19 septiembre, 2013

Piece de Resistance

Hoy se cumplen 35 años del concierto más mitificado de la carrera de Bruce Springsteen. Se trata del primero de una serie de tres conciertos que Bruce dio en el teatro Capitol de Passaic, en Nueva Jersey, a pocos kilómetros de Nueva York. Bruce venía de dar una gira de verano que le llevó a todos los rincones de Estados Unidos: desde pequeños teatros a pabellones de deportes, pasando por ocasionales conciertos en clubs (los no menos míticos conciertos en el Roxy de Los Ángeles y el Agora de Cleveland). Ese verano del 78 culminó con tres noches de gloria, jugando en casa, en un teatro y con las revoluciones a mil.

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El concierto del 19 de septiembre de 1978 fue transmitido en directo por numerosas emisoras de la Costa Este estadounidense, capitaneadas por la WNEW de Nueva York, encargada de los aspectos técnicos y de producción. Dave Herman fue el locutor encargado de comentar en directo, y quedó extasiado. La importancia de esa noche tendría un efecto de largo alcance. Pirateado hasta la saciedad en vinilo y CD (generalmente con el nombre de “Pièce de Resistance”) la grabación del concierto fue clave en la propagación del mito de los directos del artista. Los discos llegaron a todos los rincones del planeta, y ofrecieron a numerosos coleccionistas la posibilidad de descubrir un pasado mágico y escondido hasta entonces, en una época en que Springsteen no había pisado Europa salvo para una breve gira de teatros en 1975 restringida a tres ciudades. Era un revelación descubrir con oidos propios todo lo que hasta entonces era literatura el libros y revistas especializadas. El impacto era definitivo.

Años después, en 1985, el submundo del coleccionismo quedó conmocionado: existían vídeos de esas veladas en el Capitol Theatre. Al parecer el teatro, muy moderno para la época, disponía de un equipo de 3 cámaras de vídeo que proyectaban el concierto en una pantalla instalada encima del escenario, para que quienes estaban en las últimas filas o los pisos superiores no se perdieran ni un detalle de los conciertos. Un empleado del local copió las viejas cintas VHS… y el mundo, nuestro mundo privado, se paró por un momento.

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Así describía esa actuación Julio Valdeón en su extraordinario libro “American Madness: Bruce Springsteen y la creación de Darkness on the Edge of Town”:

“Badlands arrancó una noche superlativa. Streets of Fire era  ya un río tumultuoso, Spirit in the Night, en versión de siete minutos, brillaba temblorosa entre las joyas de Darkness, Independence Day equilibraba, anticipándola, la euforia de The PromisedLand y Prove it All Night. Racing in the Street y Thunder Road caían sobre raíles encantados, para luego, con Meeting Across the River y Jungleland completar el hechizo, abrasar los altavoces con un Because the Night. (…)

Mención especial merece la cada día más oscura, densa y grandiosa Point Blank, en una versión superior a la que luego entraría en The River. En camiseta interior (la americana azul había volado), Springsteen cruzaba el escenario, reía, aullaba, tonteaba, gritaba, ejercía de colega, poeta, demiurgo, nigromante, mago, guerrero, cronista, cantos de gestas chulesco y bardo.”

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