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julio 2008

The European Grand Finale

Expectations were high for the final round of shows in Europe, those 4 gigs in Spain. San Sebastián was the first one, on July 15th, and lived up to those expectations. It was a truly excellent performance with many highlights, including the opening song, «Tunnel of Love», plus «Growin’ Up», «Sandy» and a memorable «Incident on 57th Street», the best we have ever witnessed. The final guitar solo was just plain perfect. Patti Scialfa’s presence on these last four shows made Bruce do a few songs that feature more of Patti’s voice and perhaps softened a bit the set list (we’re thinking of «Tougher than the rest», «Brilliant Disguise», «Cover Me»…).

Madrid and the first night in Barcelona were clearly shows for the masses. Despite a few rarities, Bruce definitely went into «greatest hits»-mode, skipping songs that had been standards on the Magic tour (was this the Magic tour any longer?) like «Gypsy Biker», «Magic» and even (heresy!) «She’s the One» which was missing every night after San Sebastián. More and more songs from Born in the U.S.A. were featured instead.

Madrid had «Cover Me», «Bobby Jean», «Cadillac Ranch», «Trapped» and very inspired versions of «Jungleland» and «Summertime Blues». First night in Barcelona featured «The River», «Glory Days», «Janey Don’t You Lose Heart», «Bobby Jean», «Waitin’ on a Sunny Day», «Hungry Heart», «Brilliant Disguise» and just a couple of the so-called «rarities»: «Backstreets» and «Jungleland». The crowds were really enthusiastic every night, chanting, doing waves, singing along and having the time of their life enjoying the 3-hour energy delivery from Bruce and the E Street Band. Come encore time, lots of family members went onstage, including Garry’s daughter and Springsteen’s children Evan and Jessica, plus assorted friends.

The final night in Barcelona things changed a bit. 15 songs were changed from the previous night, and the show opened with a very strong «Tenth Avenue Freeze-Out» that put everyone on their feet. The show featured a mix of hits and vintage stuff, with «Light of Day», «Spirit in the Night», «Summertime Blues», the tour debut of «I’m Going Down«, a great «This Hard Land» followed by the powerful duo comprised of «Youngstown» and «Murder Incorporated», and a fantastic 7-song encore that included «Thunder Road», «Detroit Medley», a tremendous «Rosalita» and a 10-minute delirious «Twist and Shout». A great 3-hour show, but not the one colossal night most fans were expecting for a tour closer.

Later, looking at the set list fans found out what was missing. Bruce directly skipped the great duo of «Because the Night / She’s the One» which was supposed to follow «The Promised Land». And a bit later, in the «rarity» spot after «Mary’s Place», his set list said «Drive All Night / Racing in the Street», which were, unfortunately, both skipped to go straight into «The Rising». It was good, coulda been better, no doubt. Perhaps the ‘funny’ signs asking for all kinds of stuff made for the weird setlist changes, perhaps it was the enthusiastic chants after «Mary’s Place» that made Bruce think it was not the right moment for a song like «Drive all Night». We’ll never know, and probably 90% of the audience wouldn’t care at all for a song they probably have never heard about.

See complete set list from San Sebastián

See complete set list from Madrid

See complete set list from Barcelona July 19th

See complete set list from Barcelona July 20th

Top Photo: copyright 2008 Belén Teruel

Barcelona 20-07-2008 video: Willem

http://www.vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=1381482&server=www.vimeo.com&show_title=1&show_byline=1&show_portrait=0&color=&fullscreen=1
Twist and Shout, Barcelona ,20-7. from Willem on Vimeo.

Barcelona 19-07-2008 video: Willem
http://www.vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=1388404&server=www.vimeo.com&show_title=1&show_byline=1&show_portrait=0&color=&fullscreen=1
American Land,Barcelona , 19-7. from Willem on Vimeo.

27.07.2008 Giants Stadium, East Rutherford, NJ

Tenth Avenue Freeeze-out
Radio Nowhere
Lonesome Day
No Surrender
Adam Raised a Cain
Spirit in the Night
Summertime Blues
Brilliant Disguise
Atlantic City
Growin’ Up
Janey, Don’t You Lose Heart
I’ll Work for Your Love
Youngstown
Murder Incorporated
The Promised Land
Livin’ in the Future
Mary’s Place
Working on the Highway
Tunnel of Love
The Rising
Last to Die
Long Walk Home
Badlands

Girls in Their Summer Clothes
Jungleland
Born to Run
Bobby Jean
Dancing in the Dark
American Land
Rosalita (Come Out Tonight)

Artículo: Springsteen en Madrid

por Fernando Navarro

fotos de René Van Diemen

Si el magnífico rock de Bruce Springsteen y la E Street Band es capaz de hacer olvidar una de las mayores aberraciones que se dan en el mundo de la música, como es la de celebrar conciertos en un estadio, entonces se constata que lo que ofrece esta pandilla de músicos que rondan los 60 años tiene tintes de un poder sobrenatural.

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Springsteen, siempre Bruce y la E Street Band. Concierto en Madrid

por Fernando Navarro

fotos de René Van Diemen

Si el magnífico rock de Bruce Springsteen y la E Street Band es capaz de hacer olvidar una de las mayores aberraciones que se dan en el mundo de la música, como es la de celebrar conciertos en un estadio, entonces se constata que lo que ofrece esta pandilla de músicos que rondan los 60 años tiene tintes de un poder sobrenatural.

Ciertamente, los tiene, o al menos, para los menos creyentes, se le acerca mucho, pero conviene siempre recordar una realidad incontestable, so pena de promotores, diseñadores de campañas de publicidad e incluso protagonistas musicales del asunto: los estadios de fútbol no son ni serán nunca escenarios para conciertos. Hay que decirlo si se aprecia el arte de la música en vivo en todas sus variantes y, en este caso, el impresionante cancionero de un músico como Springsteen.

Los tópicos de futbolistas, galácticos y demás sandeces que se los dejen para los partidos de fútbol y su parafernalia, pero que no confundan una cosa con la otra. Pongan más noches en pabellones, al estilo del Madison Square Garden en Nueva York, o mejoren las prestaciones, búsquense la vida, en definitiva, para ofrecer el producto en perfectas condiciones, que para eso lo cobran al precio que lo cobran, pero no nos engañen. Este periodista lo vivió en el Estadio Santiago Bernabéu, pero pasó también en San Sebastián y Barcelona. Sonido lamentable en muchos momentos, músicos que parecían a lo lejos figuritas de futbolín, accesos penosos y la esencia musical por los suelos.

Bien es cierto que una actuación de Springteen pasó a ser hace mucho tiempo más un acontecimiento social que un concierto, y eso lleva a la catársis colectiva antes que al raciocinio individual. Pero más cierto es que Springsteen y su banda se empeñan noche tras noche en dejar este asunto en segundo plano de la única manera que saben hacerlo: ofreciendo rock del mejor a raudales. Y al final, pese a todo, es lo que queda.

Sucede que Bruce Springsteen y la E Street Band, como las mejores películas, libros o experiencias que se cruzan por el camino, forman parte de la vida de muchas personas. Sucede que su música transforma el ánimo con la misma intensidad que un beso, una lágrima o un arrebato. Y sucede que más de tres décadas después de haberse conocido conservan el espíritu intacto y eso marca a la mayoría de oyentes que se reconocen en esa vitalidad. Pueden gustar más o menos, pueden sufrir odiosas comparaciones con su glorioso pasado, pueden estar sobredimensionados por la locura fan y mediática que les rodea, y pueden ser diana perfecta de descalificativos para puristas o posmodernos, pero hay un compromiso real en su música, todavía relevante en el panorama actual.

Empezó el concierto en Madrid treinta minutos más tarde de la hora prevista y con el oscarizado Javier Bardem presentándolo ante más de 50.000 personas. Y lo hizo con un sonido pésimo, lejano y enlatado, que desfiguró esa gran canción que es “Night”. No es tan buena “Radio Nowhere”, que fue la siguiente del set list, y tampoco sonó mejor. Sin respiro, empalmando los temas como una banda de garage, llegó “Lonesome Day”, un tema que en su escucha ofrece siempre buenos presagios, pero que careció de intensidad suficiente.

Sin embargo, todo cambió con “The Promised Land”. El sonido se transformó y la armónica ponía el cuerpo patas arriba. Base de órgano, guitarras haciendo horizonte y saxo acompañando el viaje con un Bruce entregado al público. Es difícil no tomarse esta canción como la primera vez. Hay promesas que no desaparecen, aún pasen los años por ellas. También hay composiciones que guardan el ingenio como en una cajita de joyas, esto es, “Spirit in the Night”, el gran regalo del concierto. Springsteen con voz aguda y tonteando con el soul mientras escenifica, hasta resbalarse en el escenario, una letra que canta a la amistad y al desmadre juvenil. Eran tiempos de rock’n’roll y ahora se defienden con orgullo. No es casualidad que se enlace con “Summertime Blues”, himno que inspiró a aquellos días y firmado por el imprescindible Eddie Cochran.

Tras el ímpetu festivo, llega la parte emotiva. Una buenísima “Brillant Disguise”, pasto de radiofórmulas que en el fondo es una composición que palpita sentimiento. Más aún lo hace “The River”, interpretada al estilo clásico que gana enteros con respecto a otras giras. De nuevo, la armónica es la protagonista. El músico de Nueva Jersey siempre ha formado parte de esa tirada de músicos norteamericanos que dignifican este instrumento, que ayuda a fabular historias repletas de personajes de carne y hueso. En la misma línea de corte clásico, como fueron concebidas las canciones, se toca “Cover me”, composición que sólo parece pensada para sacar guitarras imponentes. Al contrario sucede con “Trapped”, recuperado tras un tiempo, pieza más tranquila y que muestra una enorme capacidad envolvente.

Regresa un sentimiento desmesurado de liberación con la tanda formada por “No Surrender”, “Out The Street”, “Because The Night” y “Cadillac Ranch”. Ahí está el músico y su banda en estado puro. En ese conjunto está una muy buena representación del poder de Springsteen. Fe en uno mismo y en los demás, el sueño vital de las calles, la magia de la noche y la inocencia en clave cadillac. Todo tejido con pasión desenfrenada, adornos de rock’n’roll verdadero y bordado con entrega. Pasajes que cuentan con un Charles Giordano haciendo las veces del desaparecido fantasma Danny Fedirici en “Out The Street”, con Nils Lofgren dando vueltas en sus zarpazos eléctricos en “Because The Night” o con Steve Van Zandt rasgando vestiduras, a su manera, con su toque irrepetible a la guitarra, en “Cadillac Ranch”. Dos buenos homenajes para dos grandes guitarristas.

Se acaba la mejor parte del concierto, que cae bastante en picado con lo siguiente. Lo que puede entenderse como una segunda fase de la actuación, con el cancionero más reciente, queda en paños menores con respecto a lo anterior escuchado. Si las grandes composiciones de Springsteen son tocadas como en los mejores tiempos, poco puede hacer lo demás, por bueno que sea. Una pena escuchar un “Livin’ In The Future” tan flojo, aún con el mensaje: “En Estados Unidos hemos tenido recortes de derechos civiles, tenemos que luchar”. “Mary’s Place” se hace pesada y soporífera. “Tunnel Of Love”
y “The Rising” pasan bastante desapercibidas. En cambio, “Long Walk Home” y “Last To Die” sugieren el estupendo disco que es Magic.

Después de la aún motivadora “Badlands”, llega la mejor canción de la noche, “Jungleland”. Interpretación sublime. Se puede adjetivar tanto esta composición cuando encima está tocada de manera maravillosa que es preferible no desgastar nada. Simplemente, “Jungleland”, tal y como sonó en Madrid, es la puerta de entrada al gran teatro del rock, donde el escenario es la vida urbana y los personajes se visten de héroes cuando son nada más que mortales sin sitio adonde ir. El piano de Roy Bittan sube el telón y el saxo de Clarence Clemons añade la cálida iluminación.

Todo cambia de nuevo con otra dosis de vitaminas: “Seven Nights Rock”, “Born To Run”, “Bobby Jean” y “Dancing In The Dark”. Aún más que otras veces, se ve a un Springsteen insaciable a sus 59 años. Los que le vean por primera vez pensarán que este hombre se chuta, los que ya le conocen podrán pensarlo, sin hacerles falta, pero al menos no les sorprenderá. Si sorprende escuchar el tema folk tradicional de “American Land”, único con las letras de fondo sobre la pantalla, tan bien ejecutado en su estilo por la E Street Band. El cierre, el imperecedero “Twist And Shout”, convierte eso que se llama estadio de fútbol en una pista de baile en la madrugada madrileña.

Bruce y los chicos de la Calle E vuelven a hacerlo. Entre ceja y ceja lo tienen metido: somos la E Street Band y lo hacemos porque queremos, porque nos gusta, porque nos encanta, grita Bruce en mitad de ese derroche. Mientras tanto, puedes desear que la próxima vez el recinto sea otro, pero sobre todo deseas por encima de todas las cosas que la noche no se acabe. A fin de cuentas, el deseo es no renunciar a esa parte de ti mismo que este tipo llamado Bruce y su E Street Band, siempre ellos, mejor saben sacar. Es la parte musical, la que suena en lo más profundo de cada uno.