22 julio, 2012

Oslo

33 canciones, 3 horas y 45 minutos de infarto es lo que ha dado de sí el concierto de esta noche en Oslo. A las 19:36 empezaba el que sería uno de los conciertos más largo de su carrera, a sólo tres minutos de la magnífica y recordada actuación en Madrid del pasado 17 de junio. Pero en un concierto de Springsteen no trata de récords o minutaje, sino de intensidad y emociones. Y en Oslo las emociones empezaron con la versión acústica de “The Promised Land” con la que abrió el concierto, seguida de una doble dosis de rock a cargo de “No Surrender” y “Two Hearts”. Más adelante llegarían dos estrenos en la gira: la divertida “Ain’t Good Enough For You” (un descarte de 1978 publicado en el doble The Promise), y “Streets of Fire”, uno de esos disparos certeros y vibrantes que Springsteen parece tener medio olvidados, hasta que algún fan se lo recuerda via los inevitables carteles con peticiones. Le seguirían “Prove it All Night” y “Johnny 99”, en un concierto intenso y con más sorpresas.

Tras la impetuosa y soulera “Raise Your Hand” Springsteen recupera “Rocky Ground“, cambiando su posición en el concierto, y se sienta de nuevo al piano para “The Promise”. Vuelven “The Rising” y “Lonesome Day” tras un descanso, y la habitual colección de éxitos que forman los bises, finalizada habitualmente con “Tenth Avenue Freeze-Out”, se ha visto alargada con el clásico “Twist and Shout” y un postre inesperado: cuando la gente daba media vuelta dando el concierto por acabado, Springsteen les ha sorprendido con una apoteósica versión de “Night”, ese endiablado rock del álbum Born to Run con la que tantas veces abrió sus concierto, pero nunca la había usado como cierre, salvo esta noche en Oslo, una ciudad donde en verano raramente se llega a la noche plena.

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Fotos: Jordi Aguilera/Point Blank

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