Bruce Springsteen indigna a sus fans con precios desorbitados

La venta de entradas para la gira 2023 de Bruce Springsteen ha generado una enorme polémica. El 20 de julio salieron a la venta los primeros conciertos de la gira americana, para los cuales no se anunció precio de las entradas en ningún momento.

El sistema de venta de Ticketmaster (tiquetera de casi todos los conciertos) consistía en registrarse previamente en su programa «Verified Fan». De este modo Ticketmaster verificaba (aparentemente) que eras una persona real, te permitía elegir de qué conciertos de la gira querías comprar entradas, y entrabas en un sorteo. Si eras afortunado te llegaba un código que podrías usar para acceder a la web de venta el día designado (sino, te quedabas en la ‘waiting list’, esperando un código que posiblemente nunca llegaría).

Prueba nº 1: registrarse, elegir conciertos y ser afortunado en el sorteo. Si superas la prueba te hacen el favor de que puedas intentar comprar entradas. Con las inscripciones realizadas Ticketmaster dispone de un información muy valiosa: sabe de antemano el nivel de demanda que tendrá cada concierto.

Llegado el día de la venta de entradas del concierto que has elegido entras en una cola virtual 10 minutos antes. La pantalla te indica cuánta gente tienes delante: si el número es inferior a 2.000 personas te lo muestra y seguramente accedas en menos de veinte minutos. Si es superior solo indica que tienes delante «más de 2.000 personas». ¿Serán 2.001 y podré acceder a la web en media hora? ¿O serán 35.000 y estaré viendo la misma pantalla durante diez horas (durante las cuales no te avisan de que se han agotado ya)?

Prueba nº 2: la cola virtual. Nuevamente mediante sorteo te permiten o no acceder a la venta (al parecer no hay fondos para tener un sistema de venta capaz de absorber toda la demanda). La frustración aumenta.

Prueba nº 3: ¡eres afortunado y accedes al sistema!

En ese momento es cuando por fin te indican los precios. En el plano que visualizas te sitúas encima de un sector del pabellón y, si has entrado en los primeros cinco minutos, ves que el precio fijado es de 399$ más comisión de Ticketmaster (unos 40$ adicionales). (¡El triple que en la última gira! ¿Nos han triplicado los salarios en 6 años? ¿La inflación ha sido del 50% anual durante este periodo?).


Miras otros sectores (el gallinero en el punto más alto y opuesto al escenario se cotiza a 69$). Te decides por las entradas más caras y cuando vuelves al mismo sector que al inicio, te indica que cuestan 699$. ¿Cómo? Para colmo, cuando ibas al carrito de la compra donde tenías tus entradas elegidas y hacías clic en el botón de pago, te aparecía un mensaje diciendo «Lo sentimos, otro fan se te ha adelantado», o bien mágicamente el precio era ya de 1200$ por entrada (mientras seguías el proceso hasta llegar al pago, el programa había cambiado el precio y lo modificaba también a las entradas que tenías elegidas).

Es ahí cuando por fin descubres que esto funciona con el llamado sistema «dinámico» de venta. Cuanta más demanda hay y más gente clica en determinados sectores del pabellón, los precios suben automáticamente, regulados por un algoritmo inteligente que, básicamente, genera una subasta. Cuanto más tardas más suben los precios. El mejor postor gana. Tú pierdes.

El engaño de un algoritmo, que nadie sabe en qué criterios se basa, consiste en manipular la demanda (saben ya cuanta gente entrará a comprar y cuántos están en lista de espera), para que una vez estés viendo precios de 800$, 1000$, 2000$ o más (se llegó a los 6000$ en algunos conciertos), cambies inmediatamente tus prioridades, elijas un sector más alto y alejado del escenario, te ofrezcan precios de 490$, los compres en un momento de ansiedad y desesperación por quedarte fuera, e incluso te sientas un afortunado por haber comprado un asiento a un precio «bajo».

Por supuesto, si eres de los que ha conseguido acceder al sistema dos horas después, solo encuentas los peores asientos del recinto a precios de usura, o simplemente no queda ya nada, al menos oficialmente. Pero Ticketmaster te ofrece sin rubor ese 10% de entradas que ha designado desde el inicio como «Platinum», una via rápida para comprar si aceptas el peaje: precios desorbitados desde el inicio. La cola da rápido acceso a los mejores asientos si te puedes permitir pagar 1000 ó 2000 dólares.

Un tiempo más tarde empiezan a aparecer cientos de entradas en la misma web, con una pequeña indicación debajo que los describe como «Verified Resale». Hablando en plata: la reventa oficial de Ticketmaster. En un mercado despiadado, muchos fans y revendedores profesionales que han conseguido completar su compra (al precio que sea), deciden ponerla a la venta inmediatamente sin salir de la web de Ticketmaster, y ahí empieza de nuevo una escalada de precios espectacular. No encuentras nada por menos de 500$, y se han llegado a pedir 11.000 dólares por una entrada de pit o cercana al escenario.

Cada vez que se cierra una operación Ticketmaster cobra de nuevo su comisión (que en el caso de las entradas de miles de dólares supera fácilmente los 600 dólares. Eso sí, te ofrecen ‘Añadir parking’ y, en algunas de las ventas, incluso créditos para pagar a plazos tu entrada).

No es reventa, es el precio «dinámico» oficial de las entradas clasificadas como ‘Platinum’ por el sistema.

Todo esto indignó a miles de fans en las redes sociales y ocasionó docenas de artículos (más bien poco amables) en la prensa mundial. El silencio del artista no hizo sino aumentar dicha indignación, y en diversas redes sociales era común leer palabras como ‘traición’, ‘vendido al sistema’, ‘rabia’, ‘furia’ y similares. La credibilidad de años, por los suelos en un solo día.

En 2009, cuando se descubrió que durante la venta de entradas Ticketmaster te desviaba a su web de reventa TicketsNow, Springsteen y Landau publicaron rápidamente un comunicado condenando dichas prácticas, jurando que su única preocupación era ofrecer un precio justo a los fans y combatir la reventa, y que iban a exigir a Ticketmaster que devolviera el dinero extra cobrado en cada venta anómala. La empresa se vió forzada a responder, admitió públicamente su culpa y devolvió el dinero.

Trece años después Bruce Springsteen, el predicador de las causas justas, forma parte de este tinglado y lo autoriza, como confirmó su mánager Jon Landau en unas declaraciones recientes al diario New York Times: «Hemos analizado con cuidado lo que nuestros colegas han estado haciendo, y hemos fijado precios por debajo o al mismo nivel que los demás. Sólo un modesto número de entradas superó los 1000 dólares, y nuestro precio medio estaba alrededor de los 200 dólares».

Por supuesto, los dudosos números se basaban en las ventas iniciales y en un comunicado previo de Ticketmaster, sin tener en cuenta los precios de la escandalosa reventa organizada de forma oficial. Dinero extra a repartir entre artista, management, promotores y tiquetera.

Para redondear su justificación, Landau declaró: «Creo que en el momento actual es un precio justo para ver a alguien universalmente considerado como uno de los más grandes artistas de su generación». Y con esta frase dio por zanjado el tema sin entrar en el fondo del problema ni escuchar las múltiples (y furiosas) quejas de los fans del artista, indignados por los precios y la tomadura de pelo de este despiadado sistema de venta propio del capitalismo más extremo.

Días después salieron a la venta más conciertos y nada cambió: se sigue aplicando la ‘venta dinámica’ sin poner ningún límite al precio máximo. Springsteen se ha rendido y aprovecha para hacer caja. Sin remordimientos.

Incluso la revista Backstreets, devota del artista y con una trayectoria de más de 40 años de dedicación, publicó una editorial demoledora. La del periódico online NJ.com no podía ser más clara: «Springsteen does not care about you» (‘A Springsteen no le importas’).

 

Para más información:

The Case of the $5,000 Springsteen Tickets (The New York Times, 26 julio 2022)

Entradas a 6.000 euros: ¿el futuro de los conciertos? (El Periódico, 30 julio 2022)

Bruce Springsteen fans shocked by high ticket prices for upcoming U.S. arena tour (The Philadelphia Inquirer, 21 julio 2022)

Bruce Springsteen, Ticketmaster alliance tests faith of fans on eve of NJ ticket onsale (Asbury Park Press, 28 julio 2022)

Springsteen Silent on Outrageously High Ticket Prices (Hit Hollywood, 24 julio 2022)

Bruce Springsteen Fans Furious at Ticket Prices Going as High as $4-5K, Due to Ticketmaster’s ‘Dynamic Pricing’ (Variety, 20 julio 2022)

 

y la ‘furia’ de Springsteen, en 2009:

Bruce Springsteen ‘furious’ with Ticketmaster (5 Feb 2009, NME)

 

Una imagen de la venta de entradas del concierto en Barcelona del 28 de abril de 2023:

En Europa también se vendió un porcentaje de entradas a subasta, anunciadas como ‘Top Ticket’ en Entradas.com, una leyenda que llevó a confusión a muchos fans que cayeron en la trampa y compraron asientos y entradas de pit a precios muy superiores a los fijos que aparecían en la primera opción de la venta.

Algunas de las miles de reacciones de fans en Twitter:

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