16 noviembre, 2012

All aboard, Nebraska’s our next stop

Un concierto de Bruce Springsteen de la gira actual es una ruleta, un juego de azar donde los números son sus canciones y todas pueden salir. Es uno de los alicientes principales al asistir a cualquiera de sus actuaciones (además de ver un gran concierto, una gran banda y disfrutar de más de tres horas de grandes canciones del clásico del rock más en forma en estos momentos).

Y en Omaha, estado de Nebraska, sorprendió… con canciones de Nebraska, el disco acústico de 1982. Y tocó seis de esas magníficas canciones, con la E Street Band aportando detalles y potencia a las mismas. El concierto arrancó con “Reason to Believe”, Bruce soplando la armónica y cantando a través del micro distorsionado, hasta que Max y toda la banda entran al trapo de forma explosiva, como lo hacían en 2007 en la gira Magic. Enlazó con “Johnny 99” en su versión más eléctrica (y quizá excesivamente festiva para lo trágico de su historia) y “Atlantic City”, antes de lanzarse a los brazos del público en “Hungry Heart” y de empezar a desgranar el repertorio de su último disco, culminado con la casi mística “My City of Ruins”.

El resto del repertorio fue nuevamente impredecible. “Does This Bus Stop at 82nd Street?” recuperó el espíritu de su álbum de debut (normalmente suele tocar “Spirit in the Night” en esta posición), seguida de una inesperada “Sherry Darling” y la majestuosa “Lost in the Flood”, con su espectacular y atroandor solo de guitarra. Y más Nebraska, con “State Trooper”, donde hizo uso del vibrato de su guitarra Gretsch, como en la gira Devils & Dust, y la ya clásica versión swing de “Open All Night”, recuperada de la gira Seeger Sessions.

Después del segmento más festivo, con “Waitin’ On A Sunny Day” y “Raise Your Hand” hubo espacio para una sorpresa más, también de Nebraska, con una exquisita versión de “Highway Patrolman”, pieza clave de ese fenomenal álbum. “Backstreets” añadió poso emocional al concierto, antes de acabar con “Badlands” y “Land of Hope and Dreams”.

Ya en los bises, y después de las intensas “Thunder Road” y “Born to Run”, una chica pidió bailar con Max durante “Dancing in the Dark”, así que el propio Bruce tocó durante un rato la batería mientras Max bailaba con la chica. Como despedida, un estreno en la gira y un guiño a la temporada navideña que se acerca, con “Santa Claus is Coming To Town”. Bruce se puso el gorro de Santa Claus y recordó a su amigo cuando gritó “Big Man, ¡te necesitamos!”, antes de cerrar la velada con “Tenth Avenue Freeze-Out”.

Ver set list completo.

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