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Nuevo álbum este mismo año

En una entrevista reciente con Billboard, Jann Wenner (editor de Rolling Stone) afirmó que estaba actualmente escuchando el nuevo disco de Bruce Springsteen y que le parecía impresionante. En su comentario especifica que el disco «se publicará este otoño», sin dar más detalles. El 13 de septiembre Wenner y Springsteen compartieron escenario en Nueva York durante la presentación de la biografía del primero, en una interesante conversación centrada en la vida del periodista a raíz de la publicación del libro «Like a Rolling Stone – A Memoir».

Desde hace varias semanas se especula con la edición de un nuevo álbum de artista, que sería, según rumores recientes, un doble álbum de versiones de clásicos del soul. Por supuesto, hay que tomar los rumores con precaución hasta que no se confirme oficialmente si publica disco este año y con qué contenido. En caso de hacerse realidad, el disco debería anunciarse pronto (según -de nuevo- la rumorología, sería esta misma semana).

Lo que sí ha confirmado Springsteen es su participación anual en el concierto benéfico Stand Up For Heroes, el próximo 7 de noviembre en el Lincoln Center de Nueva York, junto a The Lumineers y cómicos como Hasan Minhaj o Jon Stewart.

Rome, Italy October 10, 2006

El archivo oficial de Bruce Springsteen ha elegido para el mes de septiembre el concierto en Roma del 10 de octubre de 2006, durante la gira Seeger Sessions. Por entonces la gira estaba ya muy rodada, y la compenetración era total entre los 19 miembros de la Seeger Sessions Band.

En esa parte de la gira Bruce ofreció 7 conciertos en Italia (y 5 en España pocos días después). Si en algo destaca el concierto de Roma es, primero, en la magnífica interpretación de las canciones que formaban el núcleo de la gira, y segundo, en la excepcional reacción del público, notorio y entusiasta en muchos momentos, como tan perfectamente muestra esta estupenda grabación. Como prueba definitiva está el inicio de «Old Dan Tucker», donde el público improvisadamente explota cantando la primera estrofa de la canción al unísono) o el inicio y final de «Erie Canal».

Fue una gira musicalmente desbordante de sonidos de raíces americanas: gospel, soul, country, folk… y condimentada, en este concierto en Roma, con versiones readaptadas del cancionero de la E Street Band, desde la versión zydeco de «Ramrod», al swing de «Open all Night» o el ritmo de vals de «The River». Para completar encontramos la magnífica «Atlantic City», una infrecuente «Growin’ Up» o «My City of Ruins», y memorables versiones de «Long Time Comin'» o «All The Way Home».

Si te gustó el disco y la gira, esta es posiblemente la mejor representación de la misma editada hasta ahora. El sonido, por supuesto, es excelente, con una importante participación sonora del bullicioso y ardiente coro de fans.

Brendan Byrne Arena, August 19, 1984


En 1981 Bruce Springsteen & The E Street Band se encargaron de inaugurar el flamante nuevo pabellón de Nueva Jersey (bautizado con el nombre de un gobernador del estado), con una serie de 6 conciertos en julio de ese año (uno de los cuales se publicó oficialmente dentro del Archive Series).

Tres años después, y con «Dancing in the Dark» triunfando en todo el mundo, Springsteen volvía al pabellón de su estado natal con una épica serie de 10 conciertos. Al parecer, solo 4 de ellos fueron grabados de forma profesional por el equipo de Springsteen, los de los días 5, 6, 19 y 20 de agosto. Con la edición de este concierto se han publicado ya todos ellos.

Esta nueva grabación del archivo nos ofrece el penúltimo concierto de la serie (y uno de los mejores). Tras el potente arranque con «Born in the USA», «Out in the Street» y una intensa e infrecuente «Spirit in the Night», llega un trio de canciones de Nebraska, una de los mejores momentos de cada concierto.

La electrificada y siempre emotiva «Atlantic City» da paso a dos de las joyas del álbum acústico, como son «Reason to Believe» (esta toma es la que se publicó en la caja Live/1975-85) y «My Father’s House», en una versión donde la voz de Bruce destaca por encima de todo y se convierte en el momento más soberbio de la noche. Una pena que sólo la tocara en cuatro ocasiones en toda la gira Born in the USA.

Por supuesto, del álbum recién editado ofreció una nutrida representación: «Cover Me», «Darlington County», «Glory Days», «No Surrender», «My Hometown», «Bobby Jean» o los dos singles ya mencionados anteriormente. En esta noche especial no faltaron los clásicos «The Promised Land», «Born to Run», «Badlands», «Thunder Road» o «Rosalita», junto a momentos más especiales, que en esa noche fueron «Fire», «Growin’ Up» (con una larga historia), «Racing in the Street» o «Jungleland».

Para hacer la noche más redonda e inolvidable, los Miami Horns fueron invitados para soplar con fuerza sus vientos durante «Tenth Avenue Freeze-Out», «Detroit Medley» y «Twist and Shout», completando un concierto de 3 horas y 15 minutos, acaecido durante el momento más exitoso de la carrera de Bruce Springsteen and the E Street Band.

Bruce Springsteen indigna a sus fans con precios desorbitados

La venta de entradas para la gira 2023 de Bruce Springsteen ha generado una enorme polémica. El 20 de julio salieron a la venta los primeros conciertos de la gira americana, para los cuales no se anunció precio de las entradas en ningún momento.

El sistema de venta de Ticketmaster (tiquetera de casi todos los conciertos) consistía en registrarse previamente en su programa «Verified Fan». De este modo Ticketmaster verificaba (aparentemente) que eras una persona real, te permitía elegir de qué conciertos de la gira querías comprar entradas, y entrabas en un sorteo. Si eras afortunado te llegaba un código que podrías usar para acceder a la web de venta el día designado (sino, te quedabas en la ‘waiting list’, esperando un código que posiblemente nunca llegaría).

Prueba nº 1: registrarse, elegir conciertos y ser afortunado en el sorteo. Si superas la prueba te hacen el favor de que puedas intentar comprar entradas. Con las inscripciones realizadas Ticketmaster dispone de un información muy valiosa: sabe de antemano el nivel de demanda que tendrá cada concierto.

Llegado el día de la venta de entradas del concierto que has elegido entras en una cola virtual 10 minutos antes. La pantalla te indica cuánta gente tienes delante: si el número es inferior a 2.000 personas te lo muestra y seguramente accedas en menos de veinte minutos. Si es superior solo indica que tienes delante «más de 2.000 personas». ¿Serán 2.001 y podré acceder a la web en media hora? ¿O serán 35.000 y estaré viendo la misma pantalla durante diez horas (durante las cuales no te avisan de que se han agotado ya)?

Prueba nº 2: la cola virtual. Nuevamente mediante sorteo te permiten o no acceder a la venta (al parecer no hay fondos para tener un sistema de venta capaz de absorber toda la demanda). La frustración aumenta.

Prueba nº 3: ¡eres afortunado y accedes al sistema!

En ese momento es cuando por fin te indican los precios. En el plano que visualizas te sitúas encima de un sector del pabellón y, si has entrado en los primeros cinco minutos, ves que el precio fijado es de 399$ más comisión de Ticketmaster (unos 40$ adicionales). (¡El triple que en la última gira! ¿Nos han triplicado los salarios en 6 años? ¿La inflación ha sido del 50% anual durante este periodo?).


Miras otros sectores (el gallinero en el punto más alto y opuesto al escenario se cotiza a 69$). Te decides por las entradas más caras y cuando vuelves al mismo sector que al inicio, te indica que cuestan 699$. ¿Cómo? Para colmo, cuando ibas al carrito de la compra donde tenías tus entradas elegidas y hacías clic en el botón de pago, te aparecía un mensaje diciendo «Lo sentimos, otro fan se te ha adelantado», o bien mágicamente el precio era ya de 1200$ por entrada (mientras seguías el proceso hasta llegar al pago, el programa había cambiado el precio y lo modificaba también a las entradas que tenías elegidas).

Es ahí cuando por fin descubres que esto funciona con el llamado sistema «dinámico» de venta. Cuanta más demanda hay y más gente clica en determinados sectores del pabellón, los precios suben automáticamente, regulados por un algoritmo inteligente que, básicamente, genera una subasta. Cuanto más tardas más suben los precios. El mejor postor gana. Tú pierdes.

El engaño de un algoritmo, que nadie sabe en qué criterios se basa, consiste en manipular la demanda (saben ya cuanta gente entrará a comprar y cuántos están en lista de espera), para que una vez estés viendo precios de 800$, 1000$, 2000$ o más (se llegó a los 6000$ en algunos conciertos), cambies inmediatamente tus prioridades, elijas un sector más alto y alejado del escenario, te ofrezcan precios de 490$, los compres en un momento de ansiedad y desesperación por quedarte fuera, e incluso te sientas un afortunado por haber comprado un asiento a un precio «bajo».

Por supuesto, si eres de los que ha conseguido acceder al sistema dos horas después, solo encuentas los peores asientos del recinto a precios de usura, o simplemente no queda ya nada, al menos oficialmente. Pero Ticketmaster te ofrece sin rubor ese 10% de entradas que ha designado desde el inicio como «Platinum», una via rápida para comprar si aceptas el peaje: precios desorbitados desde el inicio. La cola da rápido acceso a los mejores asientos si te puedes permitir pagar 1000 ó 2000 dólares.

Un tiempo más tarde empiezan a aparecer cientos de entradas en la misma web, con una pequeña indicación debajo que los describe como «Verified Resale». Hablando en plata: la reventa oficial de Ticketmaster. En un mercado despiadado, muchos fans y revendedores profesionales que han conseguido completar su compra (al precio que sea), deciden ponerla a la venta inmediatamente sin salir de la web de Ticketmaster, y ahí empieza de nuevo una escalada de precios espectacular. No encuentras nada por menos de 500$, y se han llegado a pedir 11.000 dólares por una entrada de pit o cercana al escenario.

Cada vez que se cierra una operación Ticketmaster cobra de nuevo su comisión (que en el caso de las entradas de miles de dólares supera fácilmente los 600 dólares. Eso sí, te ofrecen ‘Añadir parking’ y, en algunas de las ventas, incluso créditos para pagar a plazos tu entrada).

No es reventa, es el precio «dinámico» oficial de las entradas clasificadas como ‘Platinum’ por el sistema.

Todo esto indignó a miles de fans en las redes sociales y ocasionó docenas de artículos (más bien poco amables) en la prensa mundial. El silencio del artista no hizo sino aumentar dicha indignación, y en diversas redes sociales era común leer palabras como ‘traición’, ‘vendido al sistema’, ‘rabia’, ‘furia’ y similares. La credibilidad de años, por los suelos en un solo día.

En 2009, cuando se descubrió que durante la venta de entradas Ticketmaster te desviaba a su web de reventa TicketsNow, Springsteen y Landau publicaron rápidamente un comunicado condenando dichas prácticas, jurando que su única preocupación era ofrecer un precio justo a los fans y combatir la reventa, y que iban a exigir a Ticketmaster que devolviera el dinero extra cobrado en cada venta anómala. La empresa se vió forzada a responder, admitió públicamente su culpa y devolvió el dinero.

Trece años después Bruce Springsteen, el predicador de las causas justas, forma parte de este tinglado y lo autoriza, como confirmó su mánager Jon Landau en unas declaraciones recientes al diario New York Times: «Hemos analizado con cuidado lo que nuestros colegas han estado haciendo, y hemos fijado precios por debajo o al mismo nivel que los demás. Sólo un modesto número de entradas superó los 1000 dólares, y nuestro precio medio estaba alrededor de los 200 dólares».

Por supuesto, los dudosos números se basaban en las ventas iniciales y en un comunicado previo de Ticketmaster, sin tener en cuenta los precios de la escandalosa reventa organizada de forma oficial. Dinero extra a repartir entre artista, management, promotores y tiquetera.

Para redondear su justificación, Landau declaró: «Creo que en el momento actual es un precio justo para ver a alguien universalmente considerado como uno de los más grandes artistas de su generación». Y con esta frase dio por zanjado el tema sin entrar en el fondo del problema ni escuchar las múltiples (y furiosas) quejas de los fans del artista, indignados por los precios y la tomadura de pelo de este despiadado sistema de venta propio del capitalismo más extremo.

Días después salieron a la venta más conciertos y nada cambió: se sigue aplicando la ‘venta dinámica’ sin poner ningún límite al precio máximo. Springsteen se ha rendido y aprovecha para hacer caja. Sin remordimientos.

Incluso la revista Backstreets, devota del artista y con una trayectoria de más de 40 años de dedicación, publicó una editorial demoledora. La del periódico online NJ.com no podía ser más clara: «Springsteen does not care about you» (‘A Springsteen no le importas’).

 

Para más información:

The Case of the $5,000 Springsteen Tickets (The New York Times, 26 julio 2022)

Entradas a 6.000 euros: ¿el futuro de los conciertos? (El Periódico, 30 julio 2022)

Bruce Springsteen fans shocked by high ticket prices for upcoming U.S. arena tour (The Philadelphia Inquirer, 21 julio 2022)

Bruce Springsteen, Ticketmaster alliance tests faith of fans on eve of NJ ticket onsale (Asbury Park Press, 28 julio 2022)

Springsteen Silent on Outrageously High Ticket Prices (Hit Hollywood, 24 julio 2022)

Bruce Springsteen Fans Furious at Ticket Prices Going as High as $4-5K, Due to Ticketmaster’s ‘Dynamic Pricing’ (Variety, 20 julio 2022)

 

y la ‘furia’ de Springsteen, en 2009:

Bruce Springsteen ‘furious’ with Ticketmaster (5 Feb 2009, NME)

 

Una imagen de la venta de entradas del concierto en Barcelona del 28 de abril de 2023:

En Europa también se vendió un porcentaje de entradas a subasta, anunciadas como ‘Top Ticket’ en Entradas.com, una leyenda que llevó a confusión a muchos fans que cayeron en la trampa y compraron asientos y entradas de pit a precios muy superiores a los fijos que aparecían en la primera opción de la venta.

Algunas de las miles de reacciones de fans en Twitter:

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