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Rocks on the Road, de Ferran Sendra

¿Qué tienen en común Bruce Springsteen y Dr. Feelgood, David Bowie, Pink Floyd, Mick Jagger, Ian Dury, Paul Weller, Elton John, Queen, Chuck Berry, Santana, 38 Special, The Yardbirds, B.B. King, U2 o Frank Zappa? Todos, y cientos más, han pasado por delante de la cámara de Ferran Sendra, ilustre periodista gráfico de la escena barcelonesa desde hace cuatro décadas. Sendra ha fotografiado miles de conciertos, además de ejercer su oficio con maestría durante muchos años en los diarios Avui y El Periódico de Catalunya.

En Rocks on the Road, el imponente tomo que nos ocupa, encontramos cientos de fotografías repletas de acción y emociones, fruto de sus incursiones nocturnas en clubs, salas, pabellones y estadios de Barcelona, Londres y otras ciudades a las cuales su pasión musical le arrastraba. Porque Ferran es de los que estaba en el momento adecuado en el lugar adecuado, ya sea viendo a David Bowie en 1987, los Rolling Stones en 1982, Bruce Springsteen en su mítico debut en el Palau d’Esports en 1981 (y muchas veces posteriormente), Blondie en Barcelona (¡1978!), Supertramp (1977) , Bob Dylan en 1981, el Killers show de Queen en 1979 o la espectacular actuación de unos desbocados Neil Young & Crazy Horse en el Palau en 1987.

Springsteen en Barcelona (1981) y una de sus casas de infancia en Freehold. (ROCKS ON THE ROAD de Ferran Sendra)

Rock, country, punk, pop o heavy metal… todo queda reflejado en su obra, desde las mayores super estrellas a los músicos menos conocidos pero no por ello menos relevantes, cuyas imágenes pueblan buena parte del libro, recordándonos tantas buenas noches pasadas en todo tipo de garitos. Disfrutamos del recuerdo de conciertos de Dr. Feelgood, Joe Jackson, Elliott Murphy, Pete Seeger, Nick Cave, Bad of Horses, Pixies, Joan Jett, Wanda Jackson, Melissa Etheridge, el añorado Willy Deville y una lista ciertamente interminable, porque el libro, literalmente, supera las 500 fotografías.

A través de estas 368 páginas descubrimos también los paisajes, ciudades, clubs y edificios que inspiraron a muchos de estos artistas, desde el auténtico Cadillac Ranch en Amarillo (Texas) -que ilustra la portada del libro-, a las casas de infancia de Bruce Springsteen en Freehold, la central eléctrica de Battersea (Pink Floyd, Animals), las calles de Camden que pisaron los Clash, Penny Lane y el Strawberry Field de los Beatles en Liverpool o el Dakota Building de Nueva York, a cuyas puertas fue asesinado John Lennon.

En Sevilla en 2012, la calle E en Belmar (Nueva Jersey)  (ROCKS ON THE ROAD de Ferran Sendra)

En una buena parte del libro Ferran nos muestra paisajes míticos localizados durante sus numerosos viajes por Estados Unidos y el Reino Unido, los grandes desiertos donde se tomaron icónicas imágenes de Springsteen (el boardwalk de Atlantic City, la playa de Asbury Park, el desierto de Utah, las badlands de South Dakota…), U2 (Joshua Tree y Death Valley), los garitos blues de Memphis y Nashville, la esquina de Winslow (Arizona) inmortalizada por los Eagles, las carreteras tejanas de ZZ Top, el Chelsea Hotel de Cohen o la tumba de Elvis en Memphis.

La E Street Band en 1981 en Barcelona, y las badlands de Dakota. (ROCKS ON THE ROAD de Ferran Sendra)

Es la combinación de estas imágenes con las de los directos la que da un atractivo especial al libro, visualmente impactante, con una cuidada calidad de impresión y diseño, con sorpresas constantes página a página que revelan la pasión de Sendra por la música y la fotografía.

En cuanto a Springsteen, el libro le dedica un extenso capítulo (titulado «Thunder Road») con docenas de imágenes del primer concierto en Barcelona en 1981, además de conciertos en Montpellier (1985), Estadi Olímpic (2012) y otros momentos captados fuera del escenario, en Sevilla y otras ciudades.

Un libro que es ya, como los sujetos y paisajes que retrata, un objeto de culto para disfrutarlo asiduamente y situarlo en un puesto destacado de tu librería.

Springsteen abre su concierto en Pittsburgh con un tema de The Clash

Bruce Springsteen dio ayer un revolcón a su repertorio habitual. Abrió el concierto con una inesperada «Clampdown», el temazo de los Clash incluído en el legendario doble álbum London Calling, seguida de «Badlands» y «Johnny 99», en un inicio poco habitual. Siguió con canciones más propias de los bises, como «Stand on It» (estreno en la gira) y una versión de «Seven Nights to Rock» a ritmo de swing, cantada a duo con Patti Scialfa (ausente en conciertos anteriores).

Tras el popular crowdsurfing en «Hungry Heart» llegó otro estreno: «I Wanna Be With You», seguida de otra canción de Tracks, «Back In Your Arms», y la recuperación de «The Promised Land» y «Youngstown». Llegó entonces esa mitad de concierto donde el setlist se vuelve previsible y Bruce ofrece su mejor faceta de entertainer (con «Darlington County», «Shackled and Drawn», «Waitin’ On a Sunny Day»…) solo que… se saltó el guión habitual y no tocó ninguna de esas piezas habitualmente fijas, y en su lugar sonaron «Lonesome Day», «Mary’s Place» y «Radio Nowhere».

En los bises más cambios: «The Promise» al piano seguida de «The Wall» y la furia de «Born in the U.S.A.» (ambas apropiadamente juntas para reforzar el mensaje antibelicista), para luego invitar a la familia Grushecky al escenario (padre e hijo, Joe y Johnny) en una descarga imparable de rock’n’roll («Light of Day», «Frankie Fell in Love» y «Born to Run») antes de continuar con el guión habitual («Dancing in the Dark», «Tenth Avenue Freeze-Out» y «Shout») y cerrar con el mantra que crea con «Dream Baby Dream», tocada en solitario al armonio.

Durante la recta final Bruce anunció su participación en dos conciertos con Joe Grushecky & The Houserockers que se celebrarán el 22 y 23 de mayo en el teatro Soldiers & Sailors Hall de Pittsburgh. Será la tercera vez que Bruce toca en estos conciertos con Joe. Las entradas salen hoy a la venta a través de Ticketmaster.

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