Bruce Springsteen has landed in London today! The singer will be this evening at 6pm local time at the National Film Theatre in London, for the screening of The Promise documentary. Rumour has it he could also attend the screening in Rome this next Monday. Jon Landau is also scheduled for a press event next Tuesday Nov.2dn in Rome.
Furthermore, the promotion of the Darkness box-set will continue on Nov.15th with an exclusive interview with Dave Marsh at Sirius Radio, which 20 lucky fans will be able to attend, and ask questions to the Boss.
On the eve of the November 16 release of Bruce Springsteen’s The Promise, a 2-CD set of 21 newly released recordings from the Darkness On The Edge Of Town sessions, as well as The Promise: The Darkness On The Edge Of Town Story 3CD/3DVD deluxe box set, SiriusXM will broadcast a special 2-hour, live show – E STREET RADIO ON THE EDGE OF YOUR TOWN – featuring Bruce Springsteen!
SiriusXM wants to give YOU the exclusive, once-in-a-lifetime opportunity to speak live and in person with Bruce Springsteen! You will have the chance to be able to ask Bruce a question about his forthcoming release – The Promise: The Darkness On The Edge Of Town Story. You will be part of the intimate studio audience. A select group of twenty (20) of Bruce’s biggest and most knowledgeable fans will have the opportunity to attend the event, which includes a post-show meet-and-greet with Bruce.
To qualify, SiriusXM will be asking E Street listeners to submit their most creative, original, insightful and relevant questions about Bruce Springsteen’s The Promise: The Darkness On The Edge Of Town Story for the opportunity to pose the question in person to Bruce Springsteen directly, at the event on the evening of November 15 in New York City, presented by SiriusXM host Dave Marsh. SiriusXM’s internal panel of judges – comprised of E Street Radio programmers and on-air talent – will choose the best questions that fall within their set judging criteria (see Official Rules).
Twenty (20) winners will win their own personal copy of The Promise: The Darkness On The Edge Of Town Story 3CD/3DVD deluxe box set and be invited to the official E STREET ON THE EDGE OF YOUR TOWN in-studio event.
The second hour of the special will be devoted entirely to E Street Radio callers – giving them the chance to speak to Bruce live as well.
If you’re the ultimate Bruce Springsteen fan, it doesn’t get better than this! Enter for your chance to win below.
Bruce Springsteen ha aterrizado hoy en Londres, sin previo aviso. El cantante estará hoy a las 18h en el National Film Theatre de la ciudad inglesa, donde se hará la presentación oficial del documental “The Promise”. Se especula también con que Bruce podría asistir también a la presentación del documental en Roma, prevista para el lunes 1 de noviembre. El martes 2 está programada una rueda de prensa de Jon Landau en Roma.
Continuando con la promoción de la caja, se ha confirmado que el 15 de noviembre Springsteen será entrevistado en la emisora por satélite Sirius Radio, en su canal temático E Street Radio. Lo particular de la entrevista es que 20 fans tendrán la oportunidad de estar presentes en el estudio de radio para hacer preguntas directamente al artista. Para ser seleccionado hay que inscribirse en la web de la emisora.
por Pablo Surja y Salvador Trepat
1976
Bruce Springsteen se afeitó la barba el 22 de junio del 76, y nunca más se le ha visto con barba. Hasta entonces siempre la había tenido, más o menos arreglada. Este es un dato frívolo pero si tenemos en cuenta la importancia de Bruce y su Telecaster como icono visual sobre todo en los 80, no está de más reseñar que fue este día cuando Bruce dejó de lucir su barba y dio un cambio en su imagen. (Foto derecha: primavera 1976, una de las últimas fotos con barba y pelo largo)
Pero vamos a lo que nos importa, este año hay 68 shows, de los que hay 40 grabados con mayor o menor calidad. Sigue habiendo datos incompletos y no se conocen todos los repertorios.
La gira se bautizó como “The Chicken Scratch tour” (el rasguño del pollo), por los grandes saltos geográficos en el itinerario de la misma, y las distancias entre las ciudades, como si un pollo hubiera rasgado un mapa y elegido así el itinerario. También desde el verano y hasta el 77 se le denominó, off the record, como “The Lawsuit Tour”, en referencia a los problemas legales que hicieron que Bruce no pudiera grabar nuevo material hasta verano del 77.
Quizá no tengamos en este año una grabación clave, no hay un concierto que sobresalga claramente por calidad de sonido o repertorio. Pero el nivel general es impresionante. Vamos a resumir lo más destacable.
Siguen desapareciendo canciones, “Blinded By The Light” dice adios en abril del 76 y no volverá hasta el 2000. Hablemos de algunas de las nuevas canciones más reseñables: son “Something In the Night”, “Frankie”, “Rendezvous” y “The Promise”.
Aunque estamos en plena gira Born To Run, ya está aquí la primera canción del siguiente disco: “Something In The Night”. No es exactamente la misma versión, ni la letra ni la música, pero ya se va perfilando.
“The Promise”, “Frankie” y “Rendezvous” son joyas perdidas, incomprensiblemente olvidadas en los discos publicados. Son muy diferentes entre sí. El Bruce más íntimo en “The Promise”, el de los himnos rockeros en “Rendezvous”, y el de las armonías densas de “Frankie”.
Este es el momento en que entran en escena los Miami Horns, con sus diferentes formaciones a lo largo de los años. Es impensable un “Raise Your Hand” sin esos metales, que por cierto tenían un arreglo más elaborado que en la versión del Live 75/85 (caja que, por otro lado, lamentablemente obvia por completo las giras de 1973 a 1977 -con la excepción de “Thunder Road”, único testigo de esas épocas de lucha y giras constantes-).
Todos conocemos la importancia de esos metales en “Tenth Avenue Freeze-Out”, pero también se usaban en otras canciones de manera muy sorprendente, por ejemplo en “Rosalita”. Hay otras versiones de canciones con metales bastante desconocidas, por ejemplo la estupenda “A Fine Fine Girl” (originalmente “A Fine Fine Boy”, cantada en 1963 por Darlene Love).

Merece comentario aparte el clásico de los Animals, “It’s My Life”, tocado a cámara lenta, muy intenso, con introducción larga y Bruce contando anécdotas sobre su vida y su padre en sus años de adolescente (una versión parcial de esta canción se puede ver en el documental The Promise).
Los primeros flirteos de Bruce con la armónica son en la intro de “She’s The One”, pero durante el año, esa intro experimenta un cambio. Desaparece la armónica y hay una nueva parte de guitarra durante los golpes iniciales de la batería, al estilo Bo Diddley. Es el precedente de lo que se convertirá en la intro de “Mona” a “She’s the One” en 1977 y 1978.
Bruce sigue añadiendo el latiguillo “I’m just a prisoner of Rock and Roll”, al final de “Quarter To Three”. Se trata de una de esas frases ya míticas que grita al público en momentos clave y que va a ser tan habitual de ahora en adelante.
Los conciertos de 1976 van un paso más allá en comparación con los del inicio de la gira Born to Run en 1975. El álbum ha sido un éxito absoluto y Bruce empieza a tocar en recintos más grandes. Deja los clubs y empieza a tocar en teatros, auditorios municipales de mayor aforo y, por primera vez, un palacio de deportes. Será en octubre de 1976 cuando llene, por duplicado, el pabellón Spectrum de Philadelphia. Su carrera despega y los conciertos arrancan con un nivel superior de energía. Bruce empieza a ser una bestia de escenario (más aun), controla audiencias mayores y acelera su intensidad. El concierto suele empezar con “Night” y “Rendezvous” a ritmo trepidante, seguidas de un “Spirit in the Night” donde inicia el que será su clásico paseo por las primeras filas. Con sólo tres canciones tiene al respetable en el bolsilo y totalmente enloquecido. Canciones como “Backstreets” empiezan a alargarse con el inicio del que será el famoso interludio “Sad Eyes”.
El concierto del 4 de abril en la Universidad de East Lansing, en Michigan, es uno de los pocos en los que interpreta todas las canciones de Born to Run, incluyendo “Meeting Across the River”, en una versión con toda la banda, exquisita, a medio tiempo. Esa noche estrena también “Frankie”, tocada en público por primera vez. Tres días después toca en Cleveland, donde interpreta, seguidas, tres joyas: “Incident on 57th Street”, “Frankie” y “Backstreets”. De ese concierto, y de la actuación en la misma sala al día siguiente, circulan grabaciones de la mesa de mezclas.
La Springsteenmania va en aumento, y unos días después, para su actuación en la Universidad Penn State, los fans pasan la noche entera durmiendo en la calle para conseguir entradas. El premio será un largo concierto que incluye “Incident on 57th Street” y un final de infarto con “Quarter to three”, “Detroit Medley” y “Twist and Shout”.
Llega el 29 de abril y se produce un hecho histórico. Esa noche dan un concierto en el Ellis Auditorium de Memphis, y sube al escenario el cantante de soul Eddie Floyd, para cantar con Bruce dos de las joyas que escribió: “Raise Your Hand” y “Knock on Wood”. Ya de noche, tras el concierto, Bruce y Steve toman un taxi y se acercan a Graceland, la mansión de Elvis Presley. Allí ocurre el famoso incidente, Bruce salta la valla, intenta ver a Elvis, el guardia le dice que no está y le echan. Bruce afirmó sentirse avergonzado del hecho y ha contado la historia posteriormente en numerosos conciertos.
Del concierto del 11 de mayo en Alabama tenemos un documento único: un vídeo. Gracias a un aguerrido fan que se llevó su cámara muda de película Super8 (hoy en desuso), a la que recientemente se añadió el audio del concierto. El 28 de mayo toca concierto en la academia naval de Annapolis, y Bruce estrena su versión del clásico “Sea Cruise”, dedicada a todos los marineros presentes. Con este concierto acaba la primera parte de la gira oficial. En los siguientes días Bruce tocará en varios conciertos benéficos y tocará con Southside Johnny en Asbury Park, en la presentación del primer disco de Southside con los Asbury Jukes, producido por Van Zandt. Del 21 de junio es la última foto conocida con barba (ver foto), la noche que se acercó a ver un concierto del grupo de David Sancious, Tone, en en Main Point de Bryn Mawr. Cuando reaparece en un escenario el 4 de julio Bruce ha cambiado ya de imagen.
Esa noche del 4 de julio, Springsteen y al E Street Band hacen una sorprendente aparición en el escenario del Stone Pony de Asbury Park. Tras finalizar el concierto programado de Southside Johnny, éste vuelve al escenario acompañado de Bruce y toda la E Street Band. Ante la eminente sorpresa del público tocan furiosas versiones de “Night” y “Rendezvous”. La noche no acaba allí, Bruce va desbocado y acaba dando casi un concierto completo con su banda.
Con el verano llegan los cambios. Bruce reinicia su gira con 6 conciertos seguidos en el Monmouth Arts Center de Red Bank, NJ (antes conocido como Carlton Theatre y actualmente Count Basie Theatre), donde mantiene las nuevas “Rendezvous” y “Something in the Night” en el set list y añade exhilarantes versiones de “You Can’t Sit Down” de los Dovells y “She’s Sure the Girl I Love” de las Crystals (adaptada del original “He’s Sure the Boy I Love”). La característica principal de los conciertos de esta segunda parte de la gira es la adición de una sección de vientos: la de los Asbury Jukes de Southside Johnny, que se convierten aquí en “Miami Horns”. El nombre se debe a “Miami” Steve Van Zandt, quien se ocupó de seleccionar a los músicos. Durante el mes de agosto acompañan a la E Street Band Carlo Novi (saxo), Ed Manion (saxo), Tony Palligrosi (trompeta) y Rick Gazda (trompeta). Los conciertos adquieren nuevo color y más ímpetu con estos cuatro músicos, dando nueva vida (si cabe) a temas como “Rosalita” o “Tenth Avenue Freeze-Out”.
El concierto del 22 de agosto en Springfield quedó registrado con sonido de la mesa de mezclas, y ha circulado ampliamente durante muchos años, aunque bajo nombres y fechas erróneas (“Live in Philadelphia”, “Streets of Life”, “Arena Rock”…).
Pasado el verano los Asbury Jukes vuelven con Southside Johnny, y Miami Steve recluta nuevos músicos para el resto de la gira. El 26 de septiembre debutan los nuevos Miami Horns en Phoenix, Arizona, con estos músicos: Ed De Palma (saxo), John Binkley (trompeta), Steve Paraczky (trompeta) and Dennis Orlock (trombón).

(Foto: Bruce en el Palladium de Nueva York)
La gira crece en intensidad según avanza el año, y culmina con los dos primeros conciertos en pabellones (como cabeza de cartel), con dos conciertos en el Spectrum de Philadelphia, seguidos de 6 noches memorables en el Palladium de Nueva York, donde Bruce cuenta con invitados especiales. Gary US Bonds y Patti Smith cantan en algunos de los conciertos, y la última noche, el 4 de noviembre de 1976, Bruce da un largo e intenso concierto donde cuenta con la colaboración de la mítica Ronnie Spector. Juntos cantan “Baby I Love You”, “Walking in the Rain” y “Be My Baby”. El concierto se retrasó debido a una amenaza de bomba, pero se compensó con el, posiblemente, mejor concierto del año, dos horas intensas y vibrantes que permanecen vigentes gracias a una fantástica grabación de mesa de mezclas. El show acabó con una brutal versión del “We Gotta Get Out of This Place” de los Animals (Carl D’Errico, autor de la canción, estaba entre el público), seguida de la inperecedera “Born to Run”.
Aquí tenéis las grabaciones más recomendadas de este año:
+ sonido de mesa de mezclas
4 de Abril de 1976 – Michigan State University, East Lansing, Michigan
7 y 8 de Abril de 1976 – Allen Theatre, Cleveland, Ohio +
29 de Abril de 1976 – Ellis Auditorium, Memphis, Tennesee +
22 de Agosto de 1976 – Civic Center, Springfield, Massachusets +
9 de Octubre de 1976 – Notre Dame University, South Bend, Indiana
4 de Noviembre de 1976 – Palladium, New York City, New York +
Leer la primera parte (1973).
Leer la segunda parte (1974).
Lee la tercera parte (1975).
por Julio Valdeón Blanco
Leve decepción. Me refiero a The promise, el documental de una hora y veintisiete minutos que acompañará a la caja dedicada al Darkness on the edge of town. Dicho en corto, jamás se lo pondría a un neófito como intro al de New Jersey. Ni ciego de estupefacientes, en pleno delirio de apostolado acrítico, aspiraría a que sea la invitación que atice el deseo, la fragante postal que inocule centellas en su pecho.
Tal honor correspondería, sin dudarlo, a Houston 78, también incluido en la caja. Ahí sí, ahí sí puedes tirarte el nardo de lo increíble que era Springsteen, consciente de que no vendes un coche usado, de que se trata de uno de los conciertos más salvajes que jamás hayas visto. Si John Lennon sostenía que para explicarle a un extraterrestre qué fue aquello del pop bastaría con ponerle “Be my baby”, el himno de las Ronettes, yo afirmo que para contar en qué consistía el rock and roll, la música del diablo, el misterioso elixir, hijo bastardo del blues y el country, sobra con este concierto. ¿Tan bueno es? Tanto, que sólo el asombroso doble disco de inéditas que también incluye la caja puede eclipsarlo. Houston 78, con independencia de filias y fobias, más allá de banderías y devociones, imagino que decepcionará a los audiófilos, empeñados en que una grabación añeja ha de sonar perfecta. Para ellos, cualquier caca con reluciente envoltorio bastaría. Para nosotros, sobra con chutarse un directo arrasador, que muge como un búfalo en celo y acuna con la tersura de un campo de estrellas.
Si buscas arte, belleza sin cortar, emociones no adulteradas, opiaceos de primera, si quieres recordar porque cojones amas la música y olvidaste las razones del romance, si creciste enamorado de Jerry Lee Lewis y Mississippi John Hurt, de los Stones y Roy Orbison, de Neil Young, los Stooges, las Crystals, Sam Cooke, los Ramones, Brian Wilson, Doc Pomus, Steve Earle, Johnny Cash o Etta James, entonces te encuentras ante uno de tus conciertos de cabecera, un must incluso si Springsteen te da pereza merced a la insufrible insistencia de unos medios que siempre apuestan ganador con varias décadas de retraso. Lo de sus últimas giras, con tanto principito en la grada y tanto bombo en el telediario, quizá canse, pero amigo, con Houston 78, y con el doble de luminosos descartes, hablamos de algo mágico.
Quizá por eso, comparado con semejante gloria, el documental sabe a poco.
-¿Ocasión perdida dice usted? ¿Cómo es posible? ¿Cómo puede ser un frenazo en falso una película rodada por el ganador de un premio Grammy, Thom Zimny, repleta de imágenes inéditas, con Bruce y la banda tocando en el estudio, que ha contado con la participación de protagonistas como Patti Smith, y dedicada a una de sus obras mayores, al disco fundacional de su voz adulta?
Hummm. No negaré que abundan los instantes sublimes, ensayos del 77 en el salón de casa de Springsteen, directos en Red Bank cantando “It’s my life” junto a los vientos de los Asbury Jukes, tomas primerizas de “Factory” y “Something in the night”, aquella gloriosa “Candy’s boy” que mutó en “Candy’s room”, confesiones de los miembros de la E Street Band, discusiones sin edulcorantes, una “Talk to me” sobrecogedora, etc.
Y sin embargo, ay, el listón de los documentales musicales alcanzó la estratosfera merced al magnífico No direction home que Scorsese dedicó a Bob Dylan (o al enciclopédico Runnin’ down a dream de Peter Bogdanovich sobre Tom Petty, o a los rutilantes trabajos de Jonathan Demme con Neil Young) y Darkness on the edge of town no merecía menos.
No si dispones de horas de filmación histórica, con la cámara de Barry Rebo husmeando en el Record Plant, pero obvias que antes grabaron en los Atlantic Studios (con todo lo que eso significa). No si pasas de ampliar el campo de batalla con la gira del 78, a la que apenas dedicas cinco minutos, y guardas bajo llave unas actuaciones, léase Passaic, Largo o, cielos, el cameo de Cleveland junto a Soutshside Johnny, que hubieran salpimentado el guiso con pasajes electrizantes y desconocidos por el noventa y nueve por ciento del personal, que no tiene ni sabe donde encontrar bootlegs (por no hablar de Red Bank 76, que debiera de ocupar el hueco de Paramount 2009).

Claro que toca atenerse al rollo de que ahora, en 2010, la E Street Band suena como nunca, etc. Una impostura comprensible, humana, necesaria para justificarse, pero que avergüenza al colocar aquella enloquecida máquina de facturar r&r, r&b y soul, que tenía todo por demostrar y nada que perder, con el grupo de virtuosos profesionales del show business en que se transformaron hace siglos. Asunto distinto, puestos a comparar, sería el Springsteen de las giras en blanco y negro, en solitario, de “Tom Joad” y “Devils”, encarnación en la que intuyo se encuentra más cómodo y que siempre nos escamotean (¿Para cuándo un DVD y doble CD de la gira de 2005? ¿Los conciertos del Christic Institute del 90?).
Encima, costumbre obliga, el asunto debe salir barato: recuerda el relativo truño del DVD de Hyde Park tras descartar St. Louis 08, etc. Así pues, nada de comprar treinta segundos de Centauros del desierto, Las uvas de la ira, Gun crazy o Retorno al pasado para ilustrar el momento en el que te refieres a Ford, Joseph H. Lewis o Tourneur, y mucho menos, que son aún más caros, fotogramas de las películas de Terrence Malick o Sidney Lumet (¿Tarde de perros?, ¿no?, el ¿Taxi driver de Scorsese con el que tanto comparte Darkness? ¿Ni siquiera Malas tierras?), y cero grabaciones de Hank Williams, los Animals, Woody Guthrie, John Fogerty, las Shirelles, Dion, Elvis Presley o Ray Charles, por no hablar de las hordas punk, Ramones, etc., a las que Springsteen seguía con atención.
¿Qué tal, de paso, haber contextualizado un poquito la época, haber tirado de imágenes del convulso Nueva York de finales de los setenta? El viaje superficial que trazan sufre sobremanera al no salir del estudio, al escamotear las referencias a una ciudad sitiada, con la bragueta abierta y picada de heroína, donde el Bronx ardía y un haz de mierda y devoción, miedo y creatividad, bañaba las calles. Por supuesto, prohibido invitar a alguien ajeno a la organización, no vayan a dar puntos de vista antagónicos con el guión oficial. ¿Dónde están los músicos que se reunían en el Roxy de West Hollywood, aquella bohemia de cantautores californianos, Jackson Browne y cía.? ¿A nadie se le ocurrió entrevistar a Warren Zevon antes de que palmara? ¿Y a Southside Johnny, con el que trabajaron en This time it’s for real y Hearts of stone? ¿Y los críticos, dónde olvidaron a los críticos? ¿Acaso Robert Christgau, Greil Marcus y el resto, que seguían su carrera entonces, no hubieran añadido comentarios sabrosos? ¿No hubiera sido interesante escuchar a Robert Hilburn, crítico de Los Angeles Times, quien tras escuchar a la banda en el Roxy se volvió hacia Dave Marsh, otra inexplicable ausencia, y preguntó «¿Cómo vuelvo y hago la crítica de esto después de haber dicho que el concierto del Forum era uno de los mejores que jamás hayamos visto en Los Angeles. Quién va a creerme?».

También echamos de menos a oyentes más jóvenes, músicos que hayan sido influidos por el Darkness, por ejemplo a Patterson Hood y Mike Cooley, de los Drive-By Truckers, al ubicuo Connor Oberst, al matrimonio formado por Régine Chassagne y Win Butler, núcleo de Arcade Fire, a Carla Torgerson y Chris Eckman de los Walkabouts, acaso a Jeff Tweddy, a Mark Olson y a Gary Louris, o a Brian Fallon, de los Gaslight Anthem.
Los Rolling Stones, siempre tan zorros, han comprendido bien la importancia de autoproclamarse contemporáneos, todavía relevantes, por el procedimiento de invitar a un puñado de cachorros en el reciente documental dedicado a Exile on Main Street. Por no hablar de veteranos con, fijo, mucho que contar, caso de Steve Earle, Emmylou Harris, que versioneó “Racing in the street” en aquel Last date de 1982, Lucinda Williams, etc. Tampoco hubiera sido malo que tipos como Bob Benjamin, amigo temprano y manager de Joe Grushecky, Lou Cohan, cofundador de Thunder road, o Charles Cross, de Backstreets, y presentes, respectivamente, en los directos de Buffalo, Seattle y Winterland 78, hubieran aportado lo suyo.
¿Qué tal, uh, Lynn Goldsmith? ¿Obie? ¿Ken Viola? ¿Peter Knobler o Richard Meltzer de la seminal revista Crawdaddy!? Por si fuera poco, y decididos a que todo lo que cuentan tenga su respectiva traducción en imágenes, The promise obvia la mayoría de las canciones que no fueron registradas por Rebo. Pero ya digo que el defecto esencial, fruto de no haber contado con nadie ajeno a la organización, sea el de escuchar a Springsteen y la E Street Band ejerciendo como reseñistas de su propia carrera en lugar de emplearse a fondo en los hechos para complementarlos luego, con mayor y más creíble enjundia, por la visión histórica y el apunte crítico de testigos, discípulos y escribas.
Ese empeño, el de colocar a los sujetos protagonistas como actor principal, guionista y crítico, jugando a juez y parte, torpedea un documento para el que existía una millonaria cantidad de mimbres. Merecían mejor suerte, y una mano ajena, más fría y también más dotada para la poesía, que el funcionarial, solvente e intuyo que dócil Zimny. Con todo, justifican el gasto Houston 78, el memorable libreto de la caja, y el disco The promise, doble CD que, descontada la opinión de los talibanes (que si el segundo coro, a partir de los 3:08 minutos, es nuevo, que si ese acorde de guitarra no estaba en la original y blablablá. ¡Cómo si alguna vez hubiéramos dispuesto de las originales remachadas y no de una puta mierda de copias que nunca supimos si eran definitivas!), y si bien deja fuera la parte de la historia más salvaje y sombría (siguen pendientes de edición “Preacher’s daughter”, la monumental “Janey needs a shooter”, las bestiales “Goin’ back” y “Crazy rocker”, etc.), no desmerece junto a los clásicos del autor.
El gran Steve Van Zandt, guitarrista de la E Street Band, será el productor ejecutivo y supervisor musical de la película que David Chase, creador de la mítica serie Los Soprano, tiene planeado filmar a partir de enero. Bajo el título de The Twilight Zones, la película será un drama de rock ambientado en un barrio periférico de los años 60. Steven se ocupará de la banda sonora de la película, eligiendo las canciones que se incluirán en la misma.
Foto: Van Zandt en el papel de Silvio Dante, en Los Soprano.
Hace unas semanas se publicó la noticia de que Jay Weinberg, hijo del baterista de la E Street Band Max Weinberg, había sido despedido fulminantemente del grupo de heavy Madball. Según Freddy Cricien, Jay fue despedido porque “tiene mucho que aprender” y “no representa a esta banda con su caracter”. Ahora es Jay quien, cansado de rumores y, aparentemente, de la falsedad de la información difundida por la banda, ha decidido responder con un comunicado publicado en las páginas de Blabbermouth.net:
“Durante el proceso de varios meses de escribir y ensayar canciones en el local del grupo de Queens Madball, estuve completamente implicado en la composición de la música para el disco.Tan importantes como eran para la música las letras de Freddie, éste estuvo presente sólo dos o tres veces en las sesiones de ensayo. Estoy de acuerdo en que Madball funcionará mejor con una persona que se acople a su particular estilo de vida y un nuevo miembro probablemente se ajustará mejor al resto de la banda respecto a temas no musicales. A cada uno lo suyo.
Pero dejadme aclarar algo: Aunque he disfrutado tocando su música, no suscribo su estilo de vida ni sus hábitos. Este pasado Agosto durante la gira Europea, los desconcertantes sucesos ocurridos dentro de la banda me indicaron que era el momento de abandonar el grupo. Durante la gira por Canada en septiembre informé a Freddy, Mitts y Hoya de mi decisión de dejarlos – pero no sin que hubieran encontrado un sustituto.
A la mañana siguiente apareció la nota de prensa de Freddy indicando que me habían echado. Bueno, pues no fue así. Es verdad que todo el mundo tiene derecho a opinar, pero no a cambiar los hechos”.
After apparently being fired from Madball, Jay Weinberg has responded thru Blabbermouth.net:
“Throughout the several months-long writing and rehearsing process held at MADBALL‘s Queens, New York workspace, I was fully engaged in the writing of the music for this album. As important as Freddy‘s lyrics would become when the music was finished, he was only present at those pre-recording sessions on two or three occasions. I agree that MADBALL will be better served by an individual more attuned to their particular lifestyle and, occasionally, a new band member will grind gears with longtime members over non-musical issues. To each his own.
But, let me be clear — while I really enjoyed playing the music, I do not subscribe to their choice of habits and lifestyle. This past August while on tour in Europe, disturbing events within the band indicated to me that it was time for me to move on.
While on tour in Canada in September, I informed Freddy, Mitts, and Hoya of my decision to leave — but not before they had found a replacement.”