necesita la alegría en dosis desmesuradas. Y sirve el encuentro como un torrente de sensaciones».

«Tres horas de duración intensamente vividas ante un músico creativo, comunicativo y fascinante que se encontró con un público que no esperaba y se creció ante el recibimiento, recibiendo a cambio una despedida como en pocos lugares le han tributado».

«Bruce fue la esperanza, realidad y promesa. Todo en una pieza. Llovía a la salida demostrando las contradicciones climáticas. Una salida silenciosa, sin prisas. La alegría había sido total durante tres horas intensas. Algo difícil para los tiempos que corren».


La Vanguardia 23 abril 1981 – Albert Mallofré

«Le vimos en acción al frente de la E Street Band, seis instrumentistas excepcionales, y él mismo constantemente como líder efectivo, cantando, tocando su guitarra, conduciendo el espectáculo en persona y derrochando vitalidad contagiosa a raudales».

«Y sin trucos, ni ostentaciones, ni martingala teatralera, produciéndose siempre con espontaneidad y apoyándose únicamente en conceptos musicales y artísticos, a pecho descubierto, Bruce Springsteen se entregó en cuerpo y alma, cantando, guitarreando, saltando, bailando, estando en todo en todo momento, feliz y comunicativo, sudoroso y sonriente, sintiendo su obra en profundidad, haciendo partícipes a todos de su entusiasmo y magnetizando literalmente al público deslumbrado».

«Desde la impresionante interpretación de ‘Factory’ hasta el trepidante ‘Devil with the blue dress’, Springsteen montó un show increíblemente atractivo y ejecutado con radiante precisión».

«Fue, en suma, un debut triunfal de Bruce Springsteen en España, afirmativo, categórico y concluyente de que en sus manos se encuentra hoy en día lo más vital del rock progresivo».


El Correo Español 24 abril 1981 – Javier Fuentenebro

«Desgrana con su garganta rota el tema ‘La Fábrica’ dentro de una intimidad casi hiriente. Un gran comienzo para el concierto más maravilloso que he visto en mi vida. Tres horas en compañía de Bruce Springsteen y su E Street Band».

«Bruce Springsteen ríe, hace muecas, mirando siempre al negrote, al que mima sobremanera. Tanto él como su banda alucinan cuando el público hace coros en el tema ‘The Ties That Bind’. El ‘yai, yai, yai…’ es ensordecedor. Se anima y ofrece repetidamente el micrófono a los congregados en los límites del escenario. Ha habido comunicación desde el segundo tema. Es increíble. Suda, se mueve incansablemente, baja el escalón acompañado del negro enorme, provoca al personal… absolutamente simpático y quedón».

«Griterío inmenso, cerillas encendidas… era demasiado para resistirse y Bruce vuelve. Y vuelve con ‘Born to run’, la canción que le consagró como poeta callejero. Una versión tremenda. Y que no deja que el clímax decaiga. Empalma un medley de clásico rock and roll y el Boss saca fuerzas de su cansancio para saltar, gritarnos, animar a su banda, bailar, subirse a los amplificadores, al piano… ¡señor, qué energía! Se va otra vez y nuevo follón. La gente quiere más y Springsteen también. Sale otra vez al escenario y nos obsequia con un ‘Rockin’ all Over the World» demoledor».

«Y ahora sí. Se despide con un ‘Os quiero’ agotado, exhausto… igual que todos nosotros. Nos dejó literalmente aplastados, para el arrastre, pero contentos. Salimos a la una de la madrugada del pabellón sudando, roncos, con reseco, pero convencidos de haber disfrutado de uno de los pocos shows sinceros que quedan actualmente».


Marca 24 abril 1981

«Estoy por decir que después de los conciertos de los Beatles y de los Stones, probablemente, éste ha sido el tercer mejor concierto que he visto aquí, en nuestro país».

«El concepto de rock and roll de Springsteen es total. Conduce su música hacia el apocalipsis, apoyado por una increíble banda de profesionales, donde el negrito Clarence Clemons es el reclamo, el lujo, pero que quizá sea una anécdota ante la super calidad del pianista Roy Bittan o las habilidades de Steve Van Zandt, que es un guitarrista increíble».

«Y todavía dos horas después del concierto Springsteen, ante unos pocos periodistas, hasta las cuatro de la mañana de aquel martes del gran acontecimiento, estuvo explicándonos su vida, sus movimientos, su amor y respeto todavía por Bob Dylan. Su amor por la audiencia, por la reacción del público español, hasta llegar a su propia convicción de que en todos lados es igual. Bruce Springsteen, amén de tener un increíble talento es encima una buena persona».


Hoja del Lunes 27 abril 1981 – Santiago Alcanda

«Springsteen, inquieto en la escena en sus temas fuertes, mueve sin cesar su guitarra, salta, se arrodilla, se sube a un enorme ‘bafle’, se tira a la tarima, vuelve a saltar junto a la primera fila de público en fervor -porque ahí no permite valla de separación-; por sus brazos y mejillas, borbollones de líquido sudoroso no paran de caer al suelo con ritmo del mismo cuerpo de Springsteen.»

«¡Qué piano, qué armónica, qué guitarras en ‘The River’, en ‘Point Blank’ -el no va más- o en la reencarnación de Woody Guthrie en ‘This Land is Your Land’! Todo en dos horas y cincuenta minutos de pasión comunicacional, porque todos participaron».


Mañana: más crónicas de prensa.

Springsteen y Barcelona: 40 años de amor a primera vista

por Asier Miner

Hoy, 21 de abril de 2021, se cumplen 40 años del primer concierto de Bruce Springsteen en Barcelona. Para cuando el de Nueva Jersey aterrizó en nuestro país ya era una estrella absolutamente consagrada. The River, lanzado el 17 de octubre de 1980, lo colocó en lo más alto de las listas estadounidenses por primera vez en su trayectoria. Las 20 canciones que conformaban el álbum aseguraron a Springsteen un indiscutible lugar en el olimpo del rock. Probablemente sea la obra que mejor resume las virtudes de Springsteen gracias a su variedad tanto estilística como temática. Baladas candentes, llenas de corazón, sentimiento y alma, convergen con temas donde sale a relucir la vena más divertida y despreocupada de un autor que, por aquel entonces, se encontraba en estado de gracia, en su plenitud artística. 

Bruce Springsteen el 21 de abril de 1981 en el Palacio de los Deportes de Barcelona. Foto: Ferran Sendra

Con motivo de la presentación de The River Bruce aterrizó en la Ciudad Condal, concretamente en el Palacio de los Deportes de Barcelona, para dar el pistoletazo de salida a una relación que, 40 años después, se mantiene viva e intensa. No es difícil averiguar el motivo: aquella noche, en un concierto que comenzó a las 21:30, los afortunados que presenciaron la magia de ese torbellino escénico quedaron prendados, boquiabiertos, seguros de que acababan de asistir al mejor espectáculo de rock posible. La consideración épica de los directos de Springsteen no arrancó en aquella gira, sino desde que su carrera comenzó a despegar. Sus arrebatadoras demostraciones sobre las tablas jugaron un papel crucial en la irrupción mediática de su figura, y el ‘boss’ era consciente de ello. No es casualidad que uno de los propósitos de The River fuese representar en el estudio el arrollador sonido que la E Street Band desplegaba en directo.

Es innegable que lo consiguió, aunque, pese a la viva producción del álbum, el presente latido del grupo, la evidente sensación de comunión y pasión que transmite, no hay nada comparable a disfrutar de esta brutal máquina del rock and roll a tan solo unos metros de distancia, siendo partícipe de la desbordante energía, infinito fervor y suave melancolía que Springsteen y sus colegas son capaces de transmitir. Lo que realmente sucedió en Barcelona aquella noche solo lo sabrán los allí presentes, pero lo cierto es que no fue una noche cualquiera, un concierto más de la gira, sino un momento que marca una trayectoria, que define para siempre la unión entre un artista y su público.

El recital comenzó con la calma previa a la tempestad. Sonó ‘Factory’ para ir calentando motores y poner al público a punto. Después, otro corte de Darkness On The Edge Of Town, ‘Prove It All Night’, primera oportunidad para rugir, para sentir una indescifrable descarga de adrenalina. Como es lógico, los pasajes de The River poblaron gran parte del repertorio. En vivo, territorio natural de la E Street Band, las canciones adquirían otra dimensión, incluso superior a la capturada en el trabajo en estudio.

Foto: Francesc Fàbregas.

‘Out In The Street’ y ‘The Ties That Bind’ aumentaron la dosis de entusiasmo de una audiencia absolutamente entregada desde el primer minuto, más aún si, entretanto, Bruce se marca una memorable interpretación de ‘Darkness On the Edge Of Town’. ‘Independence Day’ y ‘Who’ll Stop the Rain’, de Creedence Clearwater Revival, añadieron pausa y magnetismo, mientras las apoteósicas ‘Two Hearts’ y ‘The Promised Land’ volvieron a ponerlo todo patas arriba.

‘This Land Is Your Land’, composición de Woodie Guthrie, desencadenó en uno de los platos fuertes de la noche, ‘The River’, para hechizar definitivamente a los fans. Aunque, claro, lo que pasa con Bruce, más todavía en esa época gloriosa, es que los platos fuertes eran sucedidos por otros clásicos imprescindibles como ‘Badlands y ‘Thunder Road’, indiscutiblemente dos de las mayores joyas de su repertorio y que, en aquella embrujada velada, lucieron monumentales. Llegó entonces el descanso. Bruce ya se había metido al público completamente en el bolsillo. Solamente quedaba rematar la jugada para que el enamoramiento fuese permanente.

‘Cadillac Ranch’ y ‘Sherry Darling’ evitaron que el parón menguara los ánimos, y dieron paso a ‘Hungry Heart’ y ‘Because The Night’, donde las enfervorecidas gargantas del Palacio de los Deportes ejercieron de inmejorable coro. Sin duda, aquí llegamos al punto álgido del concierto. Tan emocionante, que hasta el propio Springsteen parecía poseer fuerzas extra impulsadas por la abrumadora acogida que estaba sintiendo. Tras ‘You Can Look’, era hora de la traca final: ‘Point Blank’, ‘Racing in the Street’, ‘Backstreets’, ‘Ramrod’, ‘Rosalita’ y ‘Born to Run’. Piel de gallina solamente al escribir sus títulos. Puro Bruce Springsteen, pura pasión. Absolutamente sublime. ‘Detroit Medley’ y ‘Rockin’ All Over the World’ cerraron la noche.

Foto: Emilio Cabida.

Una noche marcada a fuego en la memoria de todas las personas que la vivieron, y trasladada a las que, como yo, ni siquiera habíamos nacido. Un ejemplo perfecto de que la música traspasa fronteras y generaciones. Aquel 21 de abril de 1981 Springsteen y Barcelona sintieron lo que se denomina amor a primera vista. En su última visita, en 2016, las llamas ardían como en el primer encuentro. Indudablemente, cuando la maldita pandemia lo permita, y la E Street Band regrese a la carretera, Barcelona le esperará con los brazos abiertos en lo que será un reencuentro, nuevamente, inolvidable.


Con motivo del 40 aniversario del concierto publicaremos una serie de artículos durante varios días, empezando hoy, donde revisaremos las vicisitudes que se sucedieron hasta que se confirmó la visita de Bruce Springsteen a Barcelona por primera vez, la reacción de la prensa ante su visita y las crónicas publicadas posteriormente. Todo ello documentado con fotos, recortes de prensa y memorabilia.

Lee el primero: Barcelona 1981 – 40 años – Parte 1

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