Entrevista con Steve Van Zandt (Little Steven) (2008)

por Esteban Hernández y Fernando Navarro
fotos: David Trepat y Enric Nonell

Bruce Springsteen reconoce haber admirado a Steve Van Zandt desde el mismo instante en que le conoció. Siempre le veía con su guitarra en la mano, que tocaba a todas horas y en cualquier parte, mientras hablaba con pasión del rock de los Stones, Yardbirds y Beatles o del soul de Aretha Franklin, Otis Redding y Arthur Conley. Eran los tiempos de los garitos de Asbury Park, cuando ambos eran dos ratas callejeras que aprendían de cada disco que escuchaban allá por finales de los 60. Pero poco ha cambiado el ahora guitarrista de la E Street Band, que sigue mostrando un entusiasmo desbordante cuando habla al otro lado de la línea de teléfono y promete que volverá a llamarte, y lo hace a las cinco de la madrugada hora americana, para seguir charlando.

Pese a los años, Van Zandt mantiene el mismo espíritu que le llevó a meterse en esto del rock’n’roll. Menos subordinado al férreo control del boss, con el que le une una inquebrantable amistad, Little Steven ha sabido desarrollar un admirable camino personal, basado en la enorme determinación con que defiende sus creencias musicales, artísticas y políticas. Por su pertenencia a esa máquina de rock y dinero que es la E Street Band, hubiese podido vivir de las rentas o convertirse en una caricatura de sí mismo, pero la actitud es lo que marca su carrera. Mientras otros derrochan, él se lanza al vacío en cada proyecto en solitario, produce a los músicos que le gustan, monta festivales, graba programas de radio o dirige una discográfica.

Ese sentimiento de fidelidad, que desprende con cada acto, es el mismo que tiene hacia la magia del rock’n’roll. Sincero, real y humano, muestra una efusiva naturalidad en sus palabras que recuerda a algunos de los hitos musicales que llevan su firma en obras maestras como The River. Aunque es en su álbum Born Again Savage donde más pone el acento sobre sí mismo cuando canta: “No temo el fuego del infierno, sólo temo malgastar mi tiempo”. Se ha empeñado en cumplir esta frase al pie de la letra. Wicked Cool es su última empresa por el rock’n’roll. Y hay que decirlo: este hombre es la esencia misma de ese sueño que vive, y soñamos, en una canción.

¿Cómo surgió la idea de crear una discográfica?
Comenzamos con un programa de radio, donde yo pinchaba música de toda la vida, el mejor rock’n’roll de los sesenta, por ejemplo, o el mejor rock’n’roll de ahora. Se puede decir que fuimos los únicos en Estados Unidos que nos hemos puesto las pilas por sacar el mejor viejo rock’n’roll de los sesenta. Pero algunas de las bandas que son de ahora y pinchaba en el programa vinieron y me dijeron que estaba haciendo mucho por ellas. Después de una temporada, algunos oyentes me preguntaban por esas bandas, cada vez más, y me empezaron a pedir que hiciese un sello que las agrupara. Por eso empezamos.

Entre tus preferencias hay muchas bandas de garage. ¿Te consideras un músico de garage?
Bien, sí, cuando empecé en los sesenta, por supuesto. Te hablo de la tercera generación del rock’n’roll, la que yo mamé. Es la generación del garage. Cuando empecé a tocar en 1965, 1966 y 1967 mi influencia directa era lo que llamamos la Invasión Británica. Es la tercera generación del rock. La primera son los pioneros, antes de los sesenta. Los inventores del rock’n’roll, como Bo Diddley, Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Little Richard y todos esos chicos. La segunda generación es la Invasión Británica, bandas como The Beatles, Rolling Stones, The Kinks, Animals… y tras eso las bandas se convierten en populares. Antes, realmente, no había concepto de banda en EE UU. Eran pequeños grupos pero con la Invasión Británica se introduce la idea de bandas para todos. Todo el mundo quiere tocar, cantar, escribir canciones, ser parte de una banda. Eso me influyó, nos influyó a todos en los sesenta, y empezamos a ser los que damos el salto generacional. La generación del garage nos íbamos a las afueras de la ciudad, todos en un coche, a tocar en garajes. A eso pertenezco.

Siempre reivindicas esos tiempos, que defines como la época de la vieja escuela. ¿A qué te refieres?
La vieja escuela es el regreso directo a los sesenta y setenta. Cuando se reivindica la canción y la vitalidad del rock. Todo viene de allí y por eso lo defiendo.

¿Cómo de diferente es esa vieja escuela con el rock actual? ¿Te quedas con lo primero?
Sí, me quedo con la vieja escuela. Incluso aunque pincho bandas de ahora en mi programa de rock, ellas tienen raíces e influencias que vienen de los sesenta y setenta. Y el sello discográfico es una manera de defender ese sonido y reverenciar a aquellos años con bandas actuales como The Chesterfield Kings, The Gurus, Babies Killers, The Maggots o Los Coronas, la banda española.

Y tal y como están las cosas, ¿te consideras un tipo insatisfecho?
Mira, lo bueno es bueno, lo magnífico es magnífico. No importa de dónde venga. Siento que tengo que apoyar lo que suena fenomenal para mí. Hay que tener cuidado con lo que se pincha y se toca. Entre todos, intentamos que lo bueno se mantenga y también crezca porque viene de muy abajo. Si escuchas la radio ahora, el rock contemporáneo, es sencillamente mediocre, muy mediocre. Es muy aburrido. Tenemos que intentar mantener vivas las cosas buenas, a la gente joven. Si escuchas lo mejor, si te influye lo mejor, lo que se hizo antes, el sonido de esas generaciones de las que hablamos, y hacemos por conectar con esas raíces, conectar con esas fuentes, tienes muchas más posibilidades de encontrar tu propia identidad. Si conectas con lo superficial de los setenta, más en los ochenta, más en los noventa y más ahora, esto decae. Hay que escoger lo mejor de cada década. Tienes que regresar a las raíces para saber de dónde vienes y es mucho mejor para encontrar tu propio camino y el compromiso contra lo mediocre.

¿Y crees que existe algún álbum hoy en día, de los que pinchas, que pueda vivir durante décadas como los de antes?
Sí, sí, no me cabe ninguna duda. Los últimos dos álbumes de The Chesterfield Kings, por ejemplo. Ellos dan paso al garage de ahora. Ellos son una razón de todo esto. Puedes coger cualquier canción de cualquiera de sus últimos discos. Y creo que se ve que intentan crear grandes y excitantes álbumes.

Los programas de DJ han sido una tradición en la radio americana. ¿Recuerdas alguno que te haya inspirado para el tuyo?
Hay varios, en parte porque crecí pensando que algún día sería como alg
uno de ellos poniendo mi música. Era demasiado joven para escuchar el de Alan Freed. Me quedo con el de Cousin Brucie (Bruce Morrow, ndr), que todavía lo tiene hoy desde los sesenta. Pero son muchos. Eran muy divertidos y podíamos además disfrutar de ellos mientras conducíamos en nuestros coches. Fascinante.

¿Es cierto que todas las emisoras rechazaron el proyecto de tu programa de radio?
Sí, nadie quería mi programa de radio. Ninguna emisora lo quiso porque no había programado poner algo que en la radio ya está programado poner desde el principio. ¿Entiendes? Ante esa posibilidad, dije que no porque lo que te ofrece la radio no es lo que yo quiero hacer. No es sólo material antiguo, sino también rock’n’roll de ahora. En la radio convencional, puedes oír hip-hop, heavy metal, indie rock, pop, pero no puedes oír verdadero nuevo rock’n’roll. No hay lugar en Estados Unidos. No hay formato en la radio para esto. Así que hicimos un formato que es mi programa Underground & Garage, un espacio al rock’n’roll. Nació como algo personal que ahora se puede escuchar las 24 horas por Internet y en emisoras convencionales que apuestan por él, como en España Rock&Roll.;

¿Y no te preocupa que la radio esté así en tu país?
Claro, es que es imposible colocar un programa de rock’n’roll como los de antes, pero Internet está poniendo las cosas mejor. Sirius Radio, por ejemplo, da muchas opciones, además de distintos canales diferentes y sin anuncios. Eso es bueno.

Llevas emitidos decenas de programas. ¿Esperabas durar tanto tiempo?
No, en absoluto (risas). No sabía que esto iba a pasar antes de hacerlo (risas), ahora simplemente se trata de continuar.

Con todo lo ocupado que estás, ¿cómo haces para grabarlo, más aún cuando estás de gira con la E Street Band?
Suelo grabarlos después de los conciertos, en la habitación del hotel. Vuelvo a Nueva York, y allí en mi estudio los edito. Intento organizarme y grabo cuatro o cinco programas antes de salir de gira, pero ya se sabe que nuestras giras son muy largas (risas).

Bueno, encima ahora vas y te metes a dirigir un sello musical. Te quitará tiempo y posiblemente dinero. ¿Tienen las discográficas independientes alguna viabilidad económica actualmente?
Lo cierto que es muy difícil sacar adelante un sello independiente en estos días, casi imposible. Es una larga una historia la de pelear por un sello pero para resumirla diría que es un negocio por completo diferente. Tienes que intentar encontrar un camino, gastar parte de tu vida en que salgan las cosas. Encontrar anuncios en la televisión, que suenen algunas canciones en algunas películas determinadas, pero siendo muy cuidadoso de que no te desgastas demasiado. Es una gran responsabilidad. Tienes artistas que realmente te gustan y te preocupa que todo salga bien. Al final lo más importante es hacer que la música sea buena. Personalmente, creo que dentro de unos cinco años, Internet y las descargas podrían ser lo único que importe. Lo que tenga que pasar pasará. Es ley de vida en el negocio.

¿Y qué vibraciones tienes ante las grandes compañías?
Cada discusión que tienes con gente de las compañías de lo único que te hablan es de tecnología, tecnología, jodida tecnología. ¡Que le jodan a la tecnología! A mí no me importan ni me gustan las tecnologías para esto. ¡No son el origen! No saben lo que son los días dorados. Yo hablo del sonido. Eso, el sonido es lo único que te tiene que preocupar, como antes. Por eso digo lo de regresar a la vieja escuela. Y se lo digo a todas las compañías: olvidad las tecnologías. ¡Joder, esa conversación, con cualquier tipo de una gran compañía, es jodidamente aburrida! De lo que se trata es de hablar de música. ¡Música! Digitalizar el sonido, sonido digital, sonido digital, nuevas tecnologías para el sonido… ¿pero de qué cojones estamos hablando?, ¿pero qué mierda de disco quieres hacer? ¿De eso se preocupa la jodida industria musical? ¿Qué sonido y qué sistema es éste? ¿A quién le importa? ¡Preocúpate de desarrollar tus sentimientos y tus creencias con el sonido, eso es la jodida música que importa, preocúpate de la canción! Seguro que sale un buen sonido. Por eso me preocupa tanto regresar a la escuela.

Y con este panorama, ¿no crees que el rock’n’roll pueda convertirse en una opción musical de un círculo reducido como el blues o el jazz?
No, no, no, no. Porque cuando la gente joven escucha rock’n’roll, le encanta. Te puedo decir que mucha gente joven escucha mi programa y les encanta. ¡Se vuelven locos con el rock’n’roll! Hay que facilitar ese lugar para escuchar rock, tanto material antiguo como nuevo. A los jóvenes les encanta los sesenta. Sí. Les encanta.

Pero muchos adolescentes empiezan a tener como referencias a los Jonas Brothers, Hannah Montana y demás productos prefabricados, cuando gente como tú teníais a los Rolling Stones, Beatles o Grateful Dead.
Mira, la gente joven, los niños, van al pop muy rápidamente pero luego muchos acuden al rock’n’roll y lo disfrutan más aún. Yo soy de la generación del rock’n’roll, y sé lo que es eso. Y si digo que hay que regresar a las raíces es porque a la gente joven le encanta. Créeme.

Llevas a cabo una auténtica cruzada. También organizas todos los años un festival llamado Underground Garage por el que han pasado decenas de bandas y recuperaste antes que nadie a gente como New York Dolls o The Stooges.
Sí, funciona bien. También han tocado The Dictators, Big Star, Flamingos, Pretty Things, Raveonettes… muchos. Tocan hasta 44 grupos en un día (risas). Quiero que salga de Estados Unidos y llevarlo a España, que sé que es un país de rock’n’roll. Tal vez a finales de 2009 o principios de 2010 vayamos a vuestro país.

Incluso Bo Diddley también participó en tu festival. ¿Qué sentiste al conocer su muerte el pasado junio?
Fue muy triste. ¡Este hombre fue uno de los cinco tíos que inventó el rock’n’roll! Cuando tocó en el festival recuerdo que así le presentamos porque estaba a la altura de Chuck Berry y Jerry Lee Lewis. Para mí fue fantástico. Bo Diddley es el gran Daddy del garage. Ha sido la mayor influencia para muchos de los mejores como Pretty Things o Rolling Stones. Su rock estaba en los clubs. Todo el mundo saboreaba sus canciones y quería imitarle.

Como músico, ¿tu mayor influencia también fue gente como Diddley?
Realmente, mi mayor influencia fueron los grupos de la Invasión Británica. Soy de los sesenta y cuando era chaval no conocía en profundidad a esos chicos pioneros pero sí a The Beatles, Rolling Stones, Yardbirds, Who o Kinks.

También defiendes música contemporánea a ti como el punk. Quisiste evitar que cerraran el CBGB’s de Nueva York hace un par de años pero no lo conseguiste. ¿Qué pasó?
Fue una larga historia con final triste. Intentamos salvarlo pero no fue posible. Hablamos con el Gobierno, el alcalde… pero todo llegó tarde. El dinero no respeta al rock’n’roll. Allí, The Ramones inventaron el punk y era algo más que uno de los tantos locales de rock’n’roll que hay en Manhattan. Es una parte de nuestra historia y muy importante.

¿Crees que el rock ha desparecido de las calles? En Nueva York, que antes era el epicentro, ahora se escucha hip hop en cada esquina.
Bueno, todavía hay varios locales abiertos como el Mercury Lounge o K
nitting Factory. Pero sí, es cierto. El mainstream del rock, el pop y el hip hop es lo principal. Sin embargo, hay una energía que subsiste de rock’n’roll, es muy underground, es un rock de culto. En Nueva York, tal vez lo puedas encontrar en 25 ó 30 locales, muy pequeños, pero que siguen ofreciendo rock.

¿Y qué tiene el hip hop para que esté en todas partes?
En mi país se apoya y se escucha muchísimo. Creo que en el comienzo, alrededor de 1985 ó 1986 era interesante y muchos lo apoyaron porque había chicos como Run D.M.C. o Marley Marl. Ahora, está bien, hay cosas, pero yo no gasto tiempo en escucharlo, simplemente porque crecí en un mundo de rock’n’roll.

Nueva York también es la capital histórica de la Mafia, otro mundo que te moja. Tu magnífico personaje de Silvio Dante en Los Sopranos es imposible que pase desapercibido, pero choca con la imagen de Little Steven. ¿Hay algo de Silvio en Steve Van Zandt?
(Risas) No demasiado (risas). Yo puedo visitarle a él pero espero que él no me visite a mí (más risas). Bueno, gracias por valorar mi papel en la serie. Silvio es un hombre de los treinta y los cuarenta, y Little Steven es un hombre de los sesenta. La conexión es que ambos aprecian el pasado que les define. Puedes mirar atrás y ver diferentes eras en Silvio y Little Steven, diferentes placeres.

El final de Los Soprano fue muy discutido en EE UU. En España, son muchos los fans de la serie que todavía les hierve la sangre por el último episodio. ¿A ti qué te parece?
Creo que es fantástico. Creo además que David Chase es un genio y así lo demostró. Cuando hablo con la gente y les preguntó que es lo que querían haber visto al final, me dicen: “Bien, no sé, no quería haber visto eso, tal vez…” Pero no saben qué querían haber visto. Dicen: “Algo” (risas). Vale, algo un poco frustrante para la gente que no ve nada (risas). Para mí, refleja la vida de Tony Soprano en la que el tío combate las sombras y lo terrorífico de que nunca va a estar a salvo, nunca va a estar seguro y se lleva a la familia con él en todo esto. Creo que es un momento muy dramático.

¿Echas de menos grabar la serie?
Sí, claro, conozco a esos tíos, divertidos y estupendos. Hablo con ellos, con David, con James Gandolfini, Tony Sirico… Quizá en el futuro puede haber algo para mí en una película u otra serie de televisión.

Hablemos de tu carrera en solitario. Tu álbum Men without women funcionó bastante bien, pero el resto de tus trabajos no han seguido el mismo camino. ¿Cuál crees que ha sido el problema en tu carrera en solitario?
Un problema muy grande (risas), porque no hay carrera en solitario (risas). Creo que he hecho todos los álbumes muy diferentes. Musicalmente hablando son muy diferentes. Quise explicar muchas ideas. Algunos son álbumes políticos que se convirtieron para mí en discos más hablados, de explicar ideas, sin tanta consistencia musical. Y esa consistencia musical es necesaria para tener cierto éxito, y más si luego haces discos tan diferentes musicalmente. Lo correcto es decir que no tengo carrera en solitario. No me importa. Tampoco es que me gusten las carreras en solitario. Soy un hombre de banda. Me gustan las bandas. Al final siempre me quedo con una banda antes que con un artista en solitario. Por eso, tal vez no he sabido seguir los pasos por mi cuenta ni he sabido llevar mis influencias a los discos.

¿Crees que el activismo político pudo pasarte factura?
Sí, seguramente. Ya tuve suficiente activismo en los ochenta, más que suficiente, y ahora no me dedico tanto a eso. Prefiero disfrutar de lo que hago. Mi misión ahora es intentar llevar el rock’n’roll a las escuelas.

Es curioso porque, ahora que tú ya no lo eres tanto, Bruce Springsteen se ha hecho activista a favor de Barack Obama y antes de John Kerry.
Las cosas son complicadas en ambos lados, demócratas y republicanos. Y la política está ahí, ya pasé por eso. La verdadera razón por la que podemos tener un presidente negro es por la trágica situación con Bush. El desastre económico con en el que nos ha dejado. Es necesario un cambio. Por primera vez una mujer o un afroamericano han estado en la carrera. Es saludable para el país en tiempos malos como estos. Con Obama, me alegro por los afroamericanos. Se lo merecen. Pero voy a ser sincero. Temo mucho a la gente loca de mi país. Tengo que decirlo. Mi país es uno de los más locos del mundo. Hay más fanáticos en mi país que en Irán, ¿0k? Gente loca con armas en cualquier parte. Es el salvaje oeste. Olvídate de Nueva York. Nueva York no es mi país. Tampoco Los Ángeles o San Francisco. Todo lo que hay entre una costa y otra es EE UU. Da mucho miedo. Es muy peligroso. Está muy loco. Son muy religiosos. Uno se tiene que convencer que con Obama vamos a estar a salvo. Lo espero, lo espero.

Como productor tienes una carrera destacada. Trabajaste para Gary US Bonds, Southside Johnny y otros músicos. ¿Cuál crees que es tu mejor trabajo en este campo?
Ummm… difícil decidir. Creo que el mejor trabajo es uno que estoy haciendo ahora. Acabo de grabar dos canciones con un grupo de Noruega llamado The Cocktail Slippers que salen en el disco navideño Christmas a Go Go. Realmente buenos. Pero creo que hay más cosas buenas. ¡Vaya son más de 15 años produciendo! Se me olvidan grupos. Con The Chesterfield Kings creo que hay cosas interesantes. Me gusta muchísimo lo que hice con el álbum Demolition 23. Y estoy muy orgulloso de las recopilaciones que voy sacando en el sello, con algunas bandas que he producido. Por ejemplo, el disco Christmas a Go Go tiene un tema que escribí y produje para Darlene Love «Al Alone on Christmas». Esa clase de cosas me han gustado siempre y son divertidas.

Tan metido como estás en la música, ¿cuál ha sido el disco que te ha cambiado la vida?
Mi disco favorito de todos los tiempos es 12×5 de The Rolling Stones.

Algo inevitable: ¿con que canción de Springsteen te identificas más?
Honestamente mi canción favorita es «Restless Nights». Me encanta. Creo que es el mejor ejemplo de lo que a Springsteen y la E Street Band les gusta y saben hacer. Nunca la lanzamos oficialmente. Estuvo entre nuestras rarezas hasta ahora.

Ese tema forma parte de las sesiones de grabación de The River. Tu contribución al sonido de Springsteen en aquella época fue esencial. Ayudabas a la elaboración de esas composiciones de tres minutos con cierto toque a lo Spector.
Me encanta oírlo, de verdad. Gracias. Me encanta. Sí, sí. Ese material y esos años son los que me apasionan. Mi disco favorito de Springsteen es el disco 2 de la caja Tracks.

¿Y crees posible volver a grabar material como aquel con Bruce?
Bueno, quién sabe, seguimos grabando cosas. Están muy bien, pero son más pop rock energético. Trabajamos más en esa línea.

¿Qué hubiera sido de tu vida si Born To Run hubiese sido un fracaso?
Bueno, yo no produje < span style="font-style: italic;">Born To Run, pero sí fue el momento oficial en el que entré en la banda, aunque conocía a Bruce desde hacía 10 años. ¿Si no hubiese sido un éxito como el que fue (aunque sabíamos que había un material de éxito)? Pues, como nos empeñábamos en conseguirlo, el éxito llegaría unos años después con «Hungry Heart». Ese sí que fue un verdadero éxito. Hubiésemos ido más lentamente pero habríamos llegado hasta The River. Pero Born To Run hizo mucho ruido y puso a Bruce en la órbita, y más aún, será por lo que se nos recordará siempre, aunque ya no suene esta música en la radio.

¿Crees que la E Street Band seguirá siendo lo mismo tras la muerte de Danny Federici?
No es lo mismo evidentemente, pero hemos hablado de ello y mantenemos el mismo espíritu comunicativo y creemos que hay que seguir tocando, seguir construyendo buenos conciertos. La E Street Band está junta desde 1972, aunque Max y yo entramos en 1975. Pero Bruce, Gary, Danny y yo llevamos juntos 40 años, desde los tiempos de Asbury Park. Así que seguiremos tocando el tiempo que tenga que ser.

La E Street Band y Springsteen habéis avivado la llama del rock durante años. La letra de vuestra canción No Surrender reza: “Habíamos aprendido más con un disco de tres minutos, nena, que con todo lo que nos enseñaban en la escuela”. Sinceramente, ¿crees que estas palabras siguen estando vigentes?
Más que nunca. Puede que sea más difícil encontrar a alguien que escuche dos discos seguidos de rock’n’roll, o que no encuentres esos discos, pero si los encuentras, apren
des de ellos. Actualmente, se trata de llevar el rock’n’roll a lo más alto de la escuela (risas). Ahora mismo es muy difícil si quiera intentarlo porque ya de por sí es difícil encontrar rock’n’roll en la radio y en general. Pero hay que introducir el rock’n’roll en las escuelas para aprender literatura, historia y estilo. Espero que llegue algún día. A mí me cambió la vida. Comunica algo diferente a otro tipo de música, comunica amistad como si estuvieras en una banda, comunica un sentimiento de comunidad. Es como una ola diferente de vida, que emociona y que inspira, que ayuda a trabajar juntos y que pone partes individuales de uno mismo en común. El rock’n’roll es una inspiración de futuro. Yo no puedo vivir sin él. Es una parte de mi vida, es una parte de mí mismo, y sólo espero que algún día las generaciones jóvenes de hoy sientan la misma inspiración que yo siento cuando escucho rock’n’roll.

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