Santiago: noche de caos y magia

por Salvador Trepat

El periplo europeo de la gira Working on a Dream terminó el domingo en Santiago de Compostela con una actuación difícil de olvidar. Seguramente tampoco lo olvidarán el millar de personas que no consiguieron acceder al penoso recinto debido al overbooking existente, según las noticias en prensa, por la sobreventa de entradas, que convirtió el monte del supuesto gozo en el monte del suplicio. Si llegar hasta los accesos, tras una penosa caminata monte arriba, exigía ya un sacrificado desgaste físico, encontrarse con el local lleno a rebosar y sin posibilidad de entrar se convertía en una tortura inesperada. De ahí a los empujones y a una situación de riesgo físico evidente sólo había un paso. Cincuenta perjudicados tomaron la alternativa de dirigirse a la comisaría de policía y cursar la correspondiente denuncia.

(foto: cola en la calle con el auditorio rebosante de gente)

Para los más de 30.000 asistentes que consiguieron superar las penalidades y llegar a tiempo al concierto, lo siguiente fue aguantar la sensación de sardina enlatada e intentar disfrutar del espectáculo desde cualquiera de los rincones del monte (y suerte que no llovió).

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Igual que justo una semana antes en Bilbao, la mejor versión de Bruce Springsteen apareció en el escenario del Monte do Gozo unos minutos después de las 10 de la noche. Nils Lofgren calentó al personal con una versión de la tradicional ‘A Rianxeira’ al acordeón, y la E Street Band al completo le siguió con una electrizante versión del clásico ‘Badlands’, un disparo infalible que debió de borrar de la mente de los asistentes la larga espera previa al concierto. «Out in the Street» y «Hungry Heart» acabaron de exaltar los ánimos. Con «Spirit in the Night» Springsteen se acercó al público y consiguió su complicidad. Tras un par de temas de su último álbum llegó el momento que elevó el concierto a otra dimensión.

Fue la poco frecuente «Adam Raised a Cain», en una versión rabiosa repleta de electrificantes solos de guitarra que hicieron subir la temperatura ambiente unos cuantos grados. Fue uno de esos momentos de torbellino eléctrico tan difíciles de ver hoy en día. La maquinaria de la E Street Band había arrancado a todo trapo y sin freno enlazaron con otro cañonazo de rock, «Murder Incorporated», con vibrantes duelos de guitarra entre Nils, Steven Van Zandt y el propio Springsteen. La tensión continuó con la versión más acelerada de «Johnny 99» y otro clásico que vale su peso en oro (y más cuando entona cada frase con la fuerza y convicción necesarias): «Darkness on the Edge of Town».

(foto: un grupo de italianos paseó el cartel de Burning Love desde Roma a Santiago. Al tercer intento lo consiguieron. Foto René Van Diemen. Roma)

«Raise Your Hand», el clásico de Wilson Picket, fue el siguiente punto de inflexión del concierto. Bruce saltó a las primeras filas y recogió docenas de carteles con peticiones de canciones. Del montón de papeles y cartones rescató un inmenso cartel que rezaba «Burning Love». Tras mostrarlo a la banda y colocarlo enfrente de la batería de Max, hubo un minuto de intercambio de información con sus músicos. Probaron acordes y rápidamente iniciaron una versión que enciendió el Monte do Gozo. De la impecable partitura de Elvis saltaron a Steppenwolf, interpretando una trepidante «Born to Be Wild», directamente empalmada con su propia «My Love Will Not Let You Down», culminada con furia por el trío de guitarras, incendiando el auditorio mientras Max explotaba en redobles trepidantes que provocaron un inmenso rugido entre los asistentes. Fueron momentos de máxima excitación.

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Tras la festiva «Waitin’ on a Sunny Day» y el clásico «The Promised Land», dos auténticos baños de masas, Bruce dio un nuevo giro al concierto al sustituir las previstas «Into the Fire» y «American Skin» por dos joyas de distinta época. La primera, a petición del respetable via un diminuto cartel, fue «This Life», de su reciente Working on a Dream, y raramente interpretada en la gira. La inició titubeante tras ensayar durante unos instantes con la banda, pero terminó de forma triunfal, con esas inmensas partes vocales con regusto a los años 60 y la eterna sombra de Roy Orbison. Sin apenas pausa, Roy Bittan tocó las primeras notas de «Backstreets» y la emoción sobrevoló Santiago. Springsteen la cantó con ardor y pasión, retomando la épica de los 70 y una de sus canciones más gloriosas, interpretada de forma magistral. Fue el momento más emocionante del concierto y la pasión se palpaba en las primeras filas cuando Springsteen aulló el hiriente final de la canción.

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La emoción acumulada disimuló las carencias evidentes de canciones más recientes como «Lonesome Day» y «The Rising», antes de que «Born to Run» pusiera el cierre con más de treinta mil cuerpos apiñados y sudorosos cantando y bailando desatadamente.

Tras despedirse y dejar el escenario, Bruce regresó con una guitarra acústica y ofreció una versión desnuda, casi recitada, de «No Surrender». El público entregado recibió con entusiasmo «Land of Hope and Dreams» y «American Land», durante la cual presentó a los miembros, nuevos y viejos, de esta imperecedera E Street Band (aunque Clarence Clemons parece ya cerca de una jubilación ganada a pulso). La fiesta final se desbordó con hiper aceleradas versiones de «Glory Days», «Dancing in the Dark», la magnífica «Rockin’ all Over the World» de Fogerty y «Twist & Shout». La sobredosis de adrenalina impedía poner el freno y el público exigió más. Un adrenalítico Bruce accedió, dispuesto a seguir, y finalizó la larga actuación con una furiosa, y totalmente inesperada, versión de «Born in the U.S.A.».

Ha sido un final de gira a la altura de lo esperado, y Springsteen volverá ahora a su país con otro glorioso triunfo en su curriculum. Con casi 60 años sobre sus espaldas y en un envidiable estado de gracia sobre el escenario, el cantante de Nueva Jersey ha demostrado mantener intacta su habilidad para comunicar y transmitir emociones sin necesidad de tecnologías o montajes escénicos de ciencia-ficción, con la única compañ
ía de una guitarra, honestidad, grandes canciones y talento a raudales.

Artíiculos sobre el caos previo al concierto:
El País – Decenas de denuncias por el concierto de Springsteen en Santiago
La Voz de Galicia – Protestas por las colas en el concierto
El Correo Gallego – Caos y protestas en el concierto de Bruce Springsteen en Santiago

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