el noticiero universal

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 4

Pocos conciertos suelen propiciar tanta unanimidad entre prensa y fans. Las críticas publicadas en los días posteriores al concierto estaban colmadas de superlativos ante lo que se acababa de vivir.

Foto: Ferran Sendra (autor del libro Rocks on the Road)

El Noticiero Universal 22 abril 1981 – Raimundo Martínez

«Un gran músico, un elocuente intérprete, todo un hombre de escena había llevado a cabo uno de los mejores conciertos dados en Barcelona desde que el rock existe aquí».

«Las manos se alzan al aire y el ambiente crece y crece. Cuando acaba la primera parte todos saben ya que están presenciando un concierto único y transcendente».

«Es un ídolo de carne y también de cerebro. Con ese pantalón ceñido, como el de Lou Reed; con esas sugerencias de Presley-Pelvis, con lo trágico del mejor Cohen, Bruce opera desde su plano personal y único. Sabe que el mundo es un zoológico urbano que necesita la alegría en dosis desmesuradas. Y sirve el encuentro como un torrente de sensaciones».

«Tres horas de duración intensamente vividas ante un músico creativo, comunicativo y fascinante que se encontró con un público que no esperaba y se creció ante el recibimiento, recibiendo a cambio una despedida como en pocos lugares le han tributado».

«Bruce fue la esperanza, realidad y promesa. Todo en una pieza. Llovía a la salida demostrando las contradicciones climáticas. Una salida silenciosa, sin prisas. La alegría había sido total durante tres horas intensas. Algo difícil para los tiempos que corren».


La Vanguardia 23 abril 1981 – Albert Mallofré

«Le vimos en acción al frente de la E Street Band, seis instrumentistas excepcionales, y él mismo constantemente como líder efectivo, cantando, tocando su guitarra, conduciendo el espectáculo en persona y derrochando vitalidad contagiosa a raudales».

«Y sin trucos, ni ostentaciones, ni martingala teatralera, produciéndose siempre con espontaneidad y apoyándose únicamente en conceptos musicales y artísticos, a pecho descubierto, Bruce Springsteen se entregó en cuerpo y alma, cantando, guitarreando, saltando, bailando, estando en todo en todo momento, feliz y comunicativo, sudoroso y sonriente, sintiendo su obra en profundidad, haciendo partícipes a todos de su entusiasmo y magnetizando literalmente al público deslumbrado».

«Desde la impresionante interpretación de ‘Factory’ hasta el trepidante ‘Devil with the blue dress’, Springsteen montó un show increíblemente atractivo y ejecutado con radiante precisión».

«Fue, en suma, un debut triunfal de Bruce Springsteen en España, afirmativo, categórico y concluyente de que en sus manos se encuentra hoy en día lo más vital del rock progresivo».


El Correo Español 24 abril 1981 – Javier Fuentenebro

«Desgrana con su garganta rota el tema ‘La Fábrica’ dentro de una intimidad casi hiriente. Un gran comienzo para el concierto más maravilloso que he visto en mi vida. Tres horas en compañía de Bruce Springsteen y su E Street Band».

«Bruce Springsteen ríe, hace muecas, mirando siempre al negrote, al que mima sobremanera. Tanto él como su banda alucinan cuando el público hace coros en el tema ‘The Ties That Bind’. El ‘yai, yai, yai…’ es ensordecedor. Se anima y ofrece repetidamente el micrófono a los congregados en los límites del escenario. Ha habido comunicación desde el segundo tema. Es increíble. Suda, se mueve incansablemente, baja el escalón acompañado del negro enorme, provoca al personal… absolutamente simpático y quedón».

«Griterío inmenso, cerillas encendidas… era demasiado para resistirse y Bruce vuelve. Y vuelve con ‘Born to run’, la canción que le consagró como poeta callejero. Una versión tremenda. Y que no deja que el clímax decaiga. Empalma un medley de clásico rock and roll y el Boss saca fuerzas de su cansancio para saltar, gritarnos, animar a su banda, bailar, subirse a los amplificadores, al piano… ¡señor, qué energía! Se va otra vez y nuevo follón. La gente quiere más y Springsteen también. Sale otra vez al escenario y nos obsequia con un ‘Rockin’ all Over the World» demoledor».

«Y ahora sí. Se despide con un ‘Os quiero’ agotado, exhausto… igual que todos nosotros. Nos dejó literalmente aplastados, para el arrastre, pero contentos. Salimos a la una de la madrugada del pabellón sudando, roncos, con reseco, pero convencidos de haber disfrutado de uno de los pocos shows sinceros que quedan actualmente».


Marca 24 abril 1981

«Estoy por decir que después de los conciertos de los Beatles y de los Stones, probablemente, éste ha sido el tercer mejor concierto que he visto aquí, en nuestro país».

«El concepto de rock and roll de Springsteen es total. Conduce su música hacia el apocalipsis, apoyado por una increíble banda de profesionales, donde el negrito Clarence Clemons es el reclamo, el lujo, pero que quizá sea una anécdota ante la super calidad del pianista Roy Bittan o las habilidades de Steve Van Zandt, que es un guitarrista increíble».

«Y todavía dos horas después del concierto Springsteen, ante unos pocos periodistas, hasta las cuatro de la mañana de aquel martes del gran acontecimiento, estuvo explicándonos su vida, sus movimientos, su amor y respeto todavía por Bob Dylan. Su amor por la audiencia, por la reacción del público español, hasta llegar a su propia convicción de que en todos lados es igual. Bruce Springsteen, amén de tener un increíble talento es encima una buena persona».


Hoja del Lunes 27 abril 1981 – Santiago Alcanda

«Springsteen, inquieto en la escena en sus temas fuertes, mueve sin cesar su guitarra, salta, se arrodilla, se sube a un enorme ‘bafle’, se tira a la tarima, vuelve a saltar junto a la primera fila de público en fervor -porque ahí no permite valla de separación-; por sus brazos y mejillas, borbollones de líquido sudoroso no paran de caer al suelo con ritmo del mismo cuerpo de Springsteen.»

«¡Qué piano, qué armónica, qué guitarras en ‘The River’, en ‘Point Blank’ -el no va más- o en la reencarnación de Woody Guthrie en ‘This Land is Your Land’! Todo en dos horas y cincuenta minutos de pasión comunicacional, porque todos participaron».


Mañana: más crónicas de prensa.

Barcelona 1981 – 40 años – Parte 2

Estamos en marzo de 1981 y las opciones de ver a Springsteen por estos lares se habían desvanecido. Pero sucedió lo inesperado: Springsteen, exhausto, canceló diversos conciertos de su gira americana, que fueron pospuestos hasta primeros de marzo. El cambio de fechas y el agotamiento físico del artista forzaron la cancelación de la gira británica que arrancaba ese mismo mes, cuyas fechas se movieron a mayo y junio. Se movieron más fechas continentales y eso abrió las puertas a intentarlo de nuevo. Francia, donde debía dar cuatro conciertos (dos en París, uno en Lyon y uno en Montpellier), salió perjudicada, perdiendo el concierto del 24 de abril en Montpellier (que se trasladó más al norte, a Lyon).

Anuncio en prensa con las fechas originalmente previstas en el Reino Unido en marzo y abril
Las fechas británicas se trasladaron a mayo y junio. Los compradores recibieron esta postal informativa.

Y así el 24 de marzo saltaba la noticia. Gay & Company, via télex, anunciaba un único concierto: «Confirmamos fecha de 21 de abril de Bruce Springsteen en Barcelona». Se intentó una segunda fecha en Madrid pero fue imposible. La prensa española se hacía eco de las exigencias: sillas en pista y 10 millones de pesetas de caché. Lo primero, como sabemos, no llegó a cumplirse.

Diario Pueblo, 25 de marzo de 1981

A primeros de abril, a pocas semanas del concierto, se pusieron las entradas a la venta. Unas 7.000 personas acudieron a la cita, incluyendo cientos de fans que vinieron en autocares organizados desde Madrid, Bilbao, Valencia, Valladolid, Murcia y otras ciudades. Ya por entonces había un nutrido grupo de fans entregados que de ninguna manera iban a perderse un acontecimiento histórico.

The River había llegado a las listas de éxitos españolas, «Sherry Darling» se publicó como segundo single (con una inédita, la estupenda «Be True», en la cara B) y no paraba de sonar en todas las emisoras. Springsteen había consolidado, paso a paso desde la edición de Born to Run en 1975, una carrera sólida que había aumentado el mito año a año. Se oía hablar de sus conciertos legendarios, pero prácticamente nadie aquí lo había podido atestiguar, salvo la docena de periodistas que CBS mandó a Londres en 1975 para ver uno de los pocos conciertos que Springsteen ofreció en Europa ese año.

La ciudad se llenó de posters anunciando el concierto (compartiendo cartel con otro concierto mítico, el de The Clash en Badalona el 28 de abril), las tiendas tuvieron su poster también (en color, hecho por la discográfica y donde hablaba de «única actuación en España») y se publicaron anuncios en prensa (El Noticiero Universal sorteó entradas para 35 afortunados).

Una preciosa entrada a todo color garantizada la puerta al paraíso Springsteeniano, tras pagar las 900 pesetas que costaba. Ya sólo quedaba esperar unos días hasta que llegaran las 21:30 del (lluvioso) martes 21 de abril.


Mañana: el concierto.

Ir arriba