24 enero, 2012

¡Calla y canta! El ataque conservador a Bruce Springsteen

Cuando Springsteen habla,  los autodenominados ‘conservadores’ americanos se vuelven locos y se genera un coro de comentarios en todo el país: “¡cállate y canta!”.

Matt Orel (autor de la página más completa con la Discografía de Springsteen) analiza las rápidas reacciones en Estados Unidos al nuevo single de Bruce Springsteen, «We take Care of Our Own».

¡Calla y canta!

Por Matt Orel

 

Hace unos días se publicó un artículo en el Hollywood Reporter. El titular decía “El nuevo disco de Bruce Springsteen es su álbum más cabreado hasta el momento”.

¡Oh, oh!

Bruce Springsteen es ‘liberal’. Cuando habla, los autodenominados ‘conservadores’ se vuelven locos. Laura Ingraham escribió un libro titulado “Cállate y canta: cómo las élites de Hollywood, la política y la ONU están trastornando América”. Llegó a ser un best-seller. No conozco personalmente a nadie que de verdad lo leyera, pero eso no importa: cuando Bruce habla, inevitablemente se genera un coro de comentarios en todo el país: “¡cállate y canta!”.

A veces va más lejos. En marzo de 2001, Springsteen escribió una carta al periódico The Asbury Park Press en la que comentaba una noticia publicada en el diario cuatro días antes. Un fragmento de la carta decía “gracias por vuestro artículo en portada del 27 de marzo de Michael Symons ‘Mientras la pobreza crece, los recortes se centran en las ayudas’. Ese artículo es uno de los pocos que resaltan las contradicciones entre una política de grandes bajadas de impuestos, por un lado, y de recortes en los servicios a los que se encuentran en las peores condiciones, por el otro”.

La respuesta no se hizo esperar. El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, fue comedido, aunque evitó entrar en el meollo de la carta de Bruce y, por supuesto, del artículo del Asbury Park Press. El diario The Trentonian arremetió contra Bruce tachándole de ser un liberal de limusina. Pero la historia no se detuvo ahí. Pocos días después, un reportaje de Fox News Nueva York que se había emitido unas semanas antes, fue rescatado, modificado y distribuido a muchas publicaciones. Alegaba que Bruce Springsteen era “un falso agricultor” y un evasor de impuestos.

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Aunque el reportaje original era sesgado (comparaba a liberales famosos con grandes multinacionales utilizando las mismas leyes de la misma manera) al menos señalaba correctamente que las actividades de Springsteen eran perfectamente legales, que pagaba anualmente una cantidad de seis cifras en concepto de impuesto estatal del patrimonio y confirmaba que, efectivamente, posee una plantación de productos orgánicos. Las reposiciones de ese reportaje, como ésta en The Blaze, no se molestaron siquiera en simular su imparcialidad.

El artículo del Hollywood Reporter empezó citando a un “testigo” que dijo “habla mucho de justicia económica… eso es muy roquero”. No tardaron en llegar las acusaciones de “hipócrita” y “falso granjero”: ¡olvida el mensaje, ataca al mensajero!

Esto me lleva al nuevo single de Springsteen, We Take Care Of Our Own. Es una canción de indignación. Es dura. Creo que su presentación, su sencillez melódica e incluso (o quizá especialmente) la estructura de la letra recuerda a Born In The U.S.A.

En vísperas de la edición del single, un amigo mío que quizá presentía que se repetiría lo ocurrido durante la época de “Born in the USA”, escribió “Vas a leer y oir muchísimas visiones distorsionadas de este disco”.

Le respondí diciendo “Creo que voy a reformular esa frase de la siguiente manera: ‘Vas a leer y oir muchísimas visiones distorsionadas de Bruce Springsteen’… Si la temática va de justicia económica, como sugiere el artículo del Hollywood Reporter, la respuesta será presentar a Bruce Springsteen como un hipócrita y otras cosas peores. El disco propiamente no será analizado con seriedad por esos que pretenden representarnos…”.

En septiembre de 1984, el columnista conservador George Will, en un artículo de opinión para The Washington Post le dio la vuelta a “Born in the USA” al escribir “…la mención de fábricas cerradas y otros problemas siempre termina en una afirmación solemne y alegre: “¡Nacido en EE.UU.!”.

La historia no ha tardado en repetirse. Hace poco un artículo de Los Angeles Times titulaba “Primera entrega: la patriótica canción ‘We Take Care of Our Own’ de Bruce Springsteen”. Según esta incorrecta interpretación, los textos “ofrecen una afirmación de la gloria nacional” y “el título roza el patrioterismo”. Del estribillo «We take care of our own/Wherever this flag is flown/We take care of our own» (“Cuidamos de los nuestros, allá donde ondee la bandera, cuidamos de los nuestros”) concluye el artículo, sin la más mínima pizca de ironía, que trata “sobre la comunidad y el orgullo”.

Quizá «We Take Care of Our Own» resulte poco clara para algunos, de la misma manera que lo resultó “Born in the USA” para una generación anterior. A la postre, ambas canciones tratan en cierta forma de ‘recuperar’ la bandera.

En 2004 y 2008, Bruce Springsteen participó de forma muy activa en la campaña por la nominación presidencial del Partido Demócrata. Barack Obama hizo campaña bajo el eslógan “Sí, podemos”. Springsteen estrenó “Working on a Dream” en un mitin de Obama sólo dos días antes de las elecciones.

Cuando escucho «We Take Care of Our Own» (y la he escuchado un montón de veces en las últimas 24 horas) y llego a la frase «The road of good intentions has gone dry as a bone» (“El camino de las buenas intenciones se ha quedado completamente seco”), percibo una acusación, un grito de traición de un ex creyente. Y cuando la canción pregunta dónde están los ojos con voluntad de ver, y los corazones misericordiosos y la promesa del sueño americano a toda la nación, escucho no sólo un eco de “(What’s So Funny About) Peace, Love and Understanding”; escucho gritar “No, no lo hicimos”.

No se ofrecen soluciones fáciles en “We Take Care of Our Own”. Por ahora, es una canción de amargura y cólera, y es un recordatorio de lo que supuestamente fuimos. No, «tenemos que arreglárnoslas por nuestra cuenta”; al final, sigue siendo tan cierto como nunca que “nadie gana si no ganamos todos”.

Me encanta esta canción y espero que tenga repercusión. Y estoy impaciente por oír los gritos de “¡Cállate y canta!” e “¡Hipócrita!”. Ya era hora.