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Debes pecar para ser salvado

Bruce Springsteen & The Seeger Sessions Band – Washington 28.5.2006
por Chris Phillips

«Buenas noches, ¡pecadores!» gritó Springsteen en la parada en el Distrito Federal de su gira del ‘espectáculo ambulante de pecado y salvación’. Como en la noche anterior en Boston, la gira Seeger Sessions fue bendecida con una espléndida noche en este concierto en un anfiteatro al aire libre, como Bruce señaló: «Me encanta tocar al aire libre. Siempre toco en sitios cerrados, para que el viento no estropee mi peinado… es una noche buena y tranquila, una buena noche para no despeinarme».

«Teneis exactamente 20 segundos para levantaros de los asientos», exclama al presentar «John Henry», añadiendo, «os avisé», cuando la gente se pone en pie de golpe cuando la canción explota en su primera estrofa. «Esta es una noche para bailar y cantar un poco», dijo antes de «Old Dan Tucker», riéndose, «entre otras cosas».

Una de esas otras cosas fue el oportuno recuerdo a nuestras tropas en el extranjero (de quienes ya nos acordamos durante «Mrs. McGrath»), cuando dijo «dedicaremos esta canción especialmente por el Memorial Day» (nota: día festivo en memoria de los caídos de guerra) antes del primer bis con «Bring Them Home». Aquí en los suburbios de Washington no hubo indirectas a la Casa Blanca, ni política partidista, sólo canciones cuyos textos sonaron claros y reales –«Si amas esta tierra de libertad, Tráelos de vuelta a casa, tráelos de vuelta a casa, traélos de vuelta del extranjero»-, una primera estrofa que levantó un clamor del público tan grande que Bruce tuvo que frenar, dar un paso atrás y esperar a que acabara antes de continuar con la canción.

En el momento más relajado del concierto, ofreció consejo matrimonial antes de la fantástica versión vals de «If I Should Fall Behind». «Me costó 20 años y muchos errores darme cuenta», dijo. «Ya veo la mirada enfadada de Patti… Hablo de forma improvisada – siempre es un tema muy peligroso». El consejo fue éste: «Cuando la mujer no es feliz, nadie es feliz. Mujer feliz…. todos felices. ¡eso es todo lo que necesitáis saber! ¡Tirad todos esos libros!.

«Ramrod» la dedicó al padre del guitarrista Frank Bruno – el original «primo Frankie” – y a su hermana Christine por su cumpleaños. Mi frase favorita de la noche llegó con «You Can Look (But You Better Not Touch)», escarbando en la forma en que esta gira destila y comprende más de un siglo de música e historia: «What can a poor boy do but play in a ragtime band?» (¿qué puede hacer un chico pobre si no es tocar en una banda de ragtime?, parafraseando la frase de ‘Street Fighting Man’ de los Rolling Stones).

Al no haber visto ningún concierto en Europa, el de ayer fue mi primer concierto desde los ensayos en Asbury Park. Y hay un largo trecho recorrido. Sin perder ni una pizca de la diversión que marcó esas noches en el Convention Hall, el concierto se ha refinado, los arreglos se han perfeccionado, el paso de una canción a otra se ha suavizado, y la sección vocal tiene más espacio para destacar. Lo que nos gusta llamar «Mystery Cadillac», esa mezcla de «Cadillac Ranch» y «Mystery Train», por fin va suavemente sobre ruedas.

La fuerza de los coros del grupo -ya sea explotando en «Jesse James» o con elegancia en «We Shall Overcome»-, es demoledora. Pero ninguna de las voces es tan pulcra como para perder el encanto de las partes más crudas que forman parte de esa improvisación que pretenden -el aspecto continuado y revelador del concierto. Y en un escenario más grande y con un público más grande, aparece el aspecto familiar de Springsteen pavoneándose en el borde del escenario y volviendo loca a la gente. Sí, la gente anoche se metió de lleno en el concierto: bailando delante del escenario con la versión «Chicken Shack Boogie» de «Open All Night» (otra canción que ha tomado vida propia, ahora convertida en el punto álgido del concierto); cantando sin acompañamiento en «Pay Me My Money Down» hasta que Bruce vuelve al escenario para indicar el final de la canción y poder empezar el primer bis. ¿Es eso lo que se siente al estar entre el público europeo? Seguramente vosotros europeos os reiríais y no estaríais de acuerdo, pero para un servidor fue una gran sorpresa estar rodeado de un público tan encendido como el de anoche en el norte de Virginia.

En esta gira -hablemos de esto un momento- he oído comentarios por que las entradas no se agotan, y lo que esto podría significar. Bueno, por un lado, significa que los fans que deberían estar aquí, los que se lo pasarían en grande, quizá no saben lo que se están perdiendo. Para cualquiera que en anteriores giras haya ido a más de un concierto esperando encontrar algo nuevo y fresco, aquí hay una gira entera nueva y fresca, y como dijo un colega mío, la mitad del concierto te da escalofrios. Al final de la calle, como me comentaron anoche un par de amigos con una gran sonrisa en su cara, lo que sucede es que las entradas son más fáciles de conseguir para todos nosotros.

Cierto. Pero no puedo dejar de pensar que por cada asiento vacío hay alguien esperando un momento que nunca llega, mientras pierde la oportunidad de ver a un Springsteen liberado, claramente pasándoselo como nunca (¡encontrad a alguien sobre ese escenario que no se lo esté pasando en grande!), dando un giro de 180 grados respecto a la gira Devils & Dust con esta celebración festiva, participativa, extrovertida y musicalmente poderosa. Lo que seguro que no ocurre es que la gente no se lo pase en grande. Qué sensación mirar a mi alrededor en la pista (como cuando miras a tu alrededor en un concierto de la E Street Band mientras suena «Born to Run» con todas las luces encendidas) y ver lo que parece una inacabable marea humana hasta arriba en la colina, todos de pie, con sus brazos levantados, todos cantando, exactamente como… bueno, como en un concierto de Springsteen. ¿qué esperabas?

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