jose manuel costa

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 6


Añadimos unas últimas crónicas de periódicos, junto a las de las revistas musicales del momento, que se volcaron también en elogios. Tras el concierto, media docena de periodistas pudieron entrevistar al artista, en dos tandas, en los camerinos del pabellón, pasadas las dos de la madrugada.


El Correo Catalán 23 abril 1981 – Angel Casas

«No quisiera dejarme llevar por la vehemencia de una impresión tan reciente pero déjenme que opine del concierto del martes por la noche en Montjuïc, el que nos trajo por primera vez hasta esta latitud a uno de los hombres más importantes del panorama americano de estos tiempos, Bruce Springsteen, ha sido -¿pongamos uno de los 10 mejores para no caer en la trampa de la inmediatez?- que he presenciado en mi vida, que ya es larga y me ha propiciado la asistencia a infinidad de actos musicales».

«Springsteen con o sin guitarra, añadiendo la armónica en los momentos precisos, fue un huracán que arrasó con cualquier prejuicio o postura previa. Demostró la larga vida del rock americano y nos dejó con las manos dolidas de tanto aplaudir. Tres horas largas del mejor rock: el de toda la vida».


ABC 23 abril 1981 – Tomás Cuesta

«Es como si un toro te cogiese así, entre sus cuernos y te llevase así, como en volandas ,y te arrebatase el aliento sin herirte y se te tensases, de pronto, todas las fibras de la espalda».

«Con ustedes, Bruce Springsteen, el único héroe que ha parido el rock desde que Hendrix murió y los Beatles se divorciaron. El heredero del trono que dejó vacante Elvis. El más intenso de los compositores, el más transido de los cantantes. El más ingenuo, ergo el más libre. El menos mental, ergo el más sabio».

«Demuéstralo toda la noche, «prove it all night», a la segunda canción, Springsteen tiene a su público enhebrado. Después son tres horas y media de montaña rusa (…), de subir hasta que la sangre se hace música, ahí, en tus sienes, y se convierte en un golpeteo acompasado».


El País 25 abril 1981 – Entrevista de J.M. Costa

«Casi una hora después del concierto, y salvando la presencia poco agradable de unos guardaespaldas tamaño king size, unos cuantos periodistas circulan entre las frías baldosas de un pasillo. Todavía reciente el tremendo concierto, el encontrarse frente a quien lo ha personalizado produce un efecto raro, como de incredulidad teñida de agradecimiento».

«Aunque físicamente estés agotado, por dentro te sientes vivo y esa energía te hace olvidar el resto. Quiero que la gente reciba algo por lo que paga; pero es que, además, cuando entras en contacto con esa gente son dos fuerzas que chocan. Es maravilloso. Y así comienza a hablar. Con una parsimoniosa dificultad para articular lo que piensa cuando se mete en profundidades».

«Lo que más ha influido en mí han sido películas como Las Uvas de la Ira o gente del rock como Elvis Presley. Pero no he leído demasiado, aún me queda mucho por delante«.

«A todo esto, Bruce se levanta de cuando en cuando para acallar el follón del pasillo, vuelve a sentarse con un sonrisa de disculpa, piensa mucho cada respuesta y luego se lanza por los cerros de sus propias preocupaciones. Preguntado sobre lo que es el rock, su respuesta es simple: No tengo definiciones particulares. El rock es vida. No tengo una ideología, me gusta la vida«.

«Cuando hablo de la gente que sale de la fábrica con la muerte en sus ojos no estoy haciéndolo en abstracto. Yo no guardo ninguna imagen de mi padre riendo. Es eso. Y eso crea en el vestuario un punto de solidaridad que impresiona tanto como la brevedad, lo afilado y el sentido de sus palabras. Puede parecer absurdamente tierno. No lo es».


Cambio 16 – 4 mayo 1981 – Entrevista de José Luís Rubio

«La semana pasada Bruce Springsteen dio un concierto en Barcelona, única parada de una gira por varios países europeos. Fue un verdadero maratón -duró casi tres horas-, pero dejó más exhausto al público que al cantante».

«Mis canciones no son particularmente autobiográficas -explica-. No tienen por qué tratar expresamente de mí, pero sí tratan de mis emociones. Hay muchos detalles de ‘Racing in the Street’, por ejemplo, que son imaginarios, pero el núcleo, el corazón de la canción, es auténtico«.

«El director Martin Scorsese me puso su película Malas Calles para ver si me interesaba. Luego, las cosas no salieron adelante«.

«El rock ya no es necesariamente una música para adolescentes -precisa-. Atrae a gente joven y a gente mayor. Para mí el rock sólo tiene una definición: vida. Y se queda pensativo, como si le fuera difícil comprender su propio pensamiento, de rocker salvaje convertido a la civilización, que se estruja la cabeza durante el día y escapa por la noche de la jaula para prenderle fuego a los coches, a la carretera, a los jóvenes enamorados y a toda la música».


Disco Actualidad – Mayo 1981 – Gonzalo de la Figuera

«Con una puntualidad inusitada, allí estaba él. Y la E Street Band al completo. El mejor concierto de rock que se haya visto en España (no podía ser de otra manera), acababa de comenzar. Resulta difícil resumir en unas líneas el cúmulo de sensaciones que vivimos la noche del 21 de abril. Toda la pasión, la fuerza y la universalidad del idioma rocanrolero se dieron cita durante más de tres horas, tres inolvidables horas en las que se puso de manifiesto que Springsteen es la representación más visceralmente viva del espíritu del rock».

«El público se sabía todas las canciones y cantaba a grito pelado, Bruce dejaba de cantar, dirigiendo el micro hacia la gente, y un inmenso coro continuaba por él».

«Se subió por el piano, por los bafles, se recorrió el escenario de rodillas acompañado de Clarence Clemons (¡qué fantástico negrazo!) y se lanzó prácticamente encima de los espectadores de las primeras filas, guitarra en ristre, acercándose a ellos lo más posible, haciendo de aquello un acto de comunión entre músicos y público de una emotividad acongojante».

«La E Street Band funcionó a las mil maravillas, y especialmente en las baladas Roy Bittan y Danny Federici demostraron su excepcional clase. Point Blank y Racing in the Street sonaron a sobrecogedora música celestial. La versión de Because the Night fue también soberbia. Y Thunder Road, y Rosalita, y Out in the Street, y Cadillac Ranch, hasta llegar al primer bis con el clásico Born to Run«.

«Tres horas de Springsteen en directo valen por mil elepés de lo que tú quieras».


Mañana: los entusiásticos reportajes de Vibraciones, El Gran Musical y Popular 1.

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 5


La noche del 21 de abril dejó una huella imborrable, como atestiguan las crónicas publicadas tras el concierto.


Diario Ya 28 abril 1981 – Antonio G. de Oteiza

«No sé que conciertos nos deparará este 1981, pero casi doy por seguro que hemos presenciado el mejor concierto del año o por lo menos el más intenso y arrasador.»

«La inundación llegó a sus niveles más altos con dos apoteósicos bises; un avasallador ‘Born to run’ y una auténtica declaración de principios, ‘Rockin’ all Over the World'».


Diario de Barcelona 23 abril 1981 – Noam Ciusqui

«El festival que ofreció el martes por la noche el señor, y nunca tan bien apropiado lo de señor, Bruce Springsteen fue todo un acontecimiento que a pesar de ser anunciado como tal asombró a grandes y chicos provocando la caída de la baba y el mayor estupor posible».

«Bruce se nos mostró arrasador y dejándose llevar por la gente se lanzó a ella a través de su música, coreada un sinfín de veces por todo el público. Bruce notó una conexión, una imparable ola que le envolvió con sus voces, brincos y gritos».

«Este muchacho que lleva a América en sus venas, que dejó un día la escuela porque tenía la necesidad de aprender de la vida, pasó por Barcelona dejando, repetimos, una profunda huella. Sin lugar a dudas calificaríamos a este concierto del martes por la noche como el mejor en lo que va de año y en lo que nuestras mentes pueden recordar».


El Periódico 23 abril 1981 – Gabriel Jaraba

«El concierto que el martes dio Bruce Springsteen en el Palacio de los Deportes de Barcelona ha sido, sin duda alguna, el mejor espectáculo rock que se ha visto en Barcelona en los últimos años».

«Una voz fuera de serie, una vitalidad en escena, una clarividencia en la selección del repertorio, una poesía en su interpretación y una fuerza imparable en la banda que le acompaña son sus poderes, a los que el público barcelonés se rindió por completo».

«Springsteen y su conjunto entusiasmaron al público barcelonés como hacía años no se había visto por aquí. Escuchando a Springsteen uno piensa en los buenos tiempos y se hincha de ánimo pensando en que si alguien es capaz de cantar así, puede que vuelva de nuevo».


El País 23 abril 1981 – Jose Manuel Costa

«De cuando en cuando, cada mucho tiempo en música, se dan aconteceres que rebasan cualquier capacidad de asombro, hechos frente a los cuales la lógica no sirve de nada, ni siquiera la comprensión. Así fue lo de Bruce Springsteen».

«Intentar describir lo que sucedió el pasado martes en el Palacio de Deportes de Montjuich es casi una locura, uno se siente pequeño y casi absurdo intentando hacerlo, porque lo único que apetece decir es algo así como qué bello, qué grande, qué bello».

«Clarence Clemons, un saxo negro vestido de verde y luego de rojo, que sonreía a todos cuando tocaba la pandereta, para luego soltar unos riffs que cortaban el aliento. Es una de las mejores bandas que corren por los escenarios, un prodigio a la altura del jefe».

«Luego subió a una amable espectadora hasta el escenario y se pone a bailar con ella, salta sobre el piano, corre por aquí y por allá, provoca la respuesta de la gente, sus coros. Rie con todos y grita con todos: se le ve disfrutar y nunca se cansa».

«La gente, apabullada desde un principio por la intensidad y la marcha del héroe, pasaba ahora a alucinar con su resistencia física. Aquello parecía no tener fin, pero lo tuvo. El otro día no sé lo que vimos, pero sí lo que vivimos: la verdad del rock and roll».


El Alcázar 23 abril 1981 – José Manuel Cuéllar

«Hay conciertos en los que el tiempo parece interminable y otros en los que las horas parecen segundos. El de Bruce Springsteen, a pesar de durar dos horas y cincuenta minutos, con un descanso de media hora, pareció un soplo de vida sobre la decaída y gélida noche barcelonesa».

«Tras una formidable versión del ‘Because the night’ en el que la banda mostró un altísimo nivel de compenetración y la gente casi tapa la voz del americano con su propio canto, llegó lo más increíble de la noche… Se apagaron las luces y las notas del piano de Roy Bittan cruzaron la noche barcelonesa como un relámpago hiriendo los corazones de los allí reunidos y haciendo enmudecer cerca de ocho mil gargantas. Empezaban los compases de una alucinante versión del ‘Point Blank’, que ponía los pelos de punta al personal. Springsteen cantaba ya a pleno pulmón, su voz atronaba el pabellón barcelonés y el ‘A quemarropa’ hacía llorar a los incondicionales».

«Springsteen sudaba por todos los poros de su cuerpo. Pero cuando creíamos que se derrumbaba, volvía a renacer como el Ave Fénix para conquistar de nuevo al público. Salió dos veces más y sólo su formidable potencia física le permitió aguantar la paliza».


Mañana: más prensa diaria, las crónicas de las revistas y las entrevistas post-concierto con Springsteen.

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