Noticias e información en castellano sobre Bruce Springsteen

noviembre 2007

La magia de un acorde

por Fernando Navarro

Cuando leí el reportaje que The New York Times publicó sobre el lanzamiento de Magic y los primeros ensayos de Bruce Springsteen y la E Street Band en Asbury Park para comenzar juntos una nueva gira, una frase se selló en mí sin remedio. A mitad del texto, el periodista escribía que, practicando la transición de “The Rising” a su siguiente número, Bruce instó a todos los componentes de la banda a sostener un acorde e hizo repetir al menos una docena de veces la canción, porque ese acorde, según palabras de Bruce, “no puede morir”.

Es curioso como en el concierto de Madrid lo primero que pensé al entrar en el Palacio de Deportes fue en el valor de ese acorde. No era la primera vez que iba a ver a Bruce Springsteen y la E Street Band en directo, y seguro no será la última, pero inevitablemente me sentía algo nervioso ante lo que podía suceder. Cosa aún más extraña cuando uno sabe que un concierto de esta gente es una certeza. No conozco a ninguna persona que exija la devolución del dinero de la entrada, por cara que ésta sea, tras más de dos horas de rock’n’roll de alta graduación, como pocas veces puede verse sobre un escenario. Pero de pie y a la espera de que el concierto arrancase, lo único que importaba es que aquello volvía a ser como la primera vez y yo estaba ante las mismas preguntas de siempre.

Con las luces apagadas y los redobles de batería, “Radio Nowhere” hace saltar por los aires muchas cosas, entre ellas la inhabitual espera. El rock a veces es tan sencillo y contundente como una canción de estas características, que empalmada con “No Surrender” da buena cuenta de lo que significa un principio básico del rock: si tienes buenas guitarras, dales salida. El caso es que la E Street Band tiene guitarras excelentes, un lujo para cualquier banda del mundo. Steve Van Zandt es como un gran jugador de fútbol veterano. Parece que no está en el partido pero, si coge el balón, te cambia el resultado. Sólo basta una de sus primeras aportaciones en “Gypsy Biker” para sentar cátedra.

Sucede lo mismo con Nils Lofgren, lo que pasa que este pequeño gigante siempre estará en un segundo plano ante el carisma del gitano Little Steven. Siempre hubo jerarquías, hasta en las mejores familias. Pero las descargas eléctricas de Lofgren en, por ejemplo, la apisonadora “Reason to Believe” o la sorprendente “Tunnel of Love” desbocan el corazón. Fueron de los mejores momentos de la noche, porque Nils se desata a la guitarra como una tormenta de verano.

Con “Magic”, Bruce tiene que mandar callar a ese público siempre insoportable que arrastra y que da palmas como niños en un patio de recreo. No es para menos. Un concierto es un espectáculo, pero también es el modo más humano de defender y compartir una obra musical. En Springsteen, mucho antes que el bufón está el artista. De ahí que se preocupe en decir en castellano antes de la canción que ésta describe “un tiempo donde las mentiras son la verdad, y la verdad es mentira”. El mensaje que en “Magic” es de calado emocional, en “Reason to Believe” adquiere categoría divina. Sencillamente, porque esa armónica revolviéndose al principio para enlazar con esa banda al unísono, que ya en los setenta la prensa norteamericana calificó como “la máquina del rock”, suena a gloria bendita. El sonido de esa América profunda y devastadora, como un chiste con gracia de ZZ Top, pide paso como un tren de mercancías descarrilado. Lo más sensato es dejarse atropellar por la canción y lo que viene después: “Darkness of Edge Town” y “Candy’s Room”.

Se pone de manifiesto que el antiguo cancionero de Bruce vuelve a estar de actualidad. Los retratos sombríos de la América en crisis de los setenta y de Watergate y Vietnam, que vertebraron las mejores obras del músico de New Jersey, conectan con los problemas de ahora, donde la economía estadounidense está en descenso picado e Irak y los escándalos de corrupción galopantes envuelven a la Administración Bush. Tal vez, por eso, “Living in the future” no suena a mera promesa. Y, tal vez, por eso, Bruce vuelve a referirse a los derechos civiles y las guerras ilegales en un discurso en castellano.

Aún así, treinta años han tenido que pasar para que algún despistado u oportunista deje de señalar a Springsteen con el dedo acusador de jugar al despiste. Algunas canciones pierden fuelle, como “Devil’s Arcade” o “The Rising”, para que después vuelvan los viejos tiempos. En “Long Walk Home”, un tema de sabor clásico, el saxo de Clarence Clemons vuelve a sonar intenso y bello, recordando que el viento en una banda de rock puede vestir de gala una composición. Y el vigor y la fuerza de antaño se recuperan en “Badlands”, menos festiva que en las últimas giras y resonando definitiva en cada zambullido de Max Weinberg a la batería.

A Max, Nils y Bruce parecen faltarles canciones y minutos para sacar todo su repertorio. Clarence y Steve, en cambio, edad obliga, miden sus fuerzas. Roy Bittan, por su parte, pierde el protagonismo que ha tenido en otras giras con un set-list que no le deja lucirse.

Los bises son apoteósicos. No hay otro calificativo si se habla de esa opereta llamada “Girls in their Summer Clothes”, que hace que sobrevuele el espíritu de Roy Orbison por los corazones solitarios. Si el bueno de Roy Orbison no hubiese muerto, hoy esta canción sería en su boca todo un himno de los sentimientos a flor de piel. Como “American Land”, que cierra el concierto, es un himno al legado folk y gamberro que late aún en tierra americana.

Y, entre medias, posiblemente, las dos canciones que definen a este artista, que marcaron su vida y la de aquellos que creyeron cada una de sus palabras: “Thunder Road” y “Born to Run”. Dos composiciones que todavía hoy, muchos años después, suenan vivas y renuncian a sufrir el riguroso paso del tiempo. Dos canciones que fueron enlazadas por un acorde. El mismo que no puede morir. Ese acorde que, como decía Bruce al periodista de The New York Times, tiene que surgir como si el mundo se viniera abajo y por el que todavía hay que subir a un escenario, o disfrutar de la música. Un acorde, la transición, esos 30 segundos que retumban como únicos y en los que tomas una decisión. Das un portazo. Quieres saber qué se siente. Te largas. Vuelves. Pe
ro está siempre. El espacio en el que se mueve una vida. No puede morir.

fotos: Madrid 25.11.2007 Enric Nonell/fotofotos.com para Point Blank (arriba) y René Van Diemen (foto inferior)

Milano

Otro grandioso concierto, esta vez en Milán ante el entusiasta público italiano, que ha podido escuchar «The Ties That Bind», «Incident on 57th Street» y «The E Street Shuffle». El setlist manuscrito incluía «Growin’ Up» y «Kitty’s Back», que no ha tocado finalmente.

Ver set list completo.

Foto: Madrid 25.11.2007 copyright René Van Diemen

28.11.2007 Datchforum, Assago (Milano), Italia

Radio Nowhere
The Ties That Bind
Lonesome Day
Gypsy Biker
Magic
Reason to Believe
Adam Raised a Cain
She’s the One
Livin’ in the Future
The Promised Land
I’ll Work For Your Love
Incident on 57th Street
The E Street Shuffle
Devil’s Arcade
The Rising
Last to Die
Long Walk Home
Badlands

Girls in Their Summer Clothes
Tenth Avenue Freeze-Out
Thunder Road
Born to Run
Dancing in the Dark
American Land

Madrid & Bilbao: E Street Power

Bruce Springsteen arrived in Madrid last Sunday and offered a good, solid show, in his first Magic tour show in Europe. The show included tremendous work from Nils Lofgren on «Tunnel of Love», plus a very well received «Thunder Road». Patti was absent in the first European show (also in Bilbao) so Soozie Tyrell took her place in front of the stage. This was the first E Street Band show ever without Danny Federici. We wish him well and a quick return to the band. Charles Giordano, seating for Danny, did a pretty good job considering the little time he had to learn and rehearse all the song. Hats off to him.

(photo: Madrid 25.11.2007 Enric Nonell/fotofotos.com)

Bilbao was a complete different story. Bruce was playing in town for the first time ever and got a tremendous reception. The band was ready, and he was on fire. The result was a spectacular show. It was one of those nights. From beginning to end there was no weak performances or throwaway songs. «Radio Nowhere» and «Night» set the tone of the show: intense, rocking, irresistible. «Jackson Cage» and «Reason to Believe» were a blast, followed by an explosive «She’s The One». In the central ‘rarities’ spot, a nice «I’ll Work for Your Love» (at a faster tempo than in Madrid the previous night) followed by a very intense and emotional version of «Backstreets». Next was the most rockin’ and exhuberant take on «Darlington County» that you can get, followed by particularly good versions of «Devil’s Arcade» and «The Rising».

He was sweatin’ profusely, inter-playing with Nils and Steven quite often, jumping down to the front of the pit many many times, enjoying the warm and strong reception he was getting. And then came the encores. «Girls in their summer clothes» sounded fresh, dedicated to «all the girls from Bilbao, and one from New Jersey!». Next was «Tenth Avenue Freeze-Out» in its original, non-extended version and played with frenzy. This started a period of 25 minutes of non-stop playing . As «Tenth» was finishing and the crowd was roaring, Bruce started playing a familiar guitar intro… «Kitty’s Back», totally unexpected and out of the blue. This was the real ‘magic’ moment of the night, with terrific solos from each band member. They all shone. We were transported back to 1975. Next were «Born to run», «Dancing in the Dark» (both with lights on and big excitement in the audience AND the stage) and a powerful «American Land» to end, with lyrics being shown on the screens (a wise idea). After the show ended, Bruce spent a good two minutes behind the stage waving goodbye, bowing and sending out kissed to the people seating in the sides of the stage. He sure loved the show. Can this get any better? Watch out tonight, Milano!

Photos below: Bilbao 26.11.2007, copyright 2007 by René Van Diemen

Puntos de venta de entradas para el concierto en el Camp Nou

Mañana jueves a las 10 de la mañana salen a la venta las entradas para el concierto que Bruce Springsteen & The E Street Band darán en el Camp Nou de Barcelona el sábado 19 de julio de 2008.

Se venderán por internet (Ticktackticket), por teléfono (902 15 00 25), en las tiendas FNAC, y en unas pocas tiendas seleccionadas.

Este es el listado de tiendas que aparece en la página de información de Ticktackticket:

(foto: Madrid 25.11.2007 Enric Nonell/fotofotos.com para Point Blank)

Puntos de venta confirmados

Tiendas Fnac
Discos OH (Juan Campos Music)
Discos Center Palencia
Disco Center Valladolid
Discos Cocodisk (Huesca)
Discos Pioneros (Jaen)
Tipo Badajoz
Tipo Burgos
Tipo Cadiz
Tipo Granada
Tipo Guadalajara
Tipo Huelva
Tipo Lleida
Tipo Manzana Alcampo (La Laguna – Tenerife)
Tipo Oviedo
Tipo Pontevedra
Tipo Salamanca
Tipo Santander
Tipo Valladolid
Pyrenees Andorra
Qui’k Discs
Discos Fuentes Guerra (Cordoba)
Unidiversitat (Girona)
Melgamusic (Granada)
Elkar Megadenda Comedias Pamplona
Elkar Megadenda Fermin Calbetón
Abac (Vitoria)

Springsteen en Dublin

Hoy han salido a la venta las entradas para el concierto de Dublin del 22 de mayo de 2008 (primero de la gira europea). Han durado 10 minutos e inmediatamente ha salido a la venta un segundo concierto, para el viernes 23 de mayo, que ha durado otros diez minutos y, de nuevo, se ha anunciado un tercer y último concierto, para el domingo 25 de mayo, a la venta en la web de Ticketmaster de Irlanda.